29 de marzo de 2013

EL PASAJERO NEGRO, de Pepe Danquart

"No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo (...) En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros". José Saramago

Cuando se rodó este cortometraje, la política de inmigración en Alemania era la siguiente: Se computarizaba un máximo histórico de siete millones de habitantes entre refugiados y trabajadores extranjeros; la tasa de paro era alta y se vivía un  clima de evidente malestar social y racista, que muchas veces se convertían en auténticos episodios de salvaje violencia.  Por otro lado, El Bundestag aprobaba una nueva disposición con rango de ley, que restringía el Derecho Fundamental de Asilo y permitía la rápida expulsión de extranjeros. 
Así, el gobierno se cargaba de un plumazo, la anterior ley de Inmigración, establecida en la posguerra y con ella, sus generosas prestaciones sociales y económicas que la sustentaban. Esta nueva ley fue rechazada por los sectores menos conservadores del país, que la consideraban demasiado condescendiente frente al vandalismo perpetrado por la ultraderecha alemana contra objetivos extranjeros.
Hubieran o no influidos estos hechos, el caso es que Pepe Danquart, conocedor de la sociedad alemana, decide rodar "El pasajero negro" en 1993. 
En blanco y negro, la base de este cortometraje es una trama sencilla pero efectiva, que a caballo entre la ficción y la denuncia,  se despacha en apenas doce minutos. La acción se desarrolla dentro de un tranvía, donde un joven de raza negra y una anciana de raza blanca se ven obligados a compartir asiento. Manifiestamente incómoda, y durante varios minutos, la anciana prorrumpirá una arenga cargada de tintes racistas y xenófobos, dirigida con especial acritud a la comunidad negra. 
Dando rienda suelta a la vocación voyeurística que todo cineasta alberga, Danquart imita el acto de filmar como si sus protagonistas no lo supiesen y muestra la cara menos amable de la sociedad. Este intento de aproximación a la realidad logra que el impotente espectador observe como el silencio de los personajes trasciende ante la discriminación consustancial y como su moralidad queda en entredicho; la insolidaridad, la ausencia de empatía, las miradas furtivas o el "yo no he visto nada" campan a sus anchas por la acción, resultando tan hirientes  como el manifiesto racismo de la mujer. 
A pesar de toda la tensión acumulada, la atmósfera se relaja hacia el final cuando el director da muestra de un fino sentido del humor. Se agradece. 

“Ni siquiera puedes ir en tranvía sin que te molesten... Si vives gracias a nuestros impuestos al menos deberías comportarte como es debido... Como si fuese tan difícil adaptarse a nuestras costumbres... ¿Os ha invitado alguien?... No necesitamos mantener animales... Es imposible mantenerlos controlados: ¡como todos parecen iguales! Si esto sigue así aquí pronto no habrá más que turcos, polacos y negros...”.


El abanico de rostros y actitudes forman un glosario de identidades susceptible de ser representativo de la totalidad de la urbe alemana -los huevos de la serpiente siguen incubándose y éste sigue siendo un país renuente a la integración cultural- a la vez que evidencian una problemática extrapolable a cualquier lugar. El racismo no conoce fronteras, ni épocas y tampoco está superado. Es inherente a las sociedades. Ha evolucionado como todo lo demás y se ha adaptado al control social, pero sigue latente formando parte de nuestra cotidianidad. 
Un racismo latente, tan dañino como el racismo manifiesto, que siempre brota en épocas de crisis y se ceba entre las clases más bajas.







Título original: Schwarzfahrer (Black Rider)/ País: Alemania/ Año: 1993/ Director: Pepe Danquart/ Guión: Pepe Danquart/ Música: Michel Seigner/ Fotografía: Ciro Cappellari/ Intérpretes: Senta Moira, Paul Outlaw, Stefan Merki, Klaus Tilsner, Andrea Katzenberger, Mark Tiedemann, Andreas Schmidt, Mike Traynor, Gottfried Mischke, Ursula Schlecht, Ali Atmaca, Zozan Atmaca/ Duración: 12 minutos/ Premios: Oscar en 1994 y más de 20 premios en festivales.


26 comentarios:

  1. Más me parece que es xenofobia de clase. El problema no es la piel. Un árabe rico es un árabe. Uno pobre es un "moraco". Un negro rico es un negro. Uno pobre es un "negrata". Entre otras cosas porque ese negro pobre, ese árabe pobre o ese gitano pobre te recuerdan que no está tan lejos la pobreza y que si te descuidas puedes entrar en ella. De hecho, hay quien considera que las historias de zombis son un espejo de ese temor ultraconservador: si te descuidas terminas siendo uno de ellos; además, ellos no merecen nada más que desaparecer.

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    1. Buena reflexión Miguel Angel. Cierto. Curiosamente, el negro rico pasa a ser tratado como un blanco. El racismo ha evolucionado como todo lo demás, hemos intercambiado el peso del color de la piel por el color del dinero, un negro rico,bien educado nos produce menos rechazo que un negro pobre. No obstante estarás de acuerdo que un blanco mugriento está menos discriminado que un negro o un gitano. Por qué? la respuesta sería sangrante.
      Buen enfoque. Un saludo.

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  2. El racismo es difícil de eliminar, aunque cada vez resulta más difícil de comprender en una sociedad tan plural como la nuestra. excelente artículo. saludos

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    1. Hola Amparo. Según he leído, cuando vemos una persona de otra raza se activa una glándula en nuestro cerebro llamada amígdala, que es la misma que se activa ante la presencia de amenazas. Sí esto es así, toca decir que el racismo es innato en todos nosotros. Ni idea, mis conocimientos en fundamentos biológicos de la conducta son escasos pero si repasamos distintos momentos de la Historia, queda claro un hecho: las crisis económicas y los brotes racistas y xenófobos van de la mano. Con el estómago lleno el pueblo es tolerante, cuando la coyuntura se tuerce, echan raíces lemas del tipo: "primero los de casa"...
      Muchas gracias. Un abrazo.

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  3. Marybe es enriquecedor tu enfoque sobre este cortometraje, te cuento que en mi país como en toda Latinoamerica el racismo existe también, las mas grandes victimas son precisamente los descendientes de quienes vivieron mucho tiempo antes de que llegaran los españoles, los nativos indígenas, si apreciáramos su cultura en lugar de denigrarla.... Con respecto a uno de los comentarios que leí, recuerdo una noticia en la que se vio envuelta hace poco Oprah Winfrey, en suiza fue a comprar y no la reconocieron, la paso muy mal, un mujer poderosa que por serlo tal vez nunca la habían marginado pero al no reconocerla, no llevaba grabado en la frente "soy millonaria", sino la hubieran tratado como reina

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    1. Jejeje... pues fíjate que a raíz de tu comentario, ahora sé que existe Oprah Winfrey. Mea culpa!!! Obviamente lo que le pasó a esta mujer ilustra muy bien lo que explicaba Miguel Angel. No obstante, y al margen de la cuenta bancaria, algo se está gestando en Europa. La crisis económica ha desatado un rechazo abierto a la inmigración y nuevas formaciones de ideología xenófoba están en ascenso. !Ojalá me equivoque, pero no pinta nada bueno!
      Un abrazo Alejandra

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    2. Si después de leer tu articulo, estuve conversando con alguien sobre el tema y el me comentaba lo mismo, el problema es justamente eso: la crisis económica. ABRAZOS

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  4. Un vídeo impactante que aborda una temática vigente, como señalas, grabada en nuestros genes. Gracias a esta temporalidad muchos aún padecen los peores martirios víctimas de la exclusión racial.

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    1. Bienvenido María Eugenia. Comparto tu criterio. Un abrazo.

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  5. Muy interesante,muy,en realidad creo que no es de ningún país en especial este asunto,primero creo que no es necesario ser de otra raza ,un pobre sin aseo y de la calle incluso,peor,sobretodo si es un niño,despierta desconfianza ,asco desprecio,yo soy Uruguaya,y también pasa,o sea ,no creo sea una glándula si fuera así yo por suerte no la tengo,es terrible la crueldad que tiene esta especie nuestra,saludos Maribel

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    1. Dime que defectos le señalas al otro y te diré cuáles son los tuyos. Tema polémico.
      Gracias por tu intervención. Un abrazo

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  6. Lo más triste de este mal es verlo en profesionsitas,que se supone están como dicen los jóvenes "más alivianados" y nada,tuve una compañera educadora que no le gustaban los niños morenitos,los niños lógico la seguían mucho pues era su maestra y ella no toleraba que se le acercaran,un día llegó y me abrazó y me dijo COMO TE QUIERO...Entonces saqué lo que traía dentro y le dije NO LO CREO,SOY MORENA,TU NO QUIERES A LA GENTE MORENA....Entonces palideció y me dijo NO TU NO ERES MORENA...NO ,NO ES LO MISMO,YO EN VERDAD TE QUIERO AMIGA .....No cambió su pensamiento,no lo creo,pero al menos en mi presencia ya no era tan despectiva ...Gracias querida Maribel creo me extendí en el comentario...jajajajaja....pero eso me vino a la mente mientras leia tu reseña,Gracias,Un gran abrazo :)

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    1. El racismo y la xenofobia no entienden de profesiones ni de fronteras, desgraciadamente. Gracias por tu puntualización y tienes permiso para extenderte todo lo que quieras jejeje.
      Un fortísimo abrazo!!!

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  7. Desgraciadamente, hay mucha gente como esta mujer. Esta misma mañana me comentaba una amiga ecuatoriana que en el autobús una señora mayor empezó a despotricar contra los inmigrantes porque se le había puesto un señor de color con su hijo en el carrito. Y nadie decía nada. Mi amiga me contaba la impotencia que sentía y que se guardaba la lengua por educación. La verdad, es triste y a mí me apena que esto siga sucediendo. Saludos!!

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    1. Ya ves, la realidad supera a la ficción!! Y seguirán sucediendo cosas así. La verdad es que cuesta no acabar acordándose de la madre de la ancianita!!!
      Gracias por tu visita Sonia.
      Un fuerte abrazo

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  8. El corto me encanta al igual que tu reseña. Acabo de reparar en la frase de Saramago y disiento con él, porque así como las religiones han hecho alarde de intolerancia, en el ateísmo tambien se encuentran esos rasgos. Hay de todo en la viña del señor, ateos y creyentes tolerantes e intolerantes. Comparto Mary.
    Que tengas un bonito viernes.
    Abrazos :)

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    1. Si, Saramago era un ateo confeso. Como buen observador de la sociedad en la que le tocó vivir, consideró el ateismo una opción, una herramienta de protesta y una conducta -ejemplaridad- para sus seguidores. Su ‘Evangelio según Jesucristo’, le valió el exilio de su país natal. No soy tan radical pero me identifico con él en muchas cosas.
      Besosssss

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  9. ¡Excelente! Todo, la cita y por supuesto, la reflexión que realizas.
    El racismo es un mal que carcome la hermandad que debería fluir en las sociedades, cada vez más castradas por grandes problemas, económicos, ambientales, guerras, hambre pero no sucede, como has dicho, se toma como bandera y como motivo para culpar a otros de lo que nos afecta ¡Mejor señalar a “esos”!... y si son de otra raza o religión, mejor, de esa forma, me cohesiono con mi grupo y se crea el "aquellos" causante de todos los males y núcleo del miedo.
    En cuanto a Dios ¿No es una locura imaginar que hay un Dios distinto para todos? Algo me dice que cada quién inventó en suyo a su imagen y semejanza, las religiones separan, crean muros y ya existen demasiados. Saludos, Scarlet

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    1. Gracias Scarlet. El pensamiento analítico y reflexivo hace que seas más propenso a rechazar afirmaciones que en caso contrario aprobarías. Me explico. Debilita la creencia en Dios.
      Un abrazo.

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  10. Yo le reconozco a Saramago el magisterio en la literatura, aunque tampoco sea uno de mis escritores preferidos. A diferencia de otros grandes autores, que releo con gozo, las obras del portugués tienen ese poso de casmodia y en cierto modo resuenan a letanía en mi subconsciente. Como si pretendiese evangelizarme en su ideario con una prédica que aparenta dignidad y que con la perspectiva del tiempo, no deja de ser artificiosa y llena de pomposidad. Un ejemplo muy diáfano de lo que digo, es la declaración que encabeza tu publicación con la que se arroga una mayor tolerancia para los ateos, por supuesto a los que son como él. No entraré en las consideraciones de Popper sobre la fenomenología religiosa que tiñe e impregna cualquier pensamiento humano, pero en mi caso, que sólo creo en el ser humano, sus creencias, sus ideologías y el color de su piel no conforman a priori ningún prejuicio acerca de cómo se pueda conducir en su vida. Los hechos y únicamente los hechos hablarán sobradamente por él.
    Quizá me pase con Saramago como a ese ciudadano ateniense que según cuenta Plutarco, iba a ejercer la santa institución del ostracismo (llamada así porque sobre las óstracas o retales de vasijas se escribía el nombre del ciudadano que se quería condenar al destierro). Como no sabía leer pidió ayuda para escribir en la estela de la ostraca el nombre del personaje público que quería repudiar, con tal fortuna, que el propio afectado, el gran Arístides, tuvo que tragarse su saliva, puesto que el compatriota le señalaba a él. Aquél le dijo que no tenía nada contra ese buen hombre, sólo que le cansaba escuchar que tantas veces se alargase el nombre con el apelativo de “justo”. Arístides por supuesto escribió su nombre sobre la concha de barro. A Saramago le solían acompañar palabras como dignidad, hombre justo. Disculpa si he entrado en el santuario de tus escritores preferidos como un elefante en la cacharrería. Si hiciesen algo parecido con Musil o Albert Vigoleis Thelen, me herviría la sangre....bueno, mi panteón de escritores ilustre está tan apiñado de novelas, que me pasaría días....

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    1. Jejeje sólo era una cita, no obstante considero que fue un gran narrador, un escritor de esos capaces de difundir sus ideas con una voz original. Propia, pienso. Te remito un artículo suyo publicado por el País: http://elpais.com/diario/2001/09/18/opinion/1000764007_850215.html Como se puede constatar no es una mirada compasiva precisamente, pero hay cierta coyuntura gnóstica que resulta cautivante. Ya se sabe, en Saramago todo queda supeditado al mensaje ¡Qué lastima! Dejó inconclusa una novela sobre el tráfico de armas.
      En cuanto a lo del santuario de escritores, no lo había pensado pero me has dado una idea; me entregaré al inútil placer de confeccionar una lista de mis autores favoritos (broma ojo!) jajaja.

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  11. El tema de la xenofobia es muy complejo. Yo que me considero hojarasca mecida por el viento, al pertenecer a una familia que siempre ha portado la maleta en vilo, para mudarse al siguiente destino, me resulta difícil encontrar una posición ecuánime. Me posiciono con el más débil, por supuesto, y me parecen grandilocuentes los esfuerzos por mantener la esencia de los denominados nacionalismos, que con el tiempo quedarán arrumbados, por mucho que consideremos sus bases eternas. Lo que llegue nos cambiará, nos enriquecerá seguramente pero pasado el tiempo, no creo por supuesto en el determinismo histórico, es muy posible que nuestras sociedades muden sus escalas de valores, aunque no sabemos si de una forma positiva o no. En Europa vivimos durante los últimos tiempos en una burbuja, con Schengen que es una utopía hecha realidad para los que no creemos en las fronteras. Yo en cambio soy más escéptico, y creo que se volverán a erizar los espinos entre los países. Nuestra época es una excepción, avanzaremos- espero equivocarme- hacia un mayor proteccionismo en todos los ámbitos. Podría escribir líneas y líneas. Hace no mucho escribí un post sobre el Tratado de Versalles y sobre todo de Trianon, que de la noche a la mañana convirtió en compatriotas a los enemigos irreconciliables de la Gran Guerra. http://elazoguedemidesespero.blogspot.com.es/2016/01/apatridas-de-trianon.html No hace falta que la leáis, la publicación está a camino de las memorias, pero es en la novela de Ambler donde aparece la cuestión de los apátridas, que me inspiró su escritura. Imaginaos las persecuciones a las que se sometieron a las minorías. Y es que el personaje de la novela Epitafio para un espía de Ambler, un tal Vadassy, puede ser deportado y se tiene que prestar al juego de la policía porque es una persona sin ningún derecho. Perdón por la extensión. Me ha encantado tu post. Un abrazo a todos, chicos, gracias por elevar el debate.

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    1. Me hablas de humanismo a la europea? Formo parte de una sociedad desmemoriada con un pasado migratorio, de corta empatía con los nuevos inmigrantes (que dicho sea de paso, no llegan por casualidad) y con una enquistada sensibilidad ante situaciones como las vergonzosas expulsiones, el racismo o la tragedia de quienes encuentran la muerte en el mar. No voy a dar lecciones de moral pero no hay un día que las noticias evidencien "la nobleza, generosidad y escrupulosidad" de cuanto ha generado este continente. Tremendo!! En serio, espero que hayamos aprendido algo del pasado.
      Gracias por tu participación. Puedes explayarte todo lo que te apetezca, me gusta debatir. Pasaré a leer ese post.
      Un abrazo.

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  12. Pues sí, mi querida Marybel, el fascismo prospera gracias a las clases populares, y el racismo sólo es una de sus formas. De todos modos, hay que decir que actualmente está de moda ser de ultraderecha y ultraracista en muchos países de Europa, no sólo en Alemania, donde ya forma parte de su historia, sino incluso en países que no hace tanto eran reconocidos por su tolerancia, como es Francia. Me ha gustado mucho el corto, y qué bueno que al final la anciana señora era la que viajaba "de gorra", jeje. No me extraña que haya sido tan premiado, y ojalá sirviese de ejemplo para erradicar tan perniciosa doctrina. Comparto de mil amores y te dejo abrazos y mis mejores deseos para la semana :-))

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  13. Quería decir "ultrarracista", perdón por la errata, jeje.

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    1. Así es Mayte, excelente lección de humanismo la de Europa...tan piadosa y justa. Pero lo preocupante, pienso, no es tan sólo en la perversidad de los ultrarracistas sino la indiferencia del resto. Es cómo sí estuviera todo pactado. Sólo pensarlo acongoja!!!
      Biquiños.

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