5 de octubre de 2013

DICKENS, EL OBSERVADOR SOLITARIO, de Peter Ackroyd

"Acostumbramos a cometer nuestras peores debilidades y flaquezas a causa de la gente que más despreciamos." Charles Dickens

Portada "Dickens, el observador solitario" Ed. Edhasa -2012
A Charles Dickens le corresponde el siglo XIX. Él se encargó de contarnos como era la sociedad inglesa y de denunciar dramas sociales -hasta entonces invisibles- como la situación de los niños en los orfanatos o la pobreza que acompañaba el salvaje desarrollo industrial y urbano de la época.  Y a fé que lo hizo bien. Escribió con un nervio y una constancia asombrosos. Hilvanó novelas, cuentos y artículos que fueron tanto experiencias personales como joyas de la inventiva. El mundo lo ovacionó. Vendió más que nadie. Obras imperecederas, como "Oliver Twist" o "David Copperfield" son clásicos imprescindibles en cualquier biblioteca.
Dickens nació en 1812, mientras Napoleón hacía de las suyas por el viejo continente, en el seno de una familia de clase media baja.  Hasta los nueve años no fue escolarizado. Sobrevivió a cuatro epidemias. Por culpa de un padre moroso, a los doce fue obligado a trabajar en una fábrica de betún. Dicen, de lo peor. Las jornadas se prolongaban durante diez horas, a cambio de unos pocos chelines semanales. Hacía setenta años que Inglaterra se movía en la sociedad industrializada y, desde luego, estaba a la vanguardia, pero a costa del trabajo esforzado de sus gentes y sus niños. Esto le marcaría para toda la vida. Esa sociedad de principios del siglo XIX, arraigaría definitivamente en su mente y su alma. Fue tal su influencia que se podría decir que Londres se convirtió en la materia prima de su inspiración. "Los dos estaban profundamente conectados y entre los dos crearon el más maravilloso retrato de la humanidad en el siglo XIX", explica Ackroyd.
Peter Ackroyd (Londres, 1949) -biógrafo, novelista y crítico- realizó un trabajo excelente. Exhumó polémicas críticas y recopiló cartas, documentos y testimonios. Su imaginación rellenó los huecos. El resultado es esta minuciosa y apasionante biografía sobre el prolífero escritor, que cumple cabalmente sus fines de divulgación aunque peca, como es habitual, de un exceso de simpatía.
En estas páginas, emerge un Dickens social y justiciero, que protegía públicamente a rameras, huérfanos y presos en una sociedad hipócritamente mojigata y que condenó la esclavitud dos décadas antes de la guerra de Secesión. También defendió los derechos de autor. Su contemporáneo Carlos Marx dijo de él que "en sus libros se proclamaban más verdades que en todos los discursos de los políticos y los moralistas de su época juntos". Pero también aparece un marido, que abandonó a su esposa por una chica de dieciocho, así como un padre incapaz de expresar afecto y que incluso llegó a desear la muerte de uno de sus hijos, harto de las deudas que le acarreaba. 
Un perfil por momentos admirable y por momentos ruin de un hombre tan genial como difícil. Una aproximación en forma novelada a los innumerables hechos y acontecimientos personales que fueron forjando su personalidad, y a su vez influyeron de modo decisivo en su obra literaria. 
El humor mordaz de Dickens fue al siglo XIX lo que "Los Simpsons" son a nuestra época.


PD: "Fields of Gold" es una de las más conocidas canciones del cantante británico Sting, lanzada en el año 1993. Forma parte del disco Ten Summoner's Tales.


7 comentarios:

  1. Me tientan mucho las biografias últimamente, y esa comparación final con Los Simpsons ha sido determinante. Me lo apunto.

    Gracias y un saludo!

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    1. Hola Ana. Pues no sé si esta es la mejor biografía de Dickens. Es fácil escribir una biografía, más difícil es hacerlo de forma que resulte interesante. A mí me resultó instructiva y está bien escrita. Abrazos

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  2. Nunca he leído las obras de Dickens, pero he visto un montón de veces sus adaptaciones animadas, crecí con ellas, y es lógico que una persona que pasó por terribles situaciones en su infancia quede marcado y repercuta en su vida adulta, me gusta lo que dijo Marx de las obras de Dickens, muchos abrazos Mary.

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    1. Sin ninguna duda Ale. Las buenas novelas son la historia privada de los países y la obra de Dickens es un buen ejemplo de ello. Un besazo

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  3. Esa frase de Marx me sigue taladrando, un gran elogio para un grande de la lieteratura mundial

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  4. Crecí leyendo sus obras y desconocía la historia de este gran autor que llenó de aventuras mi infancia.
    Irónico y genial..para mi un grande, que hace constantemente alusiones y críticas
    a la sociedad acomodada de aquella época. Un abrazo

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    1. Ya ves, detrás de un gran artista está la persona, la cara oculta del éxito. A mí también me encantan sus libros, de hecho, el primer libro que leí en español fue Oliver Twist.
      Un fuerte abrazo Sole

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