20 de junio de 2013

CONFESIONES DE UNA MÁSCARA, de Yukio Mishima

"Recordando todo ahora, plenamente me doy cuenta de que aquélla es la única novela que pude escribir sólo por la fuerza de la época y gracias a la época" Yukio Mishima
"Confesiones de una máscara" Alianza Editorial - 2010
El 25 de noviembre de 1970, en Tokio, se produjo un hecho espeluznante ante las cámaras de televisión. El mismo día que entregó su último manuscrito a la imprenta, el escritor japonés, Yukio Mishima, asaltó el cuartel general de la Jieitai (Fuerzas de autodefensas del Japón) junto a cuatro leales cadetes de su particular ejército creado por él mismo bajo el nombre de Tatenokai (Sociedad del Escudo). Secuestró al general Mashita y ordenó convocar al ejército. Desde el balcón del cuartel, arengó a las tropas a iniciar una insurrección que llevara a Japón a recuperar sus raíces y tradiciones milenarias. Las cosas no salieron como Mishima ambicionaba, ¿o si? en el fondo, lo que el excéntrico escritor pretendía era llevar a cabo, ante los ojos del mundo, la trágica y real escenificación de un acto propio de un héroe nacional japonés. En algún recoveco de su mente latía la pulsión del samurai. De la soflama lo único que consiguió fue la burla y el cachondeo de un público militar atónito, al oírle hablar de héroes y costumbres ancestrales extintas. Profundamente humillado se dio media vuelta, cerró el balcón y como hicieran los antiguos guerreros desenvainó su katana y se dio muerte por seppuku (rito que consiste en hacerse el harakiri y ser decapitado a continuación). Tenía 45 años y su muerte fue el último capítulo de su obra. 
Yukio Mishima fue un gran narrador. Un referente literario de verdad, de esos capaces de transmitir sus ideas con una voz original e inconfundible. Desde su atormentado espíritu y sus precoces revelaciones literarias de subyacente homosexualidad plasmadas en uno de sus libros más polémicos "Confesiones de una máscara" de 1949, se convirtió en la quintaesencia del Japón. 
La historia -es fácil adivinarlo- es autobiográfica. Mishima atisba en su interior. Y le perturba lo que ve. Los avatares de la vida, le convirtieron en un gran escritor y en un empecinado reivindicador nacional de las virtudes de su país pero también en un neurótico, histriónico narcisista y en un sadomasoquista. 
El protagonista se llama Koochan. Una fuerza fatal lo arrastra al abismo. Ambientada en un Japón estoico o resentido; Koochan esboza un relato minucioso sobre su angustiosa vida desde su nacimiento hasta la juventud. Un ambiente familiar dominado por una abuela excesivamente protectora, la enfermedad en la infancia, la vida escolar, su fascinación por los disfraces, su tendencia sexual, etc.
Consciente de su propia manera de ser, diferente al de otros compañeros, desde su niñez se enfrenta constantemente a su propia inadaptabilidad. De espíritu atormentado, poco a poco va siendo consciente de su inclinación homosexual lo que le provoca una gran frustración. Koochan se siente atraído por efebos como Omni, un joven atlético y apuesto, pero los cánones establecidos por la sociedad tradicional nipona están tan arraigados en él que no puede aceptar que trasciendan sus deseos. Se casa con Sonoko, la hermana de su amigo con la falsa esperanza de que al final podrá convertirse en una persona "normal". 
"En aquellos tiempos había comenzado a comprender vagamente aquel mecanismo según el cual lo que los demás consideraban una impostura, por mi parte, en realidad, era expresión de la necesidad de afirmar mi propia manera de ser; en tanto aquello que los demás suponían mi verdadera forma de ser no era más que una impostura"
Marcado por la frustración y los remordimientos de su pulsión sexual, Koochan pugna incesantemente entre dos realidades encontradas e incompatibles: la inevitable y la fingida. Y mientras asume su escasa capacidad para amar se atiborra de un amplio abanico de delirantes manías. Reconoce el goce que le proporciona la contemplación del "Martirio de San Sebastián" de Guido Reni y la gravitación que ejerce sobre él la sangre, la violencia y la muerte. Una figura determinante en el autor. 
La lectura atrapa con los datos biográficos y los pronunciamientos sobre la comedia humana. La prosa es elegante y melancólica y reafirma que vivimos irremediablemente solos con nuestras obsesiones. Tenía Mishima una singular manera de componer. Su temática audaz y descarnada desgarra los aspectos más lúgubres de las pasiones humanas. Este intento desesperado por expresarle al mundo su peculiar mundo interior, mientras oculta bajo una máscara su verdadera naturaleza le llevan a su primer enfrentamiento consigo mismo y vaticinan la tragedia de su vida. 




PD: En 1968 había dos aspirantes japoneses al Premio Nobel de Literatura: Yukio Mishima y Yasunari Kawabata­. Kawabata era maestro de Mishima. y los dos se admiraban. Ganó Kawabata. No se lo dieron a Mishima por su ideología extremista. Ambos decidieron retirarse del mundo de forma voluntaria. Uno en el 70, el otro en el 72.

PD II: Placebo y su tema "Twenty Years"


27 comentarios:

  1. Respuestas
    1. El universo de Mishima es fascinante. Gracias por pasarte. Saludos

      Eliminar
    2. buenísimo, agregando otro dato al sitio, hace unos años leí un artículo de fernando savater que titula mishima y su sima, que lo ve como un tipo outsider en comparación con la cultura de Oriente, cita también; lo escribo literalmente, "Mishima fue demasiado exhibicionista, estruendoso, paradójico, una mezcla explosiva de autopromoción a la europea, o mejor, a la americana. acaso Mishima no fue más que un visionario que presagió el aplastamiento de la cultura occidental sobre las tradiciones milenarias del Oriente. TANIZAKI , por ejemplo; en "EL ELOGIO DE LA SOMBRA", también lo sospechaba.

      Eliminar
  2. Emociona mucho este estudio extraordinario de la esencia japonesa. Mishima y Kawabata por un lado, Kenzaburo Oe por otro, Haruki Murakami cerrando el ciclo con una obra vanguardista y universal a más no poder. Hay mucho en el Japón, por suerte, y esta bueno que podamos descubrir el mundo de oriente con nuestra ancestral mirada occidental. Muchísimas gracias, otra vez demuestras el talento que tienes. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues sí, tienen otro concepto de la muerte, y otra forma de entender la vida. Te dejo este enlace sobre un interesante artículo sobre el tema: http://www.lanacion.com.ar/1306947-japon-por-escrito
      Gracias por tu comentario. Saludos.

      Eliminar
  3. Aun no he tenido la oportunidad ninguna obra de autores japoneses, tengo algunas en mi biblioteca virtual como la de Kenzaburo, quiero conocer mas de la literatura oriental, me gusto tu sipnosis, debió ser muy traumatico para Mishima vivir escondiendo sus inclinaciones debido a la cultura en la que creció.

    ResponderEliminar
  4. Excelente reseña!!! De autores japoneses sólo he leído a Natsume Soseki, buscaré este que se ve muy interesante. Saludos!!

    ResponderEliminar
  5. Es un libro siempre muy recomendado. Es doloroso de leer, pero me alegro de que alguien tenga interés y valor para reseñarlo. Saludos, gracias por compartir.

    ResponderEliminar
  6. "Confesiones de una máscara" es una de las joyas de la literatura japonesa, pero no es más que la punta del iceberg de la fascinante literarura nipona. Alejandra, Ana Luisa y Esther González gracias por vuestros agradables comentarios. Saludos!!!!

    ResponderEliminar
  7. Maravilloso Mishima, A mí también me encanto "El marino que perdió la gracia del mar". Es maravilloso. Por cierto, me encanta que metas las postdatas. Placebo, de lo mejorcito. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Doll acepto sugerencias, me refiero a lo de las postdatas... Otro abrazo

      Eliminar
  8. La cultura japonesa no encaja con la occidental. Es tan distinta de la nuestra, que sus parámetros marcados por tradiciones milenarias escapan a mi juicio. Por lo tanto es extremadamente dificil valorar o juzgar un acto de tal calibre. La vida y los sentimientos internos de Yukio Mishima sin duda fueron un laberinto del que no pudo, o mejor no quiso salir. Simplemente optó por quedarse y morir.

    Excelente resumen biográfico, Marybel Galaaz.
    Mis saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias José Luis por tu puntualización; estoy totalmente de acuerdo contigo.
      Un saludo afectuoso.

      Eliminar
  9. Gracias por compartirlo, lo desconocía :D

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mishima es un mundo aparte. Has hecho un gran descubrimiento.
      Un abrazo y gracias :)!!

      Eliminar
  10. Nunca he leido un libro de este autor, me ha gustado tu reseña.

    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya tienes deberes. La vida y la obra de Mishima supera en muchos aspectos, a las mejores historias de fantasía :)).
      Un abrazo y gracias.

      Eliminar
  11. Estupenda reseña de un gran autor, muy original por la pulsión y fuerza con la que vive y que consigue plasmar en sus obras,muy diferentes a los parámetros occidentales,y que te atrapa por la fuerza redentora de sus personajes .En general la literatura nipona te supone un viaje a una mentalidad y circunstancias que nos son extrañas. En mi caso emprendi mi propio camino del Tokaydo con Sed de amor de Mishima. Luego su vida fue un testimonio de otra época para un Japón que emprendia otros derroteros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Sergii. El lector occidental no puede sino agradecer la divulgación de una voz singular del fascinante Japón.
      Saludos!!

      Eliminar
  12. Excelente entrada tanto en lo biográfico como en la reseña.
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yukio Mishima es un autor esencial del siglo XX. Un placer que te agrade. Un abrazo

      Eliminar
  13. Excelente y concienzudo artículo, en el que nos das cuenta de un gran personaje, creador de historias y que a su vez en si mismo está la mayor de todas sus historias... Tanto la literatura como el cine japonés están por propio derecho a una altura inconmensurable...
    Gracias, Marybel, por mostrarnos cosas realmente valiosas, separando el trigo de la paja.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que Mishima sabía que había escrito una obra maestra, pero estaba devastado. No es que odiara su trabajo pero su vida se había convertido en un calvario.
      Como siempre, muchas gracias por detenerte en esta pequeña orilla.
      Un abrazo Servilio!!

      Eliminar
  14. Mishima sin duda fue una voz única y ese personaje de su novela era él mismo confesando esa intimidad y esa homosexualidad que no se atrevía a revelar y que chocaba frontalmente con su ideario fascista que pretendía devolver a Japón la gloria de los tiempos de los samurais. Su suicidio por seppuku fue más trágico de lo que él esperaba, porque antes de la decapitación sufrió una trágica agonía. Sin duda que fue un suceso de los que hacen historia. Un placer leer esta entrada, querida Marybel, que comparto con sumo gusto. Besos y muy feliz comienzo de semana :-))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Exacto vivía en una auténtica incongruencia y eso aumentaba su frustración. Prodigaba un compromiso anacrónico y fanático hacia el código samurái y al emperador. Era obsesivo. Debe ser tremendo vivir en permanente situación de alienación y renegociar una y otra vez, tu situación en la sociedad.
      Biquiños!!

      Eliminar
  15. Aunque aún no puedo dedicar mucho tiempo a mi blog o a leer los vuestros, vi de refilón que habías publicado algo sobre Mishima, y no podía dejarlo pasar.
    Me impresionó mucho su historia, la leí casi aún adolescente; después aprecié su escritura e introspección.
    Es verdad que es otra cultura, y que tenía sus propias obsesiones (un cuerpo atlético, p.ej.) y "toques" masoquistas; pero también me parece un buscador -equivocado en sus caminos o no- de lo puro, o sus proximidades. Un gran abrazo, Marybel.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando a Yasunari Kawabata le dieron el Nobel, dijo: "Ignoro por qué me han dado el Nobel a mí, existiendo Mishima." Obviamente ser un reconocido escritor, no era suficiente. Mishima vivió circunstancias excepcionales. Procedía de una familia de samurais, la postguerra en Japón fue, si cabe, más dura emocionalmente que la europeaa (me refiero a la humillación de ver por primera vez en su historia al invasor en sus calles y la caída del mito del emperador)...se conjugaron muchos factores y derivaron en esa crónica de un suicidio anunciado. Lo que buscaba iba más allá de la genialidad de su obra.
      Muchas gracias Esther, un placer tus visitas.
      Un fortísimo abrazo.

      Eliminar