27 de mayo de 2013

CINEMA PARADISO, de Giuseppe Tornatore

"Tarde o temprano llega un momento en el que hablar y estar callado es la misma cosa." Cinema Paradiso

Hay películas que por distintas razones accionan ese resorte capaz de provocarnos las más intensas emociones, pasando a convertirse en memorables para cada uno de nosotros. Películas capaces de hacernos llorar, reír, pensar o emocionar como un regalo del Cielo. Este breve ditirambo va dedicado a todos los amantes del buen cine, a los entusiastas, a los no románticos pero de corazón blando y a los héroes cotidianos que creen en sí mismos y en la certeza de sus actos.

Fotograma "Cinema Paradiso"
Escrita y dirigida por Giuseppe Tornatore en 1988, esta cinta rinde tributo al cine desde la mirada de la inocencia infantil y esboza un penetrante cuadro de la Italia de la posguerra. La combinación es excelente. La fábula se desarrolla en torno a un vetusto cine de un pequeño pueblo de Sicilia y sus protagonistas son Totó, un niño de seis años y Alfredo, el humilde operador del Cinema Paradiso. Ambos excepcionales. 
El film empieza cuando le comunican a Totó el fallecimiento de Alfredo. Han transcurrido más de 30 años desde que abandonó el pueblo que le vio nacer para convertirse en un prestigioso director de cine. La noticia le atiza el alma. Ha muerto su queridísimo Alfredo, él que fuera víctima de sus travesuras infantiles y cómplice de sus inquietudes adolescentes. Su guía y amigo. Aquel que le instó a marcharse y sobre todo él que se convirtiera en el padre que nunca había tenido.
"- Vete. Esta tierra está maldita. Mientras permaneces en ella, te sientes en el centro del mundo. Te parece que nunca cambia nada. Luego te vas, un año, dos, y cuando vuelves todo ha cambiado. Se rompe el hilo conductor. No encuentras a quien querías encontrar. Tus cosas ya no están. Has de ausentarte mucho tiempo, muchos años, para encontrar a tu vuelta, a tu gente, la tierra donde naciste. Pero ahora no es posible. Creo que estás más ciego que yo.
-¿Quién dijo eso? ¿Gary Cooper, James Stewart, Henry Fonda?
- No, Totó. Eso no lo dijo nadie. Esto lo digo yo. La vida no es como la has visto en el cine. La vida...es más difícil. ¡Márchate! ¡Regresa a Roma! ¡Eres joven! ¡El mundo es tuyo! No quiero oírte más. Sólo quiero oír hablar de ti. No vuelvas. No pienses en nosotros. No llames, no escribas. No te dejes engañar por la nostalgia. Olvídanos. Si regresas, no quiero que vengas a verme. No te dejaré entrar en mi casa. ¿Entendido?
- Gracias. Por todo lo que has hecho por mí.
- Hagas lo que hagas, ámalo. Como amabas la cabina del Paradiso cuando eras niño."

Fotograma "Cinema Paradiso"
Su mirada se pierde para sus adentros escrutando un punto indefinido en su memoria y una nostálgica analépsis le transporta a los años 40, al entorno que le marcaría en el devenir de la vida. Aquéllos eran tiempos de inocencia. Sólo la ingenuidad salvaba del ridículo. Labriegos de azada al hombro y gente humilde, vivían la dura realidad de la postguerra. Totó es un chiquillo travieso, vivaracho y muy inteligente que manifiesta una prematura y inusitada pasión por el cine y que aprende los entresijos del oficio bajo la paternal influencia de Alfredo. Un hechicero, que al ritmo de los acordes de Ennio Morricone, es capaz de transformar la plaza del pueblo en un santuario fantástico, ante los impresionables ojos inocentes del niño.
Lo mismo que en Giancaldo, en muchos pueblos de Europa, el cine representaba un acontecimiento único. Era el progreso. Un acontecimiento extraordinario para unos habitantes ansiosos de olvidar sus penurias y la languidez de sus existencias. Y !ay!, como contrapunto estaba la pesada influencia de la Iglesia siempre en vilo ante la provocadora amenaza de la prosperidad. Era la encargada de proteger la moral y la decencia de los devotos feligreses y como no, el cine constituía un foco de lujuria y de pecado inadmisible. Todas las películas estaban bajo la tiranía de la censura del entrañable padre Adelfo. Recortes que eran rescatados por el pequeño Totó que los guardaba como pequeños tesoros que hacían volar su imaginación. 

Fotograma "Cinema Paradiso"
La ceguera de Alfredo, causada por un fatídico incendio en el cine, marca un punto de inflexión en la película. También para el Cinema Paradiso. Llegan las primeras caricias a la pantalla, el primer beso entre los aplausos de la muchedumbre y el enojo de Adelfo que no encaja bien la pérdida de su rol como censor. El tiempo no da tregua y sigue su curso inexorablemente. El niño se hace hombre y cambia. Lo mismo que Giancaldo. El pueblo que se alza, ahora, ante él se ha transformado casi en una ciudad, irreconocible y su Cinema Paradiso se convertirá en un aparcamiento.
El regalo póstumo de Alfredo libera un plus de carga emocional que catapulta el final al selecto grupo de escenas inmortales. Totó y el espectador no pueden no menos que emocionarse ante la avalancha de imágenes que van desfilando ante sus ojos. Todos aquellos fotogramas censurados que guardaba de niño están ahí; los besos más bellos de la historia del cine y las palabras de Alfredo reverberan con más fuerza: Hagas lo que hagas ámalo, como amabas la cabina del cine Paradiso”.

Fotograma "Cinema Paradiso"
PD: Óscar a la Mejor película de habla no inglesa 1989, Globo de Oro a la Mejor película extranjera 1989 y Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes entre otros muchos.




14 comentarios:

  1. La vi hace un montón de años, y recuerdo que me emocionó... una historia potente, y unos personajes que te metían dentro... gran película sin lugar a dudas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cierto, es un film de hondo calado. Gracias por tu comentario.
      Saludos

      Eliminar
  2. Cinema Paradiso es mi película favorita. Una historia muy especial que me llegó al corazón. Me alegra saber que hay gente que también se emocionó con esta película y que le dediquen una entrada es todo un honor. Yo también escribí de ella en mi blog :) Si ésta es mi película favorita, su banda sonora no iba a ser menos. Parece mentira los sentimientos que puede despertar la música. Simplemente meravigliosa.

    Saludos,

    Laura

    http://elblogperdidodelaura.blogspot.com.es/

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, magnífica la narración de la historia, engrandecida por todos esos ingredientes que convierten a una película en una obra maestra: fotografía, planos, excelentes interpretaciones, luz, y cómo no, SU BANDA SONORA… Es la poesía hecha cine o al revés.
      Saludos

      Eliminar
  3. Curioseando por tu blog he encontrado multitud de lugares comunes en los que me encantó estar y a los que vuelvo de vez en cuando, Persepolis, Canino, Las uvas de la ira, In the mood for love, En la cama... y por supuesto Cinema Paradiso que, como dijiste en tu entrada y se ha repetido en los comentarios, tiene un final totalmente emocionante... pensar el amor y la dedicación con la que Alfredo preparó ese regalo para Toto...increíblemente bello.

    Gracias también por la dedicación en tus entradas ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasarte por aquí y dejar tus impresiones. Precisamente el otro día, me comentaron que circulaba una versión no editada de la película, titulada "La versión del director" por Internet. Está segmentada pero vale la pena verla, sobre todo la parte final. Te dejo el enlace (son cuatro partes):
      https://www.youtube.com/watch?v=bfJciB5hfuw&noredirect=1

      Yo también he curioseado por tu blog: INTERESANTE.
      Nos leemos. Un abrazo.

      Eliminar
  4. Una gran película, donde la música y los gestos humanos lo vuelven todo mágico, conmovedor. Gracias por la reseña. Saludos.

    ResponderEliminar
  5. Que película más bella. Un verdadero documento que apela a los sentimientos y las emociones de los cinéfilos y de los que gustan, así, sin más del cine. De aquellos que van a él por mero entretenimiento y salen de la sala conmovidos por tan vivo filme. La he visto sólo una vez y casi olvidaba ciertos detalles que se han enfatizado en tu estupendo artículo y los comentarios vertidos.

    Imposible no sentirse identificado con ese niño o ese adulto. Imposible no conmoverse hasta la lágrima ante la relación que se construye entre dos seres, dos almas con el cine mediando en ambos, marcando sus vidas, sumándose al destino. Una película de ensueño como pocas en la línea que explora.

    Ahora que la has reseñado me encuentro obligado gustosamente a volver a ella. Sólo espero conmoverme hasta las lágrimas como hace ya dos décadas.

    Gracias por tu espacio y gracias por esta entrada Marybel, un abrazo.

    Gonzalo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De nada, gracias a ti por tu tiempo, lectura y colaboración. Un saludo

      Eliminar
  6. Entrañable película Marybel, como bien dices para los que amamos el cine, una película que nos hace sonreír. Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu visita Giraldo. Un saludo.

      Eliminar
  7. Uf, la de lagrimitas que solté con la película. Es una preciosidad, dirigida con encanto, con personajes entrañables, con una banda sonora fantástica, tocando en la fibra sensible de cualquier amante del cine (como arte, y también como espacio), y más en estos días en los que el cierre de todos esos cines de antaño está a la orden del día.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esta película es muy especial. Graciassss
      Un fuerte abrazo

      Eliminar