29 de septiembre de 2013

STALINGRADO, de Antony Beevor

“La Segunda Guerra Mundial fue tan descomunal, tan grande, que afectó a la vida de casi todo el mundo, y la envergadura de la experiencia humana es casi infinita” Antony Beevor.

Portada "Stalingrado" Ed. Crítica - 2000
Probablemente Antony Beevor sea uno de los más reputados historiadores militares vivos.  Dejó las armas para ser escritor y revolucionó la historiografía militar rompiendo con los tópicos de la disciplina. Su obra presume de dos virtudes fundamentales: la erudición y la investigación. Relató sobriamente las batallas de Creta, Berlín, y Normandía. También la Guerra Civil española. 
En "Stalingrado", el autor británico elabora un riguroso ensayo -con una inaudita cercanía- de la guerra a través de los seres humanos que la provocaron, lucharon en ella y, sobre todo, la sufrieron. Las fuentes comprenden diarios de guerra, informes de capellanes, relatos personales, cartas, interrogatorios de la NKVD de prisioneros, buenos mapas y fotografías. En medio de esa montaña de información, tropezó con los cuadernos de campo inéditos y los artículos periodísticos de Vasili Grossman, uno de los grandes cronistas de guerra rusos del siglo pasado y el primero en informar al mundo de la existencia de los campos de exterminio alemanes.
Beevor considera a Grossman como el más sagaz observador y honesto testigo de lo sucedido en el frente oriental entre 1941 y 1945. De origen judío sobrevivió al antisemitismo críptico de Stalín. El periódico del Ejército Rojo lo reclutó como corresponsal y permaneció en primera fila del infierno más tiempo que cualquier otro periodista.

En otoño de 1942 sólo la resistencia del Ejército Rojo se interponía entre Hitler y su ambición en el Este, que no era otra que la de adueñarse de Stalingrado y de los campos petrolíferos del Cáucaso. Stalingrado era el principal puerto del Volga. Un centro industrial de primer orden y que llevaba el nombre de su mortal enemigo. Un símbolo. Una tentación difícil de ignorar dada la perturbada personalidad del Führer. Hacía un año que había iniciado la invasión a la Unión Soviética y aunque el avance militar alemán había sido rápido y espectacular pasó muy poco tiempo hasta que se cambiaron las tornas. El hielo y el frío paralizaron las fuerzas alemanas, dejándolos a merced de los defensores de la capital soviética. El tributo fue altísimo para el III Reich. Más de un millón de hombres. Aún así, Hitler estaba determinado a seguir arrasando. Y Stalin determinado a resistir. 
Convertida en paradigma del sufrimiento y terror, la batalla de Stalingrado fue una lucha encarnizada entre fascismo y comunismo. Una lucha personal de dos locos ególatras que se enfrentaron buscando la supremacía y la victoria definitiva. 
De forma amena, minuciosa (demasiado minucioso por momentos) y esclarecedora, el erudito revela la ferocidad de los combates y la escabechina humana ignorada durante la batalla y que supuso un punto de inflexión en la Guerra. Grossman no sólo recogió las acciones heroicas de ambos ejércitos, sino que describió los "incidentes extraordinarios" como las deserciones, el pasarse al enemigo, la cobardía, la incompetencia o las heridas auto-infligidas, que sucedían a diario en la milicia. En el Ejército ruso, el hambre y la crueldad del sistema soviético habían empujado a muchos soldados, "hiwis" -por el simple deseo de supervivencia- a cambiarse de bando. El frenesí de Stalin no tuvo parangón cuando se enteró de la deslealtad en sus filas. La orden fue tajante: "¡Ni un solo paso atrás!". Era la victoria o morir. Sobra decir que en cuanto apetito por el asesinato a escala, Stalin no tuvo nada que reprocharle a Hitler. Stalingrado iba a convertirse en la gran ratonera para desertores y para el ejército alemán. La contraofensiva soviética supuso una auténtica debacle para el desgastado VI Ejército alemán. La bestia parda aún no lo sabía pero aquello era el principio de su final.
Galardonada con varios premios, "Stalingrado" es sin duda, una delicia para los amantes del género.



PD: La lectura del libro me ha inducido a meditar sobre una ucronía. ¿Cómo hubiera finalizado la Segunda Guerra Mundial si Hitler hubiera logrado anexionar Stalingrado? Mejor no pensarlo.

PD II: "Tan cerca, no importa lo lejos"... “Nothing else matters” preciosa balada de Metállica.


15 comentarios:

  1. Siendo la IIGM una temática que me gusta la verdad es que nunca me he atrevido a "meterle mano" a Beevor. Aunque parece que con exceso de detalles "Stalingrado" es una lectura amena. Supongo que ese puede ser un poco el estilo del autor. Me animas a "atreverme" con alguno de sus libros.

    Gracias y un saludo!

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  2. El libro es bueno e instructivo. Beevor, hace gala de un estilo más propio de un escritor de relatos que de un historiador, sin perder el rigor histórico, lo cual no es malo. Cuando dije "demasiado minucioso" me refería a que aporta muchos detalles truculentos sobre las horribles condiciones de vida de ambos bandos.
    Reitero, totalmente recomendable para los que gusten del tema. Un saludo.

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  3. Ciertamente has despertado mi interes, en este tema, quizas por la sencilla razon de poder entender un poco mas lo que estamos viviendo muy de cerca en mi pais. Esto como referencia. Gracias.

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    1. La Historia está plagada de momentos donde la irracionalidad le gana la partida a la razón. No sé que sucede en tu país, pero hay comportamientos y hechos, que por mucho que uno lo intente, se escapan a la lógica racional.
      El libro vale la pena. Saludos.

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  4. Interesantisimas entradas...! Me he quedado por acá...Un cálido saludo.

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  5. Hola Marybel, de nuevo por aquí, y como de costumbre, me has instruido, tus entradas son muy valiosas para mi, es bueno enterarse de los detalles de hechos históricos, este libro deberían leerlo una y otra vez los lideres mundiales para que refresquen la memoria, pero sus mentes están tan obnubiladas que hasta eso seria inútil, abrazos amiga

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  6. Alan y Alejandra gracias por vuestro grano de arena en el blog. Abrazos.

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  7. Un pedazo de libro. Con unas descripciones y unos datos descomunles, todo explicado de una manera muy amena.

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    1. Muchas gracias Libro Lector. Es una buena sugerencia para los interesados en la Historia.
      Un saludo

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  8. Gran aporte,Marybel.Fue una batalla monstruosa,mucho más por la terquedad del Fuhrer que por aquel entonces había perdido todavía más la chaveta y no quiso salvar a sus soldados de la pinza sovietaica.Respecto al autor,Beevor logra absorberte con el remolino de historias que discurrem paralelas a la Gran historia,todo en un in crescendo,que a pesar de conocer el final de la historia,te embebe en sus páginas.Mezcla los estilos,siempre avivando la tensión.De Grossman recomiendo la épica Vida y destino,una obra maestra brutal,y Todo fluye,una pieza menor que brilla por sus reverberos poéticos.

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    1. Gracias Sergio. Tengo varios libros de Beevor, me gusta como desmenuza la Historia a través de la microhistoria. También John Keegan y por supuesto, los artículos periodísticos de Vasili Grossman. Recuerdo que en "Vida y destino" llamaba a los campos de concentración las nuevas ciudades de Europa.
      Un saludo y reitero las gracias.

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  9. Pues he visto la película homónima, que se cuenta entre mis favoritas, pero este libro, que relata, imagino que de forma más fidedigna a la historia y con detalles relevantes también históricos, me lo he perdido. Eso sí, informada de lo que fue esa batalla decisiva para la victoria aliada sí que estoy, aunque sólo sea porque mi marido es un experto en el tema y escuchándolo se aprende de todo, es un verdadero erudito en estos temas. Y sí, concuerdo contigo en que Stalin y Hitler no tenían nada que envidiarse en cuanto a atroces genocidas, no ne vano hasta fueron "amiguitos" y suscribieron el pacto Ribbentrop-Mólotov. Buscaré el libro, que además seguro que mi marido se lo "devorará" también, jeje. Besos y comparto, mi querida Marybel. Feliz semanita :-))

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    1. Pues os lo recomiendo. Lo mismo me equivoco pero posiblemente Antony Beevor sea, junto a John Keegan, el mejor historiador militar actual. Es muy detallista. Hay una anécdota del libro que recuerdo vivamente y es cómo describe la muerte de los soldados en ese infierno helado. En el momento en que exhalaba su último aliento una procesión de piojos salía de su uniforme para alojarse en otro cuerpo.
      Espero lo disfrutéis.
      Un abrazo y muchas gracias.

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