5 de julio de 2013

EN EL LAGO, de Yasunari Kawabata

"Hay personas que están unidas de por vida por un hilo llamado casualidad, tejido por una araña juguetona llamada destino” Paloma Cobollo

Portada "En el lago"Ed. Emecé, 2009
En 1968 se concedió el premio Nobel de Literatura al escritor japonés Yasunari Kawabata. Las razones del jurado fueron estas: por su gracia exótica, por su elegancia poética, por el misterioso refinamiento de su prosa, por su precioso estilo metafórico, por su incesante búsqueda de la belleza y por el estudio tan sutil de la psicología femenina. "En el lago" (1954) contiene todos los efluvios del milenario Japón que tanto fascinan a occidente. 
La historia se articula en torno a una obsesión. Gimpei Momoi es un profesor de lengua japonesa que sufre un profundo complejo de inferioridad por sus horrendos pies. La degeneración hacia la pederastia y a su propia destrucción psíquica son inevitables. Huidizo, pobre como una rata y acusado por la ley, vive siempre en la sombra. La actividad sexual, en cuestión, se convierte en su prioridad y lo va definiendo. Es capaz de esconderse tardes enteras en una zanja para vislumbrar el firme muslo o el hombro de una adolescente. Las consecuencias tienen serias repercusiones en su ámbito social y profesional. Lo despidieron cuando se descubrió su romance con una alumna. La ventura fue efímera y la caída, tremenda. Por si fuera poco, sufre alucinaciones visuales y auditivas. Con todo, el autor no permite que se le desprecie.
“La tarde siguiente Gimpei siguió el impulso de ver otra vez a la chica sobre la cuesta de los ginkgo. La otra vez ella había estado tranquila mientras la seguía, pero quizá se molestaría si la seguía de nuevo, y este pensamiento le entristeció. Era como lamentarse tras el vuelo de un ganso salvaje del cielo…u observando el transcurrir del tiempo. Su propia vida podría acabar mañana, incluso la chica, tampoco sería siempre hermosa. Pero ya Gimpei se había dado a conocer al estudiante, hablándole el día anterior, no podía estar en la cuesta bajo los árboles, ni tampoco podía aparecer en la loma por donde el muchacho la esperaría. Decidió ocultarse entre el foso que había en el paseo de los árboles y la mansión aristocrática. Si le preguntaba algún policía podría decir que se había hecho daño en las piernas, que estaba borracho y había caído al foso, o que le había empujado un maleante. Como la borrachera podía ser la mejor explicación, Gimpei tomó una copa antes de salir de casa para que su aliento oliera a licor. Entre las juntas y grietas de la piedra crecía la hierba, y las hojas caídas acolchadas en el suelo. Si se apretaba no podrían verlo los transeúntes que subieran la cuesta. Se escondió allí durante veinte o treinta minutos, consciente de un deseo de morder una piedra de pared. Vio una violeta que había crecido entre las piedras y, trepando más, abrió la boca, la mordió con los dientes y se la tragó. Era difícil de tragar, y con un gemido, Gimpei luchó por contener las lágrimas.”
Hechos inesperados aparentemente banales, aparecen en la vida cotidiana de los personajes alterando su curso, del mismo modo que lo hace la nostalgia o los recuerdos por las posibilidades perdidas. Con una prosa límpida y bella, Kawabata se revela aquí como un escritor de ideas, más que de tramas o de personajes. La parábola, la alegoría, la metáfora son sus armas favoritas. Lector de las vanguardias europeas, asimila las influencias y la búsqueda de sus tradiciones. En el vaivén entre tradición y modernidad, justamente, descansa lo mejor de la obra. Yasunari es de esos artistas que se han percatado que la mayoría de los humanos vivimos en un estado de silenciosa desesperación. Dadme una vida cualquiera y exprimiré de sus pliegues ocultos una historia tremenda, parece ser el lema del libro.  
Inicialmente la novela se publicó por capítulos en la revista Shincho. Al pasar al formato libro vio cercenada su última parte, quedando inconclusa, lo que eso se traduce en un final abierto.
Kawabata se quedó huérfano desde muy pequeño. Muy apegado a la soledad fue un hombre insomne y solitario toda su vida. Tras confesar sus penas, el escritor se suicidó en 1972.


PD: Tengo debilidad por Leonard Cohen. Fue un hombre de excesos. En los noventa se recluyó en un monasterio y se ordenó monje budista, bautizado con el singular mote de El silencioso. Tema: "In my secret life"


18 comentarios:

  1. No he profundizado mucho en Cohen (ni en Kawabata, la verdad). Los últimos trabajos de Cohen, lo admito, me aburren bastante. O dicho de otra forma, no me invitan a escucharlo mucho tiempo seguido. El tema que pones suene bastante bien.

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  2. Kawabata, me atrae, de acuerdo a tu exposición; en cuanto a Cohen, soy una completa ignorante. Espero que disfrutes tu fin de semana,
    Abrazos

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  3. A mí me encanta su aire melancólico y su voz grave...es un cantautor al que recurro en momentos y que llevo escuchando hace años.
    Gracias a ambos. Saludos

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  4. Muy atrapante, Marybel. Me has despertado el entusiasmo por leer el libro. Me encanta el lema "Dadme una vida cualquiera y exprimiré de sus pliegues ocultos una historia tremenda". Idea con la que comulgo totalmente.

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    1. Provocar ese entusiasmo da un poco de recelo jejeje. El protagonista desconoce la naturaleza de la culpa, sufre un desorden emocional que le lleva a la locura...
      Un abrazo

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    2. Lo cual me resulta apasionante. Un tanto masoquista dirán algunos. Pero los problemas existenciales me llaman profundamente. Un abrazo!

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  5. Otra más para apuntarme. Vas a acabar conmigo!! jajaja
    Abrazo fuerte.

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    1. Valeeee, expío tu deuda con leerme!!! jajaja
      Otro abrazo Mabel

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  6. No es un consuelo pero mientras me cae algo más de plata disfruto mucho tus reseñas y voy haciendo mi lista para este año (espero ir leyendo algunas cuando mejore mi economía).

    Ya Ignacio citaba una de las frases que me gustaron mucho en tu trabajo. La siguiente es muy buena también: "La aventura fue efímera y la caída tremenda”

    Un abrazo Marybel.

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    1. Me tiene gracia que rebusques en mis textos y busques la CITA jajaja. Mejor que nadie sabes como es esto de escribir...
      Muchas gracias por tu lectura y comentarios.
      un fuerte abrazo!!!

      Por cierto Gonza, en México existen bibliotecas públicas? jajaja

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    2. Si, es cierto, pero son muy básicas, pero visitaré la Vasconcelos que me han dicho que vale la pena. Ni hablar, tendré que tramitar mi credencial de usuario que desde hace rato no piso una.

      Se agradece la estupenda idea y no es que busque las citas, ellas me guiñan con sus letras. Se me ha quitado ya mucho, pero acostumbraba en un cuaderno ir registrando cuanta oración e idea me gustaba. Muchos de los libros que tengo están llenos de subrayados, jajajajaja.

      Así que mientras me sigan haciendo ojitos, les seguiré haciendo caso, jajajaja.

      Un beso amiga.

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    3. Fíjate, y yo que creía que estaba un poco loca!!! jajaja! yo lo sigo haciendo. LLevo una libretita en mi bolso, y cuando leo, oigo o se me ocurre algo ingenioso lo anoto. Y también la mayoría de mis libros están subrayados...
      Ahora mismo estás yendo a Vasconcelos!!!! Ya, jejeje
      Gracias por tu participación.
      Un fortísimo abrazo

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  7. La cultura japonesa nos es bastante ajena, esa mezcla de tradición y modernidad. Mi primer intento de aproximación a esta cultura fue con el libro Gente de Japón de Peal S. Buck, hace mucho tiempo. Gracias por acercarnos a esta obra. Comparto. Un abrazo.

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    1. Contiene todas las esencias del eterno Japón que tanto nos fascina a los occidentales.Un placer tu visita María.
      Un abrazo.

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  8. He encontrado la interesante historia gracias por compartir
    El amor y la luz
    Cyn

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    1. Gracias a ti por tu participación en el blog.
      Un abrazo.

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  9. Me ha encantado la reseña, Marybel, me apunto el libro para leerlo próximamente. Leonard Cohen no es uno de mis cantantes favoritos, pero reconozco que alguna vez le he escuchado. Un abrazo y que disfrutes de un ¡feliz fin de semana!
    Marilis.

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    1. Muchas gracias. Me alegra haber despertado la curiosidad por este autor. A mí me ha transmitido mucho. En cuanto a Leonard Cohen, es poesía pura. Anímate y dale otra oportunidad ;))
      Un abrazo Marilis

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