14 de julio de 2013

HEINRICH HIMMLER, de Peter Longerich

"Si Hitler me pidiera que disparara a mi madre, lo haría"H.H.

Portada "Heinrich Himmler" Ed.R.B.A. -2009
Su cuerpo permaneció en el suelo de la habitación durante dos días. Después, sin ataúd fue enterrado en una fosa en Luneburg (Alemania). Ninguno de los presentes habló. Sólo al final un soldado inglés exclamó: "Que el gusano termine entre los gusanos".
El 23 de mayo de 1945, con una píldora de cianuro se quitó la vida uno de los más célebres esbirros nazis poco después de ser detenido. Por su figura casi ridícula y nada teutónica, Heinrich Himmler parecía más bien un personaje cómico e inofensivo; una parodia de Hitler, con pocas aptitudes para la guerra, pero que se convirtió en un pilar esencial en el desarrollo de ese tumor bávaro que hizo metástasis por toda Alemania y asesinó a millones de europeos. El nazismo le debe buena parte de su satánica eficacia. 
Peter Longerich (Krefeld, 1955) afamado historiador alemán, se ha dedicado durante años a investigar y a reconstruir el discurrir vital de este meteoro, buceando en sus crímenes, sus manías y su corrompida alma. El resultado, es un exhaustivo e interesante ensayo que disecciona la compleja psique del Número Dos del régimen, analiza su carrera política y ofrece al mismo tiempo una exhaustiva y novedosa visión (cartas, discursos, diarios y memorias, directivas gubernamentales) de cómo se llevó a cabo aquella depravación que incendió Europa. 
Heinrich Himmler nace en el seno de una familia católica -religión que perseguiría con abrasiva inquina posteriormente- en Munich. Segundo de tres hermanos, Himmler es un chico inteligente, tímido, educado y muy buen estudiante. Disciplinado. 
¿Cómo puede un pobre diablo mediocre convertirse en el alma negra del nacionalsocialismo? 
Cuando estalla la I Guerra Mundial, Himmler tiene 14 años y es un gran entusiasta como muchos jóvenes de su edad. La derrota alemana golpea su alma bávara y las humillantes condiciones de paz impuesta en el Tratado de Versalles serían la base de la transformación, de chico modélico a genocida. Tras licenciarse en agronomía estrecha lazos con los promotores de las nuevas ideas del nacionalsocialismo. El partido se convierte en su religión. 
Sus cualidades burocráticas y administrativas son pronto apreciadas. La SS (Schutz-Staffel o Escuadrón de Protección) se convierte en una poderosa estructura paramilitar a la par que la carrera de Himmler. Es nombrado comandante jefe en 1929. Para él las SS no era un simple escuadrón de protección sino que la considera como una especie de ateneo de caballería con la mística de la sangre al servicio del Reich: hombres altos, pelo rubio, ojos azules. Demostrar la pureza de sangre era imprescindible para entrar en ese selecto grupo. Obligaba a sus subordinados a rigurosas reglas sobre el matrimonio, hasta el punto de dar instrucciones de como tenían que copular, para engendrar individuos dotados de coraje y virtudes arias. 
Con mano mefistotélica, también dirige los campos de concentración. Era un buen gestor de recursos humanos y le dio respetabilidad a la eugenesia (higiene racial). Organizó con eficiencia la Solución Final. 
Longerich concluye que el Partido Nazi supuso para el jefe de las SS un sustituto de la religión católica, heredada de sus severos padres. 
El ensayo es, pues, una biografía honesta y una penetrante historia social. Redondea unas magníficas advertencias sobre la autoridad carismática: disgrega el razonamiento, es adictiva, encubre a psicópatas y fomenta el narcisismo colectivo.
Himmler estaba tan convencido de la misión histórica del nazismo que colaboró activamente desde su mirador en el satánico reordenamiento de Europa. El precio: treinta millones de muertos.



PD: Longerich también escribió la biografía de Joseph Goebbels. Actualmente está en otra biografía de otro jerarca nazi —le ha cogido el gusto al género—, aunque no ha revelado aún el nombre.

PD: Resulta adecuado la famosa canción alemana: Lili Marleen. La música fue escrita en 1937 por el compositor Norbert Schultze. La letra era de un soldado llamado Hans Leip que la había escrito en 1915, durante la I Guerra Mundial. Curiosamente a Josef Goebbels no le gustaba y ordenó que se retirara de la emisión pero las protestas de los soldados fueron tales que Radio Belgrado tuvo que mantenerla en onda, pese a la opinión del Ministro.



8 comentarios:

  1. Personaje acorde con lo ocurrido en ese momento histórico, la locura pobló el mundo.
    Una muy buena reseña. Saludos.

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  2. Excelente articulo, muy interesante

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    1. Gracias a ti por tu tiempo y lectura.
      Un saludo

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  3. Estupenda reseña de este buitre.Saludos

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  4. "¿Cómo puede un pobre diablo mediocre convertirse en el alma negra del nacionalsocialismo? " Bueno, creo que eso está ocurriendo ahora mismo por aquí cerca..........
    Felicidades por tu reseña. Yo tengo algunas biografías sobre elementos similares y no las reseño porque me hago un lio a la hora de exponer todo lo que quiero.

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    1. Sí, hay libros difíciles de diseccionar por la cantidad de emociones que provocan. No es fácil pero me atraen y es que el mal tiene nombres y apellidos.
      Muchas gracias por tu amabilidad y participación.
      Un abrazo

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