5 de julio de 2015

EN CALIENTE, de Louis-Ferdinand Céline

"En el periodo más rabioso de la historia de Francia, puedo enorgullecerme de haber logrado al menos la unanimidad de los franceses en un punto: mi asesinato". Louis-Ferdinand Céline



Hay que reconocer que nunca se manejó bien en las artes sociales, pero hay constancias de que en alguna ocasión, Louis Ferdinand Céline intentó "guardar las formas", incluso con sus duelos verbales al estilo de: "Me gustaría establecer una alianza con Hitler(...) A él no le gustan los judíos... A mí tampoco... No me gustan los negros fuera de su lugar...No veo ninguna delicia en que Europa se vuelva completamente negra... No me haría ninguna gracia..." Ciertamente, el escritor sabía como hervir el agua a un grado centígrado. Y ésa era su gran virtud, pero a veces resulta peligroso desafiar a la sociedad.
Céline -curioso que el famoso misógino eligiera un seudónimo femenino para firmar sus libros- fue un escritor de firme posición política poseído por una rara forma de vocación. Un tipo de esos brillantes y controvertidos que se disputaron la escena literaria francesa durante la primera mitad del siglo XX, período en el que alcanzó enorme popularidad, pero que vio declinar con la misma celeridad su estrella por su filonazismo y antisemistismo. Docto pero fragmentario, mordaz pero vapuleador sin clemencia nadie como él ha sabido proferir tantos dicterios con tanta arrogancia. ¡Y cómo!: "Dos millones de boches campando por nuestro territorio nunca podrán ser peores, más saqueadores ni infames que todos esos judíos que nos revientan (...) Siempre y en todas partes, la democracia no es más que el biombo de la dictadura judía"..
Allá él. No obstante, sería una injusticia, limitar la crítica a este plano. A más de ser un personaje "en sí", Céline ha escrito alguno de los mejores libros de su época que lo sitúan entre nombres tan relevantes como Marcel Proust o Albert Camus. La importancia de "Viaje al fin de la noche" es tan inmensa como la del "Ulises" de Joyce. 
En 1948, Céline al enterarse de que Sartre, en "Retrato de un antisemita" (1945) -texto publicado en la revista francesa "Les Temps Modernes" y recogido más tarde en un volumen de Gallimard bajo el título "Reflexiones sobre la cuestión judía"- había escrito: "Si Céline pudo sostener las tesis socialistas de los nazis es porque le pagaron", escribió estas lisonjas como respuesta. Se lo envió a Jean Paulhan, que no lo publicó, y luego a Albert Parraz, que lo reprodujo al final de su libro "Le Gala des vaches", donde pasó desapercibido. Costeada por sus amigos, fue impresa una edición de 200 ejemplares. (P. Lanauve de Tartas, París, s. f).

"No leo mucho, no tengo tiempo. ¡Demasiados años perdidos en tantas tonterías y en prisión! Pero me presionan, me ruegan, me molestan. Es imperioso que lea, parece, una suerte de artículo, el Retrato de un antisemita, de Jean-Baptiste Sartre (Les Temps Modernes, diciembre 1945). Recorro esa larga tarea, le echo un vistazo, no es ni bueno ni malo, es nada, pastiche… “A-la-manera-de”… Ese enano de J.-B. S. leyó l’Etourdi, l’Amateur de Tulipes, etc. Quedó prendado, evidentemente, no sale más… ¡Siempre en la escuela este J.-B. S.! siempre con los pastiches, “A-la-manera-de”… También a la manera de Céline… y de muchos otros… “Putas”, etc. “Cabezas de recambio”… “Maïa”… Nada grave, por cierto. Arrastro en el culo una buena cantidad de esos “A-la-manera-de”… ¿Qué puedo hacer? Sofocantes, rencorosos, cagones, traidores, semisanguijuelas, semitenias, no me hacen ningún honor, no hablo nunca de ellos, eso es todo. Progenie de la sombra. ¡Decencia! ¡Oh! No le deseo ningún mal al enano J.-B. S. ¡Su destino ya es bastante cruel! Ya que se trata de una tarea, yo le habría dado con gusto siete de veinte y no se habría hablado más del asunto… ¡Pero en la página 462 el soretito me desconcierta! ¡Ah! ¡El maldito culón podrido! ¿Qué osa escribir? “Si Céline pudo sostener las tesis socialistas de los nazis es porque le pagaron.” Textual. ¡Epa! Eso es lo que escribía ese pequeño escarabajo mientras yo estaba en prisión corriendo gran peligro de que me colgaran. ¡Maldita lacra atiborrada de mierda, salís de mi culo y me ensuciás! Ano de Caín. ¿Qué querés? ¿Que me asesinen? ¡Es evidente! ¡Aquí! ¡Cómo te aplastaría! ¡Sí!… Lo veo en una foto… esos ojos grandes… esa tricota de crochet… esa babosa con ventosas… ¡es un cestodo! ¡Qué no inventaría este monstruo para que me asesinen! ¡No termina de salir de mi caca y ya me está denunciando! Lo más fuerte está en la página 451: “Un hombre que encuentra natural denunciar a los hombres no puede tener nuestra concepción del honor, incluyo a aquellos de los que él se vuelve benefactor, él no los ve con nuestros ojos, su generosidad, su dulzura, no son parecidas a nuestra dulzura, a nuestra generosidad, no podemos localizar la pasión”.
En mi culo, en donde se encuentra, no se le puede pedir a J.-B. S. que vea bien o que se exprese con claridad, J.-B. S parece sin embargo haber previsto el caso de la soledad y de la oscuridad en mi ano… J.-B. S habla evidentemente de sí mismo cuando escribe en la página 451: “Este hombre teme cualquier tipo de soledad, tanto la del genio como la del asesino”. Comprendamos qué quiere decir… Basándose en la fe de los semanarios J.-B. S no se ve sino como un genio. Por mi lado, y basándome en sus propios textos, me siento forzado a ver a J.-B. S como un asesino, e incluso mejor, como un maldito alcahuete, un repugnante, asqueroso, inmundo soplón, un cana con anteojos. ¡Ya me empiezo a embalar! No corresponde a mi edad, ni al estado en el que me encuentro… Iba a concluir ahí… asqueado, listo… Reflexiono… ¿Asesino y genial? Hay casos… Después de todo… ¿Será quizá el caso de Sartre? Asesino lo es, quisiera serlo, entendámonos, ¿pero genial? ¿La caquita que está en mi culo es genial? ¿Hum?… Vamos a ver… sí, cierto, eso puede hacer eclosión… dispararse… ¿pero J.-B. S? ¿Esos ojos de feto? ¿Esos hombros mezquinos? ¿Esa busardita? Tenia, seguro, tenia humana, ubicada donde ya saben… ¡y filósofo!… son demasiadas cosas… El liberó, parece, París en bicicleta. El jugó… en el Teatro, en la Ciudad, con los horrores de la época, la guerra, los suplicios, el hierro y el fuego. Pero los tiempos cambian, y hete aquí que crece, se infla enormemente. ¡J.-B. S! Ya no se domina… ya no se conoce… de embrión quiere convertirse en criatura… el ciclo… no tuvo suficientes jueguitos, suficientes engaños… corre detrás de las pruebas, las pruebas verdaderas… la prisión, la expiación, los palos, y el más grande de todos los palos: el Poste… La Maldición lo entretiene a J.-B. S… ¡las Furias! terminadas las bagatelas… ¡Quiere convertirse en un monstruo! ¡Ahora tira la bronca contra de Gaulle!
¡Qué manera! ¡Quiere cometer lo irreparable! ¡Lo logra! Las brujas van a volverlo loco, él vino a acicatearlas, ellas no lo soltarán jamás… Tenia de los soretes, falso renacuajo, ¡te vas a morfar la Mandrágora! ¡Te vas a convertir en súcubo! La enfermedad de la maldición evoluciona en Sartre… Vieja enfermedad, vieja como el mundo, en el que toda la literatura está podrida… ¡Reflexioná J.-B. S antes de seguir cometiendo errores irreparables! ¡Pensá! Date cuenta de que el horror no es nada sin el Sueño y sin la Música… Te veo bien como una tenia, pero no como una cobra, para nada una cobra… ¡sos nulo para la flauta! Sin música, sin sueños, Macbeth no es sino un Grand-Guiñol y malos días… Sos malvado, sucio, ingrato, rencoroso, cana, ¡pero J.-B. S es más que eso! Eso no es suficiente… ¡Todavía hay que bailar!… Me gustaría equivocarme, por cierto… No pido nada mejor… Iré a aplaudirte cuando al fin te hayas convertido en un verdadero monstruo, cuando hayas pagado, a las brujas, lo que hace falta, el precio para que te transmuten, para que te eclosionen en un verdadero fenómeno. En una tenia que toca la flauta.
Pero me rogaste mucho, a mí y a través de Dullin, de Denoël, ¡me suplicaste “bajo la bota” que descendiera a aplaudirte! Yo no veía que bailaras o flautearas, para mí eso es un pecado terrible, lo reconozco… ¡Pero olvidemos todo eso! ¡Pensemos en el futuro! ¡Tratá de que tus demonios te inculquen la flauta! ¡Primero la flauta! ¡Mirá a Shakespeare, colegial! ¾ de flauta, ¼ de sangre… ¼ es suficiente, te lo aseguro… ¡pero de la tuya! antes que de cualquier otra sangre. La Alquimia tiene sus leyes… la “sangre de los otros” no les gusta para nada a las Musas… Reflexionemos… Conseguiste un pequeño éxito en el “Sarah”, bajo la Bota, con tusMoscas… ¿Por qué no despachás ahora tres pequeños actos, rápidamente, de circunstancia, a las apuradas,Los Soplones? Pequeño desfile retrospectivo… Te vemos en persona, con tus amiguitos, enviando a tus compañeros odiados, a los llamados “Colaboradores”, a la cárcel, al poste, al exilio… ¿No es gracioso? Vos mismo, por supuesto, haciéndote fuerte gracias a tu texto, en el primer papel… como tenia bufona y filósofo… Es fácil imaginar cien funciones exitosas, peripecias y surgimientos de más farsas en el curso de una comedia de ese género… y luego en la escena final una de esas “Masacres Generales” ¡que producirá carcajadas en toda Europa! (¡Ya es hora!) ¡Lo más alegre de la época! ¡Cómo van a mear y cagar incluso en la 500ª!… ¡y mucho más lejos! (¡Mucho más lejos! ¡Je, je!) El asesinato de los “Signatarios”, ¡unos por otros!… vos mismo en manos de Cassou… ¡Cestuy en manos de Eluard! ¡el otro por su mujer y Mauriac! ¡y así siguiendo hasta el último!… ¡Te das cuenta! ¡La Apoteosis de la Hecatombe! ¡Sin olvidar la carne, por supuesto!… Gran desfile de chicas despampanantes, desnudas, contoneándose increíblemente de un lado a otro… orquestra del Grand Tabarin… Jazz de los “Constructores del Muro”… “Atlantist Boys”… premio asegurado… y la gran partuza de los fantasmas en una sobreimpresión luminosa… 200.000 asesinados, presidiarios, enfermos de cólera, indignos… ¡y colgados! ¡en corro! ¡un pedazo de Cielo! ¡Coro de los “Verdugos de Nuremberg”!… Y al tono le insuflás más-que-existencia, instantaneísmo, masacrismo… Clima de espasmos de agonía, ruidos de cólicos, de sollozos, de hierros… “¡Socorro!”… Fondo sonoro: “Máquinas de ¡Hurras!”… ¿Lo ves? Y luego, como atracción principal, en el entreacto: ¡Remate de esposas para presos! Y un Bar de sangre. El Bar futurista absoluto. ¡Sólo sangre verdadera! En vaso, cruda, certificada por los hospitales… ¡de esa misma mañana! ¡sangre de aorta, sangre de feto, sangre de himen, sangre de fusilados!… ¡Para todos los gustos! ¡Ah! ¡Qué futuro J.-B. S! ¡Qué maravillas vas a hacer cuando seas eclosionado! ¡Verdadero Monstruo! Ya te veo fuera del sorete, casi tocando la flauta, ¡una flautita verdadera! ¡qué encanto!… ¡ya casi un verdadero pequeño artista!"
Maldito J.-B. S
Traducción: Mariano Dupont


La fascinación que causa la lectura de cualquier de sus escrito, hasta el folleto más repulsivo, estriba en su flemática exhibición de estilo que -como todo lo que le atañe- opera como una metralladora desde el más pequeño guiño sintagmático hasta sus más obsesivas ideas. Ni siquiera la inmediatez de la muerte mitigó jamás el placer por una buena polémica. 



PD. I: Tras más de cuarenta años en los archivos de su abogado danés, Thorvald Mikkelsen, se editaron estas cartas en un recopilatorio bajo el título "Cartas en la cárcel". Corresponden a su período en la cárcel en Dinamarca acusado de haber colaborado con el gobierno de Vichy durante la ocupación nazi, un delito que entonces podía suponer la pena de muerte.


PD. II: No sé nada de Lost Frecuencies pero me encanta como suena su tema "Are you with me".









10 comentarios:

  1. No lo conocía. Sé muy poco de literatura francesa. Te agradezco mucho el aporte y te dejo un fuerte abrazo, Marybel.

    Fer

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    1. En esta parte del planeta sí lo es. Un placer tus visitas y sí además te he aportado algo me doy por satisfecha.
      Un fuerte abrazo querida Fer!!!

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  2. Impresionante la verborrea nacida desde las profundidades del hígado de Celine. Con todas esas "cualidades" por las que se la ha conocido: misógino, nazi, antisemita, racista, se entiende tanta visceralidad de su parte. La literatura tiene de todo, no nos podemos quejar en cuanto a su diversidad jejeje.
    Abrazos Mary, que tengas un bonito domingo.

    PD: No se porque no se ha actualizado mi última entrada, me he dado cuenta ahora que he entrado a tu blog.

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    1. Premeditado o no, los libros de Céline parecen ceñirse a un plan: el de poner en tensión los límites de la sociedad. Este hombre no tenía pelos en la lengua jejeje. He de admitir que jamás había leído tantos improperios en tan poco espacio...como dicen en mi tierra:”Lo llevaban los demonios” jajaja.
      En cuanto a lo que comentas de las actualizaciones decirte que a mí también me ha sucedido alguna vez.
      Un fuerte abrazo y feliz semana.

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  3. He leído muchas cosas acerca de Celine pero nunca nada de lo que escribió, hasta ahora... Alguna vez tenía que ser la primera vez !
    (Hace muchos años pensaba que era una mujer cuando sólo veía su nombre de pasada... Inocente!)
    Saludos!

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    1. La verdad, y así lo apunto, es un dato curioso lo del nombre y más siendo misógino declarado; supongo que vendía mejor, no sé.
      "Viaje al fin de la noche " es una novela necesaria diría yo. Pero lo dicho, cada libro tiene su momento.
      Un fuerte abrazo Indi y gracias por tu participación.

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  4. No he leído nada de este escritor: "Viaje al fin de la noche" me espera desde hace años en un estante. Supongo que le cogí tirria sin leerlo, lo peor que se puede hacer, al conocer sus filias, sus fobias. Bueno, va siendo hora.
    Saludos.

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    1. Me alegro de que esta entrada haya estimulado a alguien a conocerle, porque hasta ahora el efecto ha sido todo lo contrario jejeje.
      Gracias Licantropunk-
      Un abrazo.

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  5. Tengo pendiente a Celine por aquello de la Gran Guerra y, claro, su "Viaje al fin de la noche"... sabía que el personaje era controvertido, tremenda esa colaboración con el gobierno de Vichy, etc. Quizá sin las dos Guerras mundiales el personaje sería igual, pero lo cierto es que son experiencias profundamente perturbadoras.
    Lo que está claro es que sabía escribir :-))), a tenor del texto que reproduces. Dioses... mejor leer que tenerle delante, ¿no?
    Tremendo espíritu, indigno, desvergonzado.
    Otro abrazo, Marybel.

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    1. Toda su vida fue una polémica. La verdad es que, a mí también, sus actos y declaraciones se me escapan de los límites de la comprensión; debía estar muy enfadado con la humanidad. Creo se había moderado un poco al final de su vida, incluso negó su simpatía al nazismo. Y sí, mejor leerle que aguantarle jejeje.
      Un abrazo.

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