23 de mayo de 2013

EL HOMBRE QUE AMABA A LOS PERROS, de Leonardo Padura

"Si hubiera habido un asomo de Trotsky en Cuba, hubiera sido el Che" Leonardo Padura

Portada "El hombre que amaba a los perros" Ed. Tusquets
En octubre de 1989 mientras miles de berlineses se preparaban para reventar a martillazos el muro de la Vergüenza, un inquieto escritor cubano, Leonardo Padura, se paseaba por Coyoacán (México) con el objetivo de conocer el lugar donde había llegado la mano asesina de Stalin, para matar a quien fuera el revolucionario Leó Troski. Esa visita sería el embrión de esta novela oceánica. No menos de quinientas páginas que publicaría diez años más tarde.
La trama gira en torno a uno de los crímenes más trascendentales de la historia del siglo XX, el asesinato de Liev Davídovich, ex líder del Ejército rojo conocido como Trotski. 
No es estrictamente una novela convencional. "Los hombres que amaban a los perros" es un tríptico que entreteje dos historias reales y una ficticiaUna inteligente combinación entre novela histórica y novela negra condimentada con una agradable sensación de suspense. "El asesinato de Trotski es un acontecimiento histórico bastante conocido; es decir, que dos de los personajes que aparecen en esta historia, Mercader y Trotski, tienen un destino conocido desde antes por el lector. Esto me obligó a buscar toda una serie de recursos literarios para poder crear una estructura y un montaje de la novela que mantuvieran el interés por lo que se iba a contar." 
Padura nos zaramea y nos lleva de uno a otro indistintamente. Así, conocemos las atormentadas vicisitudes del exiliado ucraniano desde 1929 hasta su asesinato en 1940; la de su asesino, el comunista español Ramón Mercader, agente de la policía secreta soviética y la de un veterinario cubano y escritor frustrado, Iván Cárdenas que en una playa conoce a un enigmático hombre que pasea unos bellos galgos rusos. Padura usa a Iván para timonear la historia y mostrarnos paralelamente las lacras y el vacío que conforman el precario entramado social de Cuba. El protagonista rememora al individuo de la playa acaecidos hace años. Descubrirá que aquel individuo era Ramón Mercader, un sicario de Stalin. Una indagación ardua que irá desdibujando la imagen del asesino para casi redimirla en una tímida figura compasiva. La duda te asalta: ¿Compasión de quién? ¿De Padura o de Iván? El cubano aunque no le exonera de sus culpas, le considera una víctima más de la ignominiosa maquinaria estalinista, que prisionero de su fanatismo le condujo a la perversión moral. Los tres hombres, tienen en común, que aman a los perros. ¿Es preciso señalar que las historias terminan convergiendo?
Los párrafos son densos, de pinceladas largas pero nítidos. Sin duda, hay un estilo en juego. Injerta erudición con amenidad. Traza un impresionante fresco del siglo XX que abarca desde la Revolución Bolchevique y la Segunda Guerra Mundial, pasando por la Guerra Civil Española hasta la Cuba de ayer y de hoy con todo un elenco de personajes carismáticos: George Orwell, Diego Rivera, Frida Khalo (amante de Trostki) y espías desalmados como Kotov quien entrenó a Ramón Mercader, alias Jacques Mornard, en los exclusivos cuarteles de Malájovka.
La narración rebulle duras reflexiones que son imposibles de ignorar. Relámpagos de lucidez sobre la historia de la isla en los últimos decenios. Que quede claro, el exilio y la muerte de Troski no son más que un señuelo para hablar de su Cuba natal. Se muestra mordaz con la Revolución Cubana aunque no señala a nadie con el dedo. Su capacidad de reflexión es comedida y elegante, no está emponzoñada por la ideología ni por el cretinismo y es elogiable su valentía para llevarla a cabo desde dentro de Cuba. También pondera otra tirantez: la derrota y el gran fracaso de la revolución socialista. Gran utopía del siglo XX que alcanzó el pináculo de su gloria en 1917 y que luego sería devorada por el propio Stalin. Por lo demás, y a pesar de su exuberancia, el libro no pierde ni un ápice de interés porque la vida de Trosky es de por sí muy interesante.

PD: Traducida a varios idiomas y con múltiples premios en su haber, la novela será llevada al cine. 

PD II: "Snow (Hey Oh)" de los Red Hot Chili Peppers.



7 comentarios:

  1. Una reseña muy interesante y una invitacion a la lectura.
    Saludos.

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  2. Dan ganas de leerlo suena cautivador la manera en que aborda el tema de Trosky como pretexto para hablar de Cuba, y el que use a un personaje ficticio para atrapar al lector, exquisito el resumen, abrazos Marybel

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  3. ¡Otra reseña extraordinaria! Este libro se lo voy a recomendar a mi mujer. Gracias. Siempre tienes buen contenido. Saludos desde Romang, Argentina.

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  4. Aun estoy leyendo la novela, pero la reseña es un excelente complemento para llevar en la mente su estructura y planeado desenlace. Disfruto de la reseña y de la novela.

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  5. No lo he leído pero acabo de incorporar a mis estanterías 'Herejes' . A ver qué tal mi primera experiencia con Padura...
    Un saludo,

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  6. Alejandra, si te gusta la Historia, será un buen libro de lecturas...
    Alan, deseo que le guste a tu mujer, y con el libro en casa, anímate tú también jejeje
    Josué ya me contarás que te ha parecido la historia.
    Carmen, no leí "Herejes" pero según he podido leer por ahí, el tema del libro es magnífico aunque su desarrollo narrativo termina siendo algo asfixiante por su manía por explicarlo todo. Quizá Padura peque un poco en ese aspecto, para gustos colores. Yo leí libros con críticas malísimas y resultaron ser excelentes narraciones. Me gustó mucho tu blog. Felicidades.

    Gracias a todos. Saludos

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