4 de noviembre de 2013

"EL VINO DE LA SOLEDAD" de Irène Némirovsky


“Porque el ser humano, para vivir, necesita un mínimo de aire respirable, cierta dosis de oxígeno e ilusión” Irène Némirovsky


Portada de ’El vino de la soledad’, Ed. Salamandra
Treinta y nueve años no es una edad justa para morir. Ni justa ni razonable. Irène Némirovsky cometió dos grandes errores; nacer en Ucrania a principios del siglo XX y ser judía. Para colmo, se empecinó en ser escritora. Lo consiguió, pero la barbarie nazi no le permitiría consagrarse como artista e Irène padecería el mismo destino que millones de judíos; un infausto final en Auschwitz.
Hay libros que, por el motivo que sea, consiguen erizarte el alma y éste es uno de ellos. Es muy difícil no sentirse “touché” o permanecer impasible ante los hechos que se narran, deleznables de por sí, y que, sabemos pertenecieron a una dramática realidad.
"El vino de la soledad" es una novela que permaneció en el olvido durante más de setenta años. Némirovsky la escribió en 1935 cuando su actividad literaria estaba en pleno apogeo.
El tema gira en torno a la difícil relación de desafecto, entre una madre y su hijaPlagada de referencias personales, se la considera una de las obras más autobiográfica y más introspectiva de toda su producción literaria.
Su protagonista, Elena Karol, se convierte en el alter ego de la autora; sus padres tienen la misma disposición moral y económica que los suyos y la trama se pasea por idénticos escenarios que la autora frecuentó a lo largo de su corta vida. Némirovsky aboceta una fidedigna estampa de la Europa en los años 20, cuando la I Guerra Mundial se consideró la única opción para limar asperezas surgidas del imperialismo y el bolchevismo se impuso como dictadura bajo la férula del estalinismo. 
La narración se inicia con "la voz" de la protagonista que tiene ocho años y acaba cuando, ésta, alcanza los dieciocho. El objetivo de la novela es pergeñar la traumática relación materno filial que Irène mantenía con su madre. Un elemento recurrente que aparecerá en mucho de sus novelas. 
Elena es una niña que padece el síndrome de carencia afectiva. Su único consuelo emocional será su institutriz francesa, Mademoiselle Rose, que le aportará algo de cariño pero que le durará poco. Totalmente consciente del rechazo que le produce a su progenitora y con una increíble capacidad racional para su edad, Elena exorciza todo lo que piensa y lo que siente sin sutilezas, ni licencias retóricas. Víctima del egocentrismo e indiferencia de su madre, y de un padre ausente, Elena se siente superada por una complicada relación donde los sentimientos de amor/odio que la persiguen de manera obsesiva, a lo largo de la novela, culminarán al final en su propia venganza.
Ningún personaje se escapa de su acidulada pluma. No hay compasión ni generosidad. La radioscopia de Irène muestra a unos personajes carentes de cualquier sentimiento o empatía hacia el prójimo.
Es interesante como la autora va insertando pequeños matices históricos y sociales de la época y nos aproxima a esa realidad que vivió en primera línea. De cómo algunos rusos se hicieron ricos aprovechándose de la desgracia de quienes no tuvieron más remedio que vender absolutamente todo para poder huir y sobrevivir. Su familia se enriqueció así. Recordemos que para los judíos, el dinero era la única vía para esquivar las barreras y los peligros frente a la perversidad de la comunidad cristiana.
Es una novela intimista, agria, descarnada, tan dura como lo fue la vida de su autora. Con una prosa fácil y amena, bien pautada y una habilidad para calcar estereotipos, el mensaje del libro es contundente: jamás se olvida una infancia rota.

¿Qué opinaría su madre al verse reflejada, de este modo, en la novela?


PD: Hay en este blog otro post sobre un libro de Némirovsky. Hasta ahora, todo lo que he leído de esta escritora me gustó.

PD II: El tema "Band of Horses" de The Funeral


 

17 comentarios:

  1. Solo el título ya embriaga... Otra reseña más a tener en cuenta.
    Un saludo.

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    1. La vida de esta mujer fue tremenda. Su patria adoptiva, la traicionó y tras ser entregada a los nazis, sus hijas consiguieron huir con la niñera. Fueron a buscar amparo a casa de su abuela en Niza (mujer rica que a pesar de los inconvenientes de la guerra no malvivía) y no se molestó en abrirles la puerta. Las dejó en la calle. En la única maleta que llevaban, iba la obra póstuma de su madre "Suite francesa" la cual te recomiendo personalmente.
      Nos leemos...
      Un besazo

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    2. Siendo una recomendación personal, la leeré gustosa en breve.
      Besos.

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  2. Quiero leerla, me gustaría leer su prosa, hace poco estaba leyendo un documento sobre los personajes no-empáticos de la literatura, y me gustaría las variantes que le da Irene a sus personajes. Mary no has compartido este post en nuestra comunidad.
    Muchos abrazos :))

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    1. Pues ni idea, se me habrá pasado jajaja. Desde que la he descubierto, me he terminado aficionándome a sus libros. Define muy bien a sus personajes y su prosa es fluida, fácil de leer cómo tomarse un helado!!!.
      Besotes Alejandra:))

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  3. Esa traición que comentas, Marybel, la de su patria adoptiva, me recuerda la que también cometió otra patria adoptiva, en este caso Brasil, o mejor dicho, su entonces dictador de turno, Vargas, con otra mujer de origen judío, en este caso alemán: Olga Benario, que fue una de las grandes revolucionarias del s XX, y que también fue asesinada en un campo de exterminio nazi.

    Triste destino el de tantas gentes que pagaron su origen racial con la crueldad sin parangón que desarrollaron los nazis, aunque los genocidos no acabaron ahí, todavía no hace mucho se repitieron en los Balcanes contra otras comunidades raciales y religiosas.

    No conocia a esta escritora, buscaré cosas suyas, pues has despertado mi interés por ella y también por su trágico destino, pobrecilla.

    Gracias por la información, Marybel. Besos.

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    1. Ay, querida Francia, qué traición inmunda! Esa infamia jamás será olvidada de la memoria de un país que ahora elogia hasta la ñoñez a Nemirovsky, e incluso le otorga premios post mórtem. Eso se llama “cargo de conciencia". No conozco el caso que me comentas pero ciertamente por desgracia fueron muchos los que padecieron el calvario nazi...
      Bienvenida Mayte, me alegra que te haya gustado la entrada.
      Un abrazo:))

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  4. Mmmmm....mi querida Marybel,las vivencias de la infancia son en cierto modo determinantes en el desarrollo futuro de la personalidad,algunos podemos salir mas o menos airosos pero hay quienes quedan dañados para siempre,estupenda reseña,besos y abrazos hermosa :)

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    1. Esta mujer estuvo marcada por la fatalidad, de eso no hay duda. Luego de que la detuviesen, sus dos hijas consiguieron escapar con algunos manuscritos de su madre, en la maleta. No sin dificultades llegaron a Niza, donde residía la madre de Irene (eran de clase media alta) pero la relación entre Nemirovsky y su madre había sido nefasta y la buena señora ni se dignó a abrirles la puerta a sus nietas. Su respuesta fue que se fuesen a un internado...Hoy, rinden cuentas a su queridisima abuela. La novela más exitosa de Irene, de todas las publicadas, era la que las niñas llevaban en la maleta...
      Gracias María. Un fuerte abrazo:))

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  5. Hola, recientemente he hecho un trabajo sobre 'El vino de la soledad', ¿te importa si añado el enlace de este blog como webgrafia? Gracias de antemano, un contenido muy útil :)

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    1. Hola, en absoluto. Gracias por tu visita.
      Un saludo

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  6. La he vuelto a leer, una infancia rota jamás se olvida, sin duda deja huellas, Yo también me pregunto que diría la madre viéndose retratada por su hija, pero es la cosecha.
    Abrazos Mary :)

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    1. Némirovsky me encanta. Hay algo de Chejov en su prosa, y hasta la fecha todo lo que leí de ella, es gratificante.
      Y sí, recogemos lo que sembramos.
      Un fortísimo abrazo!!

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  7. Tenía yo pendiente a esta escritora, así que me he "tirado" en cuanto he visto tu entrada.
    Ignoraba que trataba un tema tan delicado, tan especial, como la relación madre-hija. Difícil, en ocasiones.
    Me recuerda al caso de Edith Sitwel, la editora de W. Owen; es similar, de hecho el mundo afectivo de Sitwel nunca fue bien, y no acudió al entierro de su madre.
    Me parece captar que en el caso de Némirovsky o su alter ego hay una niña con capacidad de racionalizar y protegerse, como pocos lo hacen; no obstante, las carencias pasan su factura; dudo que su madre leyera la novela, o que diera importancia a lo que le comentasen.
    Y tremenda época, que redondea la guerra, con la desnudez de su verdadera naturaleza de mercado.
    Abrazo, Marybel.

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    1. Le tocó vivir en la peor época del siglo XX. Su país de acogida la entregó a los nazis. Sus dos hijas consiguieron escapar con algunas obras de su madre, gracias a la ayuda de la niñera. Su abuela materna se negó a acogerlas...una joya de abuela y madre!!!
      Todo lo que leí de Némirovskyme gusta.
      Un fuerte abrazo Esther y muchas gracias.

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  8. Pues mira que te lo había leído, por eso cuando supe que Irene era la autora de la novela que inspiraba la película, me pareció conocer su nombre, aunque bien es verdad que a día de hoy todavía no he leído nada suyo, así que me apunto "El vino de la soledad", que es bastante autobiográfica, y también intentaré encontrar "Suite francesa", porque imagino que será mejor que la película. Por lo que leo, también a esta novela que recomiendas le pasó casi lo que a la otra, que permaneció olvidada durante muchas décadas. Suite francesa, y las otras novelas de la saga que escribió durante la ocupación nazi, estaban escritas con letra tan pequeña que su hija no supo lo que eran hasta los años 90, por eso habían permanecido inéditas. Bueno, pues nada, a ver si las encuentro o si no, seguro que por internet las habrá, porque ahora sí que me ha quedado el gusanillo de leerlas. Besos, y para lo que necesites, aquí tienes mi correo: mayte.dalianegra@gmail.com

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    1. Es imposible leer todas las sugerencias que circulan por ahí. Necesitaría otra vida!!! Como indico más arriba, la desgracia fue una constante en la vida de la escritora, Su pais de adopción la entregó a los nazis. Luego de que la detuviesen, sus dos hijas consiguieron escapar llevando el manuscritos "Suite francesa" (obra inacabada), en la maleta. LLegaron a Niza, y su abuela se negó a abrirles la puerta. Vamos un encanto de persona!!.
      La lectura vale la pena.
      Un abrazo Mayte.

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