23 de marzo de 2014

LAS BATALLAS EN EL DESIERTO, de José Emilio Pacheco

” El pasado es un país extranjero en donde las cosas se hacen de manera distinta” L. P. Hartley

Las jerarquías literarias existen y son necesarias. Por eso no es disparatado afirmar que José Emilio Pacheco (1939-2014) fue una de las figuras literarias contemporáneas más consistentes de México. Ensayista, novelista, por encima de todo fue un gran poeta. "Soy poeta porque no sirvo para otra cosa. No sé dibujar planos ni repetir una melodía, como otros nada más oírla", dijo antes de recoger el Premio Cervantes.
"Las batallas en el desierto" (1981) es una novela corta que casi al instante de publicarse se convirtió en un libro de culto. Fue llevada al cine por Alberto Isaac con el título "Mariana, Mariana" e inspiró una canción de Café Tacvba. 
Su prosa es coloquial y sencilla, pero que nadie se llame a engaño: es muy difícil crear una escritura fluida y profunda a la vez. La clave aquí es la analogía, es decir, la metáfora continuada en la que se representa una cosa para dar a entender otra. El carácter de la narración es de suave nostalgia: una historia urdida con recuerdos de su protagonista y escenas entrañables.
"Me acuerdo, no me acuerdo: ¿qué año era aquél?; Ya había supermercados pero no televisión, radio tan sólo: Las aventuras de Carlos Lacroix, Tarzán, El Llanero Solitario, La Legión de los Madrugadores, Los Niños Catedráticos, Leyendas de las calles de México, Panseco, El Doctor I.Q., La Doctora Corazón desde su Clínica de Almas."
La trama encierra una historia de amor imposible en la década de los 40. La vida de Carlitos de 11 años -narrador y protagonista- transcurre en el período presidencial de Miguel Alemán cuando la Ciudad de México mudaba su piel. Ajeno a los cambios socio-económicos que suceden a su alrededor, conoce a Mariana, madre de su buen amigo Jim y amante de un alto dirigente del gobierno. Todas las grandes cosas que pasan en la vida suelen ser fruto de situaciones rutinarias, prosaicas, casuales, inesperados. También el amor. Y Mariana, es una mujer bella y comprensiva de la que se enamora perdidamente. ¿Quién no se enamoró a esa edad de su maestra, de alguna vecina o idolatró a algún famoso? Sentimientos que pendulan entre el amor más ingenuo y profundo y entre el secreto y la vergüenza se superponen como tragedia individual a la tragedia histórica y social de aquellos años. Y es que en la mirada de Carlitos, su pasión se convierte en una desgracia. Y a sabiendas que es una batalla perdida y que no hay esperanza, una tarde en un estímulo de ilusión, le declara su delirio. Su familia, burgueses venidos a menos, lo acusa de depravado.
“…así pues, estaba solo, nadie podía ayudarme. El mismo Héctor consideraba todo como una travesura, algo divertido, un vidrio roto por un pelotazo. Ni mis padres ni mis hermanos, ni Mondragón, ni el padre Ferran ni los autores de los tests se daban cuenta de nada, me juzgaban según leyes en las que no cabían mis actos…”
Como en una novela decimonónica, los personajes aparecen y van dando complejidad y relieve a una trama aparentemente sencilla. Sencillez que mantiene lejos la cursilería o ese candor magnificado que el estereotipo relaciona con la infancia y que fraterniza niñez con estupidez, como si el tener pocos años estuviera reñido con la inteligencia. 
La historia se ve enmarañada en su contexto social y político; La Ciudad de México es, por un lado, un lugar concreto, sutilmente descrita: sus barrios, sus gentes y sus hábitos. Sobre su realidad física se incorpora un sistema de valores, común a una determinada sociedad que condiciona el comportamiento de sus protagonistas. Pero por el frente norte entra algo que se llama "progreso". Ni su política, ni su moral, ni su religión, ni otros aspectos de la vida se escapan de su influencia. Todo ello gravita sobre los personajes, de manera especial en los protagonistas. En este sentido, la sociedad mejicana adquiere una importancia capital, ya que al final, es la que se levanta corrumpida, trágica, como protagonista de "Las batallas en el desierto". De tal manera que debemos preguntarnos si todo su conflicto y su consiguiente fracaso no será debido, en definitiva, a la presión a la que se ven sometidos sus respectivas conductas. Serían entonces víctimas de esa sociedad. Enfín, que cada lector saque sus propias conclusiones.



PD I: El título de "Las batallas en el desierto" alude a un juego infantil de la época. Carlitos y sus amigos, durante el recreo, jugaban a las “guerritas” y un bando era árabe y el otro judío. Esto, porque estaba de “moda” la guerra árabe-israelí. Dicha guerra culminó en la formación del Estado de Israel, en 1948. 



PD II: El mensaje que expresa la canción, "Mi uniciornio azul" de Silvio Rodriguez ha dado que pensar a más de uno. Es simple. Todo lo que podemos perder en la vida estará condicionado por la falta que nos haga. Sólo aquello que realmente apreciamos, sólo aquello que vamos a echar en falta puede perderse.



18 comentarios:

  1. No creas que me llaman mucho las historias de amores imposibles, me da miedo encontrarme con culebrones. Pero después de leerte veo que va más allá y que el contexto pesa y mucho en esta historia.

    Me voy con el Unicornio de Silvio, una canción maravillosa (que a mi no me ha dado tanto que pensar, pero sí la de "Ojalá")

    Besos!

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    1. Más que amor imposible, es amor platónico. Y eso le sirvió de excusa para elaborar un mural de la época. Me pareció muy inteligente.
      Besos!!

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  2. Un título sugerente. Estoy investigando acerca de las experiencias humanas en el desierto. No conozco al autor ni a su obra, por lo que te agradezco la detallada reseña. Al igual que Ana, me llevo la poesía de Silvio Rogriguez y tu última reflexión:
    "Todo lo que podemos perder en la vida estará condicionado por la falta que nos haga. Sólo aquello que realmente apreciamos, sólo aquello que vamos a echar en falta puede perderse." Muy cierto. Excelente trabajo, Marybel.

    Un fuerte abrazo.

    Fer

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    1. Así lo creo. Como el cantante que perdió su unicornio o el poeta que busca su inspiración; todo, absolutamente todo, retumba con fuerza en uno de los mayores interrogantes existencialistas: ¿Qué me cabe esperar?
      Gracias Fer.
      Un fuerte abrazo.

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  3. No había escuchado del autor hasta que vi la noticia de su muerte. He oído la canción de Café Tacvba y no sabía que se habían inspirado en este libro para componerla. Excelente reseña.
    Abrazos Mary.

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    1. Gracias a ti Alejandra. Siempre un placer tus visitas.
      Besos!!

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  4. Estupenda y evocadora reseña, Marybel. Un saludo.

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  5. Hola Marybel,si fue un homenaje de Café Tacuba a José Emilio Pacheco,hay tanto de nuestra historia,que volteando al pasado podemos no justificar peor si comprender muchas cosas,las reprimendas,donde ser familia conservadora era tan violento como un linchamiento social....Una cultura extremista,pero hay vamos avanzando dos pasos y regresandonos uno :) Excelente reseña,muy ufana yo porque ha tocado literatura mexicana,doble agradecimiento :) Un gran abrazo hermosa :)

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    1. Me encantó como lleva a cabo la descripción de esa época, como va describiendo los problemas del gobierno de Miguel Alemán, la influencia de Estados Unidos.
      Permítete ser todo lo ufano que desees jejeje
      Besos transatlánticos!!!

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  6. Dan ganas de salir corriendo a por la novela, jodía. Qué buena reseña.
    No lo recuerdo como poeta, así que ya haré mis pesquisas, porque me da que va a ser rebueno.
    Comparto.
    Namasté.

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    1. Pues ves corriendo a comprarlo, jeje. Los libros son así, cuando llaman es cuando hay que leerlos.
      Gracias por compartir.
      Namasté

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  7. Las batallas en el desierto por antonomasia José Emilio Pacheco. Leí esta novela en 1997 cuando tuvimos en el Distrito Federal por primera vez en la historia un gobierno emanado de las urnas y no de la voluntad presidencial, un punto de inflexión en la historia del país por varias motivos.

    Una de las iniciativas del Secretario de Cultura del DF fue promover la lectura y ese año regalaron una seria de 15 títulos entre los que se incluía “Las batallas en el desierto”. Un texto entrañable con el que muchos, como bien señalas en tu reseña, de los que nos hemos enamorado de un adulto –en mi caso fue mi maestra de primaria- por supuesto nos llegamos a sentir identificados.

    Cuando salíamos a clases de educación física me perdía en la belleza de ella. Una ocasión me llego a decir que por qué la miraba de esa forma, jajajajaja. Supongo mis ojos de borreguito a medio morir la chivearon. Desde entonces fui más cuidadoso y aún conservo una foto de cuando fue a nuestra misa de acción de gracias por haber concluido la primaria exitosamente –lo menciono porque nos dejó como a mitad del ciclo escolar por mejores horizontes laborales, pero ese día fue especialmente para felicitar a sus estudiantes.

    En la posdata es muy pertinente lo que apuntas porque el contexto es muy importante en ésta y otras novelas. Recordé que en la secundaria, a algún amigo lo apodamos el refugiado guatemalteco porque en aquel entonces las guerras en Centroamérica ocupaban los noticieros y en alguna forma, seguramente sin conciencia, nos enterábamos y tan lo hacíamos que hasta en estas situaciones solían aparecer. Por otro lado, cuando jugábamos en los recreos el clásico partido de soccer con un balón improvisado (en una bolsa de plástico metíamos uno o dos sweaters- estaba el bando de los burgueses y el del proletariado, jajajaja. Por supuesto yo era de los que jugaban con el proletariado.

    En fin, ha sido muy grato venir a debrayarme con esta reseña que es buenísima Marybel. Voy a pedirle el libro a mi sobrina que lo tiene y seguramente no lo ha leído, para darle una releída y te doy un comentario fresco.
    Un beso.

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    1. Cuántos recuerdos Gonzalos!! A esa edad, yo no me enamoré de ningún adulto pero sí recuerdo que me gustaba un chiquillo de mi clase. Se llamaba Laurence y compartía algunos juegos con él en el patio del colegio. Qué bruto era Dios mío! jajaja.
      Ya ves, lo mismo que una fragancia, los libros dejan una huella muy personal en cada uno de nosotros.
      Espero tu segunda apreciación de la novela.
      Saludos entrelazados.

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  8. Yo vi la película, y aunque no la tengo muy fresca , tengo buen recuerdo de ella. El libro estará mucho mejor, seguro, tal como lo describes tiene muy buena pinta. Tengo que darle una oportunidad a este escritor. Saludos!

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    1. Sí, tienes razón, hay tanto libro apetecible por ahí que da pena los que se quedan en el camino.
      Al menos queda sugerido por mi parte y anotado por la tuya.
      Un fuerte abrazo!!

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  9. Aprovecho que te estás tomando un descansillo para ver entradas antiguas de tu blog. Esta novela me ha llamado la atención, me atrae la narrativa corta, poder expresar mucho en pocas palabras y esa historia de amores imposibles. La película tampoco la conozco, investigaré.
    Saludos.

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    1. Gracias Gerardo. Es una muy buena propuesta, además el tema da para debate.
      Seguimos en lectura.
      Reitero mi agradecimiento.
      Un abrazo

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