21 de septiembre de 2013

LA CINTA BLANCA, de Michael Haneke

“La maldad la llevamos en el alma. No nos libraremos de ella tan facilmente. En los países europeos y en Estados Unidos está más disimulada, sólo se manifiesta a plena luz cuando hay una guerra, una revolución, un motín. Necesita pretextos para hacerse pública y colectiva.”. Mario Vargas Llosa


"La cinta blanca" (2009) es, qué duda cabe, una de las mejores películas del director Michael Haneke. Mezcla de drama costumbrista, análisis socio-histórica, intriga y suspense, el film es acreedor, por méritos propios, de esa consideración tan forzada como arbitrariamente aplicada que conocemos como obra maestra. Increíble desde donde se la mire: guión, montaje, fotografía, estética o interpretación. Cine puro.
Mediante la prolija enumeración de horrores, Haneke reabre el debate sobre uno de sus temas favoritos: llegar a la raíz de la violencia humana. ¿Nace o se hace? ¿Qué diablos es lo que convierte a un hombre en una máquina capaz de las peores fechorías? ¿Se puede derrotar a esa hidra? nos obliga a preguntarnos.
Con un guión perfecto y una urdimbre sólida e intrincada, se vuelca en la historia reciente, en concreto en la Historia de Alemania como ejemplo de brutalidad.



La acción dramática se desarrolla en los albores de la I Guerra Mundial. Alemania tiene cuentas pendientes con su propia historia. Capítulos sin cerrar. La voz en off del antiguo profesor de un pueblo protestante del norte de Alemania, desagua un aluvión de recuerdos sobre unos incomprensibles acontecimientos violentos que alteraron la plácida existencia del lugar. Allí, el ser humano soporta sufrimientos que exceden la comprensión: unos niños son torturados, una mujer sufre un extraño accidente o un granero es incendiado. Habituado a diseccionar con la precisión de un entomólogo, Haneke hurga con un afiladísimo bisturí -sin aplicar nunca cloroformo- en lo más oscuro de nuestra naturaleza y nos sumerge en una atmósfera indolente donde cualquier concepto de humanidad, como un simple roce, está vedado. La rigidez es el único baluarte del orden. Relaciones familiares retorcidas, un pasado doloroso, instinto de venganza y un tendal de frustraciones, humillaciones inimaginables y degradación moral trasuntan sus personajes. La religión impregna cada gramo de la tierra. Nadie se libra de una condenación implícita.


Haneke nos coloca cara a cara con la maldad pura. Una estremecedora reflexión del caldero burbujeante donde se cocía el Tercer Reich: una nobleza podrida, una religión ultramontana, luteranos antisemitas y resentidos, y el nazismo como expresión radical de los hombres pequeños. Se nos exhorta a meditar irremediablemente sobre la causa-efecto entre los sádicos métodos pedagógicos y las devastadoras consecuencias sobre sus diabólicos vástagos. Al final, todo se irá acumulando sobre ellos de manera que cuando se quiebre el delgado sostén de la civilización, se caerá de manera inexorable en la irracionalidad. 
Los niños -magníficos actores- son los protagonistas. Víctimas de la neurótica y constante vejación de los adultos, la cinta blanca colocada en sus brazos informa a la comunidad de la naturaleza del castigo a la que deben ser sometidos. La reacción infantil pone la piel de gallina. 
"De pequeños, vuestra madre a veces os ataba una cinta al brazo o en el pelo. El color blanco debía recordaros, después de cometer una falta, la inocencia y la pureza. Yo creía que a vuestra edad, la virtud y la rectitud habrían llenado vuestros corazones, lo suficiente para dispensaros de estos recordatorios. Pero estaba equivocado. Mañana, después de que os purifiquéis mediante el castigo, vuestra madre os atará una cinta blanca que llevaréis hasta que vuestro comportamiento nos permita volver a confiar en vosotros."
Michael Haneke nos enrostra una máxima como si de un escupitajo se tratase: los seres humanos aprenden mejor y más rápido, mediante un castigo corporal. La violencia, ¡maldita sea!, está a la orden del día y la viven como parte de su normalidad. Sin embargo, aunque se intuye la naturaleza de esa maldad, el director se cuida mucho de no precisarla, con lo que la ambigüedad multiplica el horror. 
Se concluye que el ultraje es incurable, se arrastra con el tiempo.


El ritmo es angustiosamente lento. El guión es perfecto, hipnótico pero sin un gramo de bondad. Los diálogos son fríos, monumentales, desgarradores por momentos, nunca jocosos, como el del tutor con el hijo del barón sobre la masturbación y la pureza. Todo ello en un impecable blanco y negro, que le otorga un halo de nostalgia y tenebrosidad. 
Ciento cuarenta minutos de suspense sin pestañeo que ofrece un cuadro acertado y soberbio sobre las conductas autoritarias y la génesis de la barbarie nazi que incendió Europa.
La ola vasta y helada de la Historia vuelve y moja los pies del espectador que no puede evitar cuestionarse: qué hubiera hecho yo ante una situación semejante. La película deja un nudo en la garganta.




Título original: Das weisse Band/ País: Alemania/ Año: 2009/ Director: Michael Haneke/ Guión: Michael Haneke/ Intérpretes: Susanne Lothar, Ulrich Tukur, Burghart Klaußner, Josef Bierbichler, Steffi Kühnert, Michael Schenk, Janina Fautz, Michael Kranz, Marisa Growaldt/ Fotografía: Christian Berger (B&W)/ Duración: 145 minutos/ Premios: Galardonada con la Palma de Oro en Cannes, el Globo de Oro a la mejor película extranjera y el Premio del Cine Europeo a la mejor película. También obtuvo dos nominaciones a los Premios Óscar: Mejor fotografía y Mejor película de habla no inglesa.



10 comentarios:

  1. No he visto esta película de Haneke, la ultima que vi de el fue Amour, segun la sinopsis valdria la pena invertir los 140 minutos en La cinta blanca, saludos Marybel

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    1. A mí es que este hombre me tiene cautivada. Todas sus películas me parecen buenísimas. "La cinta blanca" es bastante compleja. Al final te quedas pensando...si todos llevamos un monstruo dentro y hasta donde seríamos capaces de llegar...Un abrazo

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  2. Otra reseña realmente extraordinaria. Perfecta, lúcida, sagaz... ¡felicitaciones!

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    1. Alan, agradecida por tu comentario. Creo que ésta es una de las mejores películas de Haneke, y si además te gusta la polémica, la película se presta a debate. Saludos.

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  3. Da tanto miedo lo que se dice de ella, que ahora dudo entre verla o no.

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    1. Jejeje...es accesible a un público bastante más amplio que otras de su filmografía. Bienvenido

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  4. Me gusta mucho Haneke. Esta película es más accesible que el resto de su filmografía (especialmente sus inicios más experimentales), pero no ha perdido un ápice de calidad.

    Saludos

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    1. No es una película fácil de ver, y quizá no todo el mundo pueda disfrutarla plenamente...pero quien lo haga, considerará “La Cinta Blanca” del linaje de los imprescindibles. Saludos

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  5. Magnífica reseña. Invita a visionar esta película que me resulta tan interesante después de leerte.
    Un abrazo

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    1. Gracias Sole. Un placer tu presencia en el blog.
      Un abrazo

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