29 de octubre de 2013

LAS BENÉVOLAS, de Jonathan Littell

"La cuestión judía no es cuestión de humanidad, no es cuestión de religión; es sólo cuestión de higiene política". Las benévolas


Portada "Las benévolas" ED. RBA - 2007
La República de las Letras ha afirmado que el señor Jonathan Littell (1967) es una de las plumas más prometedoras del panorama literario actual. Escritor controvertido y políglota, nació en Nueva York, vive en Barcelona y emplea el idioma de Balzac. Su talento sedujo a media Europa. La mayoría de los suplementos literarios lo aplaudió de pie. Lo han elogiado críticos irreprochables como Mario Vargas Llosa y Jorge Semprún. Vendió cerca de un millón de ejemplares y fue traducido a veinte idiomas. Sus más de novecientas páginas le granjeó el Grand prix du roman de l'Académie française y el Premio Goncourt 2006 que no se molestó en ir a recoger. El título se refiere a las Erinias que eran deidades femeninas de la venganza que perseguían a los criminales.
"Las benévolas" reconstruye un fresco estremecedor de la Segunda Guerra Mundial pero desde el punto de vista de los verdugos. ¿Quiénes eran esos hombres-bestia que ejecutaban órdenes inauditas? ¿Por qué pudieron hacer lo impensado? 

Él que habla se llama Maximilian Aue, un antiguo oficial de las SS. Un personaje difícil de olvidar. Encarnó la combinación más mortífera del siglo XX: inteligencia y extremismo. Buscó contribuir a la causa nazi con su delirio, dogma estúpido, duplicidad moral y se puso a las órdenes de Himmler. Sin el más mínimo atisbo de pesadumbre, pone bajo el microscopio, su participación en el martirio de judíos y comunistas en Ucrania, el terror vivido en Stalingrado, Polonia, Hungría hasta la caída de Berlín. Relata su fría convivencia como extranjero en la época de las diásporas inevitables de la postguerra, como un fenómeno atmosférico. Hay un dato que encantará a los freudianos: era homosexual y mantuvo una relación incestuosa con su hermana. También se casó -no sin cierta repugnancia- para salvaguardar su status social. Treinta años después, decide contar al lector en un larguísimo monólogo, su visión y experiencia en la peor hecatombe del pasado siglo.
La minuciosa reconstrucción de la realidad es impresionante. Littell demuestra talento para captar detalles y para divulgar datos poco conocidos -como los que transcurren en el pueblo de los Bergjuden en Crimea- para luego engarzar la historia con su imaginación, integrando vida individual y destino nacional.
Con una prosa efectiva, pero monocorde, ha esculpido una obra subyugante de la que Mario Vargas LLosa afirmó: "Uno cree saberlo todo ya sobre el vertiginoso salvajismo con que los nazis se encarnizaron en su afán por liquidar judíos. Jonathan Littell nos revela que no, que todavía fue peor, que los crímenes, la inhumanidad de los verdugos alcanzaron cimas más altas de monstruosidad de lo que creíamos. Son páginas que quitan el habla". Lo dudo. Dudo que los testimonios de Primo Levi -su capacidad para el detalle es asombrosa y escalofriante- o los de Grossman puedan ser superadas. Quede claro que "Las benévolas" -a pesar de su nauseabunda halitosis- no carece de cualidades literarias pero, lo único que hizo Littell fue manejar con buen tino la documentación y la bibliografía existente. El resto, es ficción. Nada más.
Sobra decir que la barbarie nazi no fue indiscriminada. Aquí no hay relativismo que valga. En este punto, Hanna Arendt se equivocó: los demonios humanos que ha engendrado el siglo XX nunca fueron banales.­



PD II: Imany es una cantante afro-soul, que por su forma de cantar, se la compara con Tracy Chapman. "You Will Never Know" pertenece a su primer albúm "The Shape of a Broken Heart".




13 comentarios:

  1. Buena reseña y buena presentación del autor que para mí era desconocido.
    Tu paso por mi blog me ha permitido conocer el tuyo. Gracias.
    Cariñoso saludo.

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    1. Recomendable siempre y cuando tu estómago no sea demasiado delicado y te interese la historia. Bienvenida. Nos leemos. Un abrazo

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  2. Un blog super interesante! Me encantaria que me siguieras para ver tus actualizaciones con mas facilidad :) Te sigo.... Un abrazo!

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  3. No sabia de este escritor, seria interesante leer esta mezcla de historia y ficción, como me tienes acostumbrada a excelentes reseñas, muchas gracias por tu aporte Marybe, abrazos

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  4. Idolidia y Alejandra gracias a ambas, por vuestros comentarios. Nos leemos...

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  5. Hola guapa, ya estoy de vuelta. Me he tomado unos días de relax, y la verdad me está costando coger el tranquillo de las comunidades, los blogs, ..., vamos que estoy vaga. Eso sí, tengo a mis incondicionales que no os dejo de leer. Maravilloso libro, pero mejor es la reseña que le haces. Y ya no digo nada de la PD. Me encantan esas pequeñas píldoras que nos dejas. Un beso fuerte.

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  6. No bajas el nivel y no te cansas nunca.Inasequible al desaliento,me lo apunto como imprescindible.A este paso con tantas y tan buenas recomendaciones,me pasara como al general Sanjurjo,que la maledicencia achacó su accidente aérea al peso de sus condecoraciones(venía a tomar el mando de la sublevación del 36 y murió en el intento).Si me estrelló,querida amiga,será por el peso de tus recomendaciones

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    1. Hay algo en este período histórico que me atrae irremediablemente. Las preguntas se acumulan y las respuestas se quedan cojas. La Historia me sacude. Imposible no plantearse: ¿Qué hubiera hecho yo ante una situación semejante?
      Recuerda Sergio, cada libro, tiene su momento.
      Gracias.
      Un beso

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  7. No conocía ni autor ni libro, aunque supongo que será para leer en momentos en que no se esté deprimido, porque si aúna realidad con ficción,y ya sabiendo lo tremenda que fue esa realidad...La barbarie humana no tiene límite, nunca lo tuvo ni lo tendrá, porque recordamos ésta de los nazis por ser de las más recientes, pero si nos adentramos en la historia de la humanidad veremos que atrocidades siempre se han cometido y lo peor es que casi siempre también quedaron impunes, pues lo que les pasó a todos estos asesinos no fue nada en comparación a lo que ellos hicieron y algunos huyeron y otros fueron "indultados" porque a EEUU le convenía tenerlos en sus filas en el comienzo de la Guerra Fría, como fue el caso de los científicos de la Operación Paperclip, que aunque no fuesen propiamente genocidas, sí colaboraron con la maquinaria de guerra nazi.
    Comparto con gusto tu reseña, mi querida Marybel. Muchos besos y muy feliz finde :-))

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    1. Puntualizo, no es una novela testimonial, es pura ficción. pero hay que admitir que Littell se documentó a conciencia. Queda esa sensación de que todo eso sucedió.
      Gracias por tu aporte, desconocía estos datos. Creo que a ti también te gusta tanto la Historia como a mí jejeje.
      Un abrazo muy fuerte y feliz fin de semana.

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