19 de marzo de 2013

VIRGINIA WOOLF, de Michele Gazier y Bernard Ciccolini



“Mi muerte será la única experiencia que no describiré.” Virginia Woolf
Portada de ’Virginia Woolf’, de Michele Gazier y Bernard Ciccolini Impedimenta 
"Estoy segura de que me vuelvo loca de nuevo. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oír voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que… Todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrías sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros. V."

Era 1941. Tenía 59 años y no cumplió más. Esta vez sí, Virginia redactó dos cartas a las dos personas más importantes de su vida: una para su hermana y otra para su marido y luego se sumergió en las aguas del río Ouse con los bolsillos del abrigo rebosantes de piedras. 
Es increíble como el momento más trágico de una persona queda grabado en el recuerdo de los demás como el más relevante de su vida, y se la termina identificando por el prolegómeno de su suicidio y posterior muerte, como si su existencia se hubiera desdibujado. No sé vosotros pero a mí, esta carta no deja de impresionarme. A pesar de las múltiples lecturas que le he dado en distintos momentos de mi vida, sigo sin conseguir ser indiferente ante la tragedia autodestructiva de Virginia. Con el añadido de que era una excelente nadadora, una se cuestiona hasta que punto la desesperanza corroe el ánimo de vivir, anula el raciocinio y busca consuelo en la muerte. ¡Escalofriante!.
Su cuerpo fue encontrado 21 días después.

Página de ’Virginia Woolf’, de Michele Gazier y Bernard Ciccolini Impedimenta
No sé qué pensaría Virginia sobre el proyecto de verse reflejada en un comic pero desde luego, para los amantes del género el resultado es cautivador. De esta escritora se han escrito ríos de tinta pero nadie se había atrevido a hacerlo gráficamente y tanto para los que les gusta Virginia Woolf como para los que quieran descubrirla, es una buena manera de acercarse a su figura. En apenas 100 páginas, Michele Gazier y Bernard Ciccolini nos sumergen en el universo caleidoscópico de esta escritora británica cuya obra y figura se convirtió en una de las más relevantes de la literatura moderna. Sin florituras, la narración de Gazier y los dibujos de Ciccolini van viviseccionando los entresijos más profundos de su personalidad, que se inicia en una compleja infancia donde sufrió el sexismo de la época, y fue cincelándose a través de un rosario de sórdidas vivencias: los abusos sexuales sufridos por parte de su hermanastro, su bisexualidad o su degeneración mental que la arrastraron sin remisión hacia la muerte.
Página de ’Virginia Woolf’, de Michele Gazier y Bernard Ciccolini Impediment
Desde el punto de vista cromático, "Virginia Woolf" se divide en dos apartados: viñetas de colores más vivos: verdes y azules, para plasmar los mejores momentos de su vida, como sus períodos en el campo o sus escapadas a Borgoña con su amante; y una extensa gama de grises y ocres para reflejar los períodos más oscuros, como Europa en guerra, o sus periodos de lucha existencial. 
Virginia Adeline Woolf, fue escritora, editora, crítica literaria, librepensadora y autodidacta que nació en 1882 en Londres. También, feminista y subversiva le gustaba fumar puros, jugar a los bolos, y escribir a máquina, pero desgraciadamente el estigma de la locura la acompañó a lo largo de toda su vida. Uno de sus delirios más tristemente conocidos era que ella decía que podía escuchar hablar a los pájaros en griego en el jardín. 
Todo un carrusel emocional que afectaría a su vida social y a su producción literaria. 
"La señora Dalloway", "Orlando", "Los años"... Sí, desde luego tenía un talento innato y único para desdoblarse psicológicamente y con tanta profundidad en el alma de sus personajes, lo único que le faltaba a Virginia eran las herramientas necesarias para poder asimilar su propia realidad. 

¿No sentís curiosidad?

PD: Preciosa banda sonora de la película "Las horas"


5 comentarios:

  1. no me deja comentar en otro sitio solo aquí, te dire que hablas de él que tuve la suerte de conocer a Paul naschy un día en un certamen y me quede impresionado como era como persona.

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  2. Es de obligatoria referencia el buen tino que tiene esta crónica, pues reseña una producción en comic y, al mismo tiempo, surgen notas sobre esta gran escritora. Muy de mi agrado. Mis respetos

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  3. Gracias Isaías, como siempre tan gentil. Saludos desde España

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  4. Posiblemente sea por desconocimiento de mi parte pero el comic siempre lo he visto lejos de la literatura, como llamarla, ¿clásica?
    Tal vez sea la forma de acercar estos libros a un sector de la sociedad que no lee otra cosa.
    El comentario sobre la autora muy bueno.

    Un abrazo.

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    1. Supongo que te refieres al cómic como se entendía hace más de 30 años. Me encantaban. Mayoritariamente aquel tebeo de quiosco destinado exclusivamente a un público infantil, desapareció a partir de los 80 para metamorfosearse y convertirse en lo que hoy se conoce novela gráfica. Hay toda una cultura underground circulando por ahí...auténticas joyas. Te animo a descubrirlo.
      Un abrazo

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