10 de abril de 2013

EL CASO KURÍLOV, de Irène Némirovsky

“Ser un comunista es inseparable de ser un estalinista” Nikita Jruschov


Portada "El caso Kurílov" Ed. Salamandra. 2010
Desde 2004, Irène Némirovsky se convirtió en todo un éxito europeo a pesar de que murió en 1942. Francesa ucraniana, con raíces judías tuvo que pagar por su origen múltiple, en los campos de concentración de Auschwitz. A pesar de su infame destino, su trabajo perduró y décadas después, gracias a sus hijas, se convirtió en una escritora de éxito. El depuradísimo estilo con que retrató la primera mitad del siglo XX, la colocó en la cima de las preferencias literarias a nivel mundial, quizá como una forma de resarcirse de la injusticia y dejar claro que el genio artístico cuando existe, tarde o temprano, termina ocupando el lugar que le corresponde.
"El caso Kurílov" (1933) está ambientada en la Rusia de principios del siglo XX, justo cuando el poder autocrático del zar estaba a punto de sufrir su primer envite. En la retaguardia, aguardaba sigilosamente otra desgracia: el inmisericorde bolchevismo que con los años planificaría matanzas sin parangón. Estos acontecimientos le sirvieron a Némirovsky para reflexionar sobre el poder y sus complejos engranajes y de cómo los hombres poderosos con sus maquiavélicas argucias políticas exponen y cambian el devenir colectivo de todo un país. La novela, pues, comercia con el melodrama y un penetrante trasfondo histórico. 
La historia se inicia con los recuerdos de su protagonista. León M. es un revolucionario bolchevique que deja tras su muerte, un manuscrito titulado "Caso kurilov". Valerian Alejandróvich Kurílov era el odiado y temido Ministro de Instrucción Pública del Zar Nicolas II. En 1903, León M. recibe la orden del Comité Revolucionario de asesinarle. En esa época eliminar a los opresores era una consigna y casi la única manera de demostrar lealtad a la causa roja. Para poder estar cerca de él, el correligionario, se hace pasar por médico y se gana su confianza. La convivencia con su víctima complican las cosas. Frío, alimentado con dogmas heredados y fidelidades odiosas, León está hecho de otra pasta y descubre que carece de sangre fría para llevar a cabo su misión. Es un comunista por el simple hecho de haber nacido en el seno de una familia revolucionaria rusa, pero carece de pasión. Como criminal resulta un fiasco. 
El estilo de Némirovsky es sobresaliente. Sí por algo se caracteriza la autora, es por su facultad para ahondar y caracterizar a los personajes psicológicamente. Hace con ellos lo mismo que los zoólogos hacen con los animales: estudiar el medio en que viven, clasificarlos y mostrar en que se diferencia una especie de otra. Ironiza de una manera tan inteligente que a veces desconcierta. 
El libro no carece de atractivos incluso en sus flojeras. Hay un deseo supeditado a una latente compulsión, por moralizar y denunciar. Irène quiso advertirle al mundo, que el totalitarismo, bajo cualquiera de sus disfraces, genera intolerancia y una pavorosa miseria. Nos recuerda página tras página que una dictadura es terreno abonado de muerte, destrucción y arbitrariedad.
Se concluye que la naturaleza humana es incomprensible. 



PD II: Un tema de Rihanna a dúo con Mikky Ekko, "Stay".


5 comentarios:

  1. He leído las dos e intuyo que ambas son historias que arrojan mucha luz sobre las barbaridades que se cometieron en esas décadas del pasado siglo. Es bueno acercarse, así sea un poco, a la historia a través de las novelas.

    Muy grato leer tus reseñas porque de cierta forma se acerca uno a cada libro que has leído pero no deja uno de envidiarte por esa capacidad de entrar a dialogar con ellos y luego con nosotros.

    Me gustó muchísimo la expresión de: “Ningún personaje se escapa de su acidulada pluma”. No conocía el verbo acidular ni su participio. Te agradezco me hayas enviado derechito al tumbaburros, jajaja.

    Saludos Marybel, espero que ya esté solucionado el asunto con Don Google.

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  2. Irène Némirovsky y su obra, reclaman no una mayor benevolencia crítica, sino una actuación similar a la reparación de un agravio. Injustificadamente olvidada del panorama literario, su jerarquía artística no admite dudas. Me encanta esta escritora. Sigo con mi crisis personal con Google...jejeje
    Gracias Gonza.
    Felices fiestas!!!

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  3. Los bolcheviques no hicieron mas que repetir el "esquema" ruso ancestral que la herencia de Ivan IV (El Terrible) y los boyardos
    dejaron con una maldición sembrada en el corazón de la madre Rusia, el mismo Ivan se había criado en un palacete en el que las disputas "políticas" se dirimían con asesinatos. Más tarde Pedro I (El Grande) continuó la matriz con sus ejecuciones públicas de opositores y rebeldes y la prosecución del "destino manifiesto" con la más grande escalada del expansionismo ruso anterior a la aparición del Soviet y la repetición de innumerables escaramuzas y conflictos con sus vecinos fronterizos. El Despotismo Ilustrado de Catalina no hizo mas que encubrir este tácito sistema con su oleada de modernizaciones, su importación de colonos alemanes al Volga para mejorar la cultura campesina e integrar a los mujiks de otra manera, la creación del teatro de Opera mas grande de aquel lado de los Urales. Luego de la aglutinante guerra contra el invasor napoleonico una infinitamente lenta decadencia teñida del romanticismo de moda en Europa y del que los zares no querían ser ajenos. Y la replica de otro esquema (que son los cosacos sino la guardia pretoriana que se hace referente y metafora de las necesidades del régimen para mantenerse en el poder) y luego... eso que los mediocres comentaristas políticos de Hoy en día llaman... "la fuga hacia adelante" el ingreso en la Gran Guerra (solo que esta vez el aglutinador de masas no funcionó) los pésimos resultados en los campos de batalla dieron la excusa a los comunistas, anarquistas y demás grupos revolucionarios a lanzarse al "asalto al Cielo" las miserables condiciones en que vivía el pueblo ruso en el interior profundo, una Rusia infestada de santones y charlatanes que vendían al pueblo una salvación mística que nunca llegaba, los horrores que narraban los veteranos del frente fueron solo algunos de los ingredientes que les dieron el visto bueno a estos grandes oportunistas políticos que eran los marxistas para actuar.
    Pero ellos tampoco lograrían escapar al esquema judeo cristiano en su sistema filosófico y en su proyecto económico político (Porque como Hombres cargamos una matriz ontológica difícil de sacudir mientras arrastramos la herencia irrenunciable de nuestros símbolos religiosos- como bien decía Campbell) (Bertrand) Rusell lo señalaba... en su ateismo militante los marxistas inadvertidamente no pudieron escapar al esquema: Marx (el profeta) La Clase Obrera (el Mesias) La Vanguardia revolucionaria (los apostoles y predicadores) El Capital (la Biblia) y luego la repetición de todos los rituales zaristas Stalin como el santo padrecito de la Madre Patria que fueron sino las continuas purgas contra la oposición externa e interna sino una forma de conjurar su propia "rebelión de boyardos" Eisenstein lo supo interpretar magistralmente en sus dos partes de Ivan El Terrible que fue el sojuzgamiento de todas las repúbliquetas periféricas y la guerra con Finlandia sino continuar el legado de Pedro I El Grande Se había reemplazado una religión por otra. Solo quedaba el refugio de la Intimidad y de la aventura interior personal y de la arriesgada relación entre desconocidos...Un nuevo descubrimiento de la condición humana que sería azaroso, lleno de penurias e injusticias. Y consumiría mas de la mitad del Siglo XX.

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  4. Por cierto Marybel... enseguida recordé a esa formidable novela de Javier Cercas "Soldados de Salamina" y el misterioso azar de las circunstancias que enfrenta a dos hombres antagónicos con su propia historia. Y los obliga a encarar su Duda.

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    1. Hola Eduardo, antes de nada, te pido disculpas pero me despisté contigo. Cierto todo lo que cuentas, y el peso de toda esa Historia se percibe en la escritura de Nemirovsky. Como otros muchos, la autora ofrece material de primera mano sobre medio siglo de barbarie sin precedentes.
      Tuvo un éxito precoz, luego el olvido y una recuperación póstuma con su obra "Suite francesa".
      Sin lugar a dudas recomiendo su lectura, tanto por su narrativa, contexto histórico y su mensaje.
      En cuanto a la novela de Javier Cercas, la tengo en casa, pero no la leí. Tu comentario me hizo recordar las buenas vibraciones que tuve cuando lo adquirí. A mí también me gusta la Historia...
      Muchas gracias por todas tus inapreciables puntualizaciones. Seguimos en lectura.
      Un fuerte abrazo.

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