28 de noviembre de 2013

CLAUS Y LUCAS, de Agota Kristof

"De pequeños, los hijos quieren a sus padres; de mayores, los juzgan, rara vez los perdonan". Oscar Wilde


Portada "Claus y Lucas" Ed. Aleph -2012
El arte es imprevisible. La fórmula que en unos artistas resulta farragosa, en otros se muestra deliciosa. Dicen que la ficción es un ejercicio de exploración y búsqueda personal. Un modo sublime de inmortalizar los sentimientos. Toda narración está poblada de alguna zona oscura, de obsesiones, traumas, fantasmas, amigos, enemigos o experiencias de su autor. "Claus y Lucas" responde exactamente a esta premisa. Agota Kristof pertenece a esa clase de autores con una biografía interesante, que justifica su obra: infancia en internados, exilio, trabajos extraños, vocación tardía, rechazo de infinidad de editoriales. "El gran cuaderno"(1986) su primera novela, se convirtió en un éxito rutilante. Se la tradujo a treinta idiomas y obtuvo el Premio Europeo de Literatura Francesa en 1986. La siguieron "La prueba" (1988) y "La tercera mentira" (1992). A posteriori la trilogía novelística fue publicada en un solo volumen bajo el título de "Claus y Lucas". 

La historia se ambienta a principios de la Segunda Guerra Mundial. Tres pécoras trenzan el telón de fondo: crueldad, intolerancia y pobreza. Los gemelos, Claus y Lucas, de seis años son entregados por su madre al cuidado de su abuela, una mujer resentida, que los maltrata en un hogar donde la animación y la chispa de la vida derivan de la más pura malevolencia. Dotados de una extraña perspicacia pronto aprenderán que la candidez es un auténtico escollo para enfrentarse a un mundo despiadado y la supervivencia una necesidad inexorable. Sin guía moral, hallarán en el sufrimiento -en el propio y en el ajeno- un salvavidas y una fuente de secreta pedagogía que reflejarán a través de su precoz talento narrativo.
"Tenemos una regla muy simple: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que entendemos, lo que hacemos". 
Sin anotar nada más que hechos e impresiones sensoriales, la supervivencia infantil se convierte en un claro ejemplo de escritura: un cuaderno en blanco dispuesto a la impresión necesaria del "nosotros" y en cuyos espacios plasman el mundo que les ha tocado vivir. La topografía es ocurrente: por un lado se narra la formación de la personalidad de los gemelos; por el otro la degradación de la misma.
En la segunda novela, los gemelos se separan siguiendo caminos distintos. Claus huye y Lucas prosigue con su vida en un país desintegrado y sacudido por un régimen autoritario; una alegoría sarcástica de la situación socio-político vivida en la Europa del Este a lo largo del siglo XX. La autora colige que hay cierta analogía entre las tendencias políticas y la catadura moral de una persona. La constante modificación de la urdimbre es otra de las virtudes de la novela. El lector va atando cabos con el correr de las páginas. 
En "La tercera mentira" nos adentramos en un país heredero de la más brutal dictadura. El comunismo bizantino sólo legó paladas y paladas de sordidez. Kristof sigue a vueltas con la gemelidad perversa. El pasado nunca muere. El hilo del relato cambia una y otra vez de dirección, sin perder interés y desatan interrogantes que la realidad parece ocultar. ¿Cuántas caras puede tener una trama? ¿Cuánto creemos saber de la historia? ¡Qué picardía! Y es que una historia así, reclamaba un crescendo dramático acorde a la altura de ese extraordinario juego narrativo.

La autora relata una situación que se extiende y expande -en un drama tan cruento como impensable- con un lenguaje cerebral, frío y sin atemperar la depravación de las emociones de sus protagonistas. El cincelado de éstos es perfecto. 
Llegar al final del texto es duro. Uno siente que contempló la intimidad más profunda de sus protagonistas y que fue testigo, de cómo ésta fustigó a cada instante cada uno de los buenos impulsos que emanaban de los hermanos. Y no deja de surgir la inevitable pregunta: ¿La familia es lo mejor o lo peor que tenemos como especie?


PD: Puedes leer una entrevista a Agora Kristof publicada en 2007 por el El País.

PD II: Acompaña el post un tema de The Killers "Here with me"





16 comentarios:

  1. Yo diría que la escritura es un ejercicio de exploración y búsqueda personal. Un modo de sublimar e inmortalizar los sentimientos, aunque no siempre resulte sublime. Toda acto de escritura está poblado de alguna zona oscura, de obsesiones, traumas, fantasmas, amigos, enemigos y experiencias de su autor.
    Me admira lo mucho que lees y lo buena que eres para la reseña literaria. A mi no me alcanzará la vida para leer tanto, así que con tus reseñas expío muchas de mis culpas.

    Un abrazo y gracias, Marybel.

    Fer

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Fer pero créeme no es meritorio. Desde siempre los libros me han acompañado. Es cómo mi refugio personal. Además nunca me fallaron...
      Estimo tu visita.

      Un abrazo

      Eliminar
  2. Eres una estupenda reseñadora Marybel; leerte nos da la sensación, así sea tangencial de cercanía con cada libro que nos regalas en tu estilo fácil, fluido y que siempre deja con hambre e interés por beberse algo de lo que ya has bebido.
    Saludos y felicidades.

    Gonza.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gonza reitero lo que le comenté a Fer. Gracias por tus amables palabras. Otro abrazo

      Eliminar
  3. No me suelo atrever mucho con la literatura contemporánea, aunque haré una excepción ;)

    ResponderEliminar
  4. Ya lo estoy buscando para descargarlo. Alguien me dijo que mi alma proyecto lo que escribo, y que por ello escribo de vampiros, jejeje algo de razón tiene. Espero adentrarme en la narrativa de esta escritora. Admiro la manera en que me incitas a leer a autores que de otro modo no lo haría, abrazos Mary

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ale, a ti te voy a llamar draculina jejeje. Un abrazo

      Eliminar
  5. Es una historia bastante triste, hace a uno pensar en los desastres que provocó la guerra, aun asi gran historia

    ResponderEliminar
  6. La familia... tu última frase me ha recordado al estimulante título de Gerald Durrell "Mi familia y otros animales".
    Marybel realmente tienes un don para las reseñas ya sean literarias, cinematográficas... Me encantan tus propuestas.
    Besos.
    P.D. Los cuentos de tu abuela... para cuando? jajaja

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No leí a Durrell pero queda anotado. Gracias por tus condescendientes puntualizaciones, es un placer tenerte de seguidora. Un abrazo.

      PD:..estoy en ello jajaja

      Eliminar
  7. Esta ha sido mi lectura navideña. Y mi lotería, de paso, porque todos los días no topa uno con una obra maestra. Gracias por la recomendación, ha merecido la pena.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es una novela muy dura. Ya contrastaremos opioniones.
      Gracias y recibe un fuerte abrazo :))

      Eliminar
  8. Sin duda revelas una gran maestría y que profesas un verdadero amor por tus libros, en cada reseña.Son el bosque en el que te refugias encantada....tomo nota.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Sergio pero te advierto que soy una mujer vehemente, de nervudos entusiasmos jajaja. Me parece una lectura magnífica.
      Un abrazo!!

      Eliminar
  9. Pues es del tipo de novelas que me gustaría leer y después de esta reseña tuya me apetece mucho, la verdad. No sé si será una lectura muy extensa, al ser una trilogía reunida en un mismo tomo, pero creo que será muy amena, al menos por la temática me lo parece, y si la autora ha recibido tantos galardones por ello seguro que lo es. Me la apunto, mi niña, y comparto también tu entrada, por supuesto. Besos y muy feliz entrada de semana.

    ResponderEliminar