16 de enero de 2016

CIEN DIAS, de Lukas Bärfuss

‘"Nos reuníamos y bailábamos.
Pero ahora todo ha cambiado.
Es muy difícil reunirse y bailar,
porque la mayoría han muerto."

"Cien días" es la crónica de una muerte anunciada de un pueblo ante un mundo indolente que no hizo nada por evitarlo.
"Queremos informarle de que mañana seremos asesinados junto a nuestras familias".
Hace más de veinte años Rwanda, el país de las mil colinas, vivía uno de los episodios más macabros y espeluznante de la Historia reciente. El 6 de abril de 1994 su presidente Juvénal Habyarimana, de etnia hutu, y el presidente de Burundi, morían asesinados cuando el avión en el que viajaban era derribado por un misil. Inmediatamente la radio nacional dio la orden a la población de matar a todos los culpables. Y los culpables eran los tutsis sin distinción. El gobierno repartió armas y la amenaza se cumplió. En Kigali, capital de Ruanda, todas las casas de los condenados fueron marcadas previamente con pintura roja. Dentro de esas paredes vivían los tutsi y algún hutu de ideología moderada, a los que no se les perdonó por no sentir animadversión y odio a quienes estaban en el poder. Fue una orgía de matanzas a machetazos y golpes de azada que se saldó con casi un millón de muertos. Para los supervivientes el legado fue abrumador: una generación de huérfanos, de mutilados y de traumas atroces. Ocurrió en tan sólo cien días. 

Vivir un acontecimiento histórico en el país dónde ocurre es un privilegio pero vivir un holocausto es una experiencia devastadora. Este es el punto de referencia que Lukas Bärfuss toma para escribir su novela. 
Su protagonista se llama David Hohl. Un joven con conciencia social -integrante de una de las asociación humanitaria- que jamás se imaginó que sería testigo de uno de los episodios más desalmados de África. Relata a un amigo como se desencadenó la barbarie que vivió en la Casa Amsar de Kigali. Es la evocación melancólica de alguien que está roto. Allí, se enamora de Agathe, una exótica belleza autóctona con quien descubre los placeres del sexo más desenfrenados. Un oasis de frenesí y amor que antepondrá a su propia vida cuando la salvajada se cierne sobre el país mientras todos los demás cooperantes huyen despavoridos. 

El libro vale por su estilo. Sólo el título es feo. Es verdad que Lukas Bärfuss no aporta nada sobre el holocausto ruandés que no sepamos pero la fuerza dramática está muy bien dosificada y mezcla con destreza fábula y rigor histórico. Los personajes no se fabricaron con cartón pintado, ostentan profundidad psicológica. Se las apaña para evitar las emboscadas del estereotipo y el maniqueísmo. Con la perspectiva que nos da el tiempo, la crítica social funciona. Muchas veces nos asalta la pregunta de porqué ocurrió el holocausto. Demasiadas se acaba atribuyendo a un conflicto interno étnico, salvaguardando así a nuestro grupo social de la mera sospecha de colaboracionismo. No obstante Occidente, la mejor invención humana para gobernar y generar riqueza, tiene un costado siniestro: el colonialismo. Hay muchas razones, en verdad, para recomendar este libro.

PD: Un buen tema de Arcade Fire, "Intervention




28 comentarios:

  1. Suena muy interesante. Es un genocidio no tan conocido ni explotado como parece. Recuerdo la película Hotel Rwanda y hace unos años pude escuchar de primera mano el testimonio de una superviviente (Yolande Mukagasana. Fue escalofriante (revisaré mis notas a raíz de este post). Y creo que a día de hoy no se ha hecho del todo justicia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El genocidio de Rwanda es una historia de intereses ocultos, manipulación y de etnicismo fomentado. Aquello fue una auténtica carnicería provocada, pero ya sabes, en Occidente se cuenta lo que interesa contarse.
      Gracias Gerardo.
      Feliz semana.

      Eliminar
  2. Querida Maribel, gracias por tu recomendado. Leer un texto así, sin duda exige algún proceso de catarsis para templar el corazón y no caer en el abismo del sin sentido. Es muy doloroso cuando los libros sólo los devuelven un reflejo triste y monstruoso de nuestra condición.
    Feliz fin de semana. Siempre es un gusto leerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¿De qué pasta estamos hechos María Eugenia? ¿Cómo se puede llegar a tal nivel de degradación? ¿Qué mecanismo se activan para sucumbir en ese grado de maldad? Me doy miedo.
      Un fortísimo abrazo y te remito mis mejores deseos para este año que ya se echó a correr sin vuelta atrás.
      Un placer tus visitas.

      Eliminar
  3. Buf muy interesante Maribel aunque leer sobre estas atrocidades siempre me apena, realmente los seres humanos somos capaces de lo mejor y de lo peor al mismo tiempo. Como bien dices hay muchos intereses en juego que se nos escapan.
    Magnifica reseña.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, la Historia de las civilizaciones nos ha confirmado que todos poseemos un lado oscuro, y el mal más grande del mundo puede ser cometido por cualquiera de nosotros. Hannah Arendt sostenía que en determinado contexto socio-político el individuo renuncia a sus principios morales en aras de reconocimiento y aceptación del grupo.Tiene sentido.
      Gracias por tu elogio y participación.
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Me gustó leer tu reseña, pero creo que en estos momentos no podría leer este libro. Tampoco creo que se consiga en Buenos Aires, donde por muchos años casi se cerró la importación y acabamos de enterarnos de que con los pocos que entraron se ejerció la censura.
    Son temas tremendos los que ha vivido y vive África, un continente expoliado, dividido por odios que desde fuera no se puden juzgar.
    Un gran abrazo, Marybel

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mirella. Este libro ya lo había reseñado casí al inicio de "Anonyma Veneciana" pero sin pretenderlo, un día la borré. La volví a reescribir porque realmente es una novela que no debería pasar inadvertida. Lamento muchísimo lo de la censura. Vosotros los artistas y escritores con toda seguridad seréis los que más sufráis "ese derecho impuesto a no hablar"; la prensa internacional debería hacer algo al respecto. La condeno.
      Un fortísimo abrazo Mirella.

      Eliminar
  5. Y parece tan lejano en el tiempo, como la guerra de los Balcanes que tuvo lugar en aquellos años. Ya no es que no aporte nada que no se sepa, como indicas, sino que permita despertar el recuerdo de otro conflicto olvidado en un continente más olvidado aún.
    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vi un documental sobre la guerra de los Balcanes, una sucesión de imágenes seleccionadas de unos 45 minutos de duración, y me encogí en el sofá. Tremendo. La finalidad de esta novela, como bien indicas, confirma que la literatura tiene tanto un valor estético como didáctico.
      Un abrazo

      Eliminar
  6. Que pena de humanos y que asco de dirigentes. ¿Cuanto les ha valido a los gobiernos implicados y a sus amigos de las multinacionales los millones de víctimas que provocaron sólo con eso?. La guerra de mañana todavía nos importará menos a no ser que nos toque. Que cabreos se pillan con ciertos, cada vez mayor cantidad, de temas.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que está claro es que debajo de nuestra aparente confort rebulle un magma incandescente de intereses sin escrúpulos. Mi implicación, la tuya y la de todos los demás asusta tanto por el grado de manipulación de arriba como por el grado de consentimiento de abajo.
      Gracias una vez más y feliz semana.

      Eliminar
  7. Al leerte me he acordado de la película Hotel Rwanda. Qué atrocidades se cometieron y las que se cometen actualmente... Pena que a estos países se les tenga un tanto olvidados...
    Tendré en cuenta este título. Saludos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La cuestión es porque se les tienen olvidados.
      Muchas gracias por estar ahí.
      Un fuerte abrazo Indi!!

      Eliminar
  8. Desde la misma realidad de escasez literaria que refiere Mirella, leo tu reseña con sumo interés. Me resulta un desafío interesante la literatura africana. Tendré en cuenta esta recomendación tan bien reseñada cuando soplen aires de apertura y cambio en la Argentina.

    Un beso, Marybel.

    Fer

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo no estar equivoda cuando digo que en todos lados existe algún tipo de censura. Aquí en España es del tipo gubernamental: ya nos entendemos, el poder se vale de la mordaza para proteger sus privilegios y trapos sucios. Como sea laa censura es censura siempre.
      Te repito lo que le dije a Mirella, siento muchíchimo esa triste realidad.
      Un fortísimo abrazo Fer!!

      Eliminar
  9. La verdd, no lo conocía, y tiene pintaza!
    BEsotes

    ResponderEliminar
  10. Todo testimonio, 100% histórico o novelado, es algo que se agradece porque la memoria es importante, es algo que se debe preservar. No sé si para evitar más genocidios, con la oscura y perversa complacencia de Occidente, como éste o para que no sean tan fáciles de maquinar y perpetrar por sus autores, materiales como intelectuales.

    Por eso la literatura cumple con la función estética, y en cierto sentido con una función sociológica al visibilizar estas sinrazones que nos obliguen a reflexionar sobre estos acontecimientos: para explicarlos y desde ese lugar, evitarlos.

    Te agradezco la reseña e intentaré conseguir el libro.
    Un abrazo, querida amiga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu aportación. El valor espiritual y estético de este libro es extraordinario.
      Otro abrazo Gonza!!

      Eliminar
  11. Hola, Marybel, aunque todavía no entraré demasiado por aquí, ya empiezo a realizar alguna incursión y me he venido hasta tu interesante blog.
    Este libro que reseñas me atrae lo suficiente como para que sea mi próxima lectura, aunque el tema sea tan trágico. Sobre este genocidio, aparte de leer noticias en la prensa de entonces o verlas en los informativos de la tele, pude visionar la película "Hotel Rwanda", que también aporta una perspectiva de la magnitud de esta ingente y crudelísima masacre. Y sí que es cierto que todos estos conflictos en suelo africano, y también en Oriente Medio, devienen de la época colonial europea y de su herencia. Comparto con gusto, mi niña. Besos y feliz semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ciertamente es el mismo contexto que "Hotel Rwanda". Sobrecogedor, lo mires por donde lo mires.
      Me alegro que estés de vuelta.
      Un fuerte abrazo y nos leemos.

      Eliminar
  12. Acabo de Recordar que hice un post justo cuando el holocausto de Ruanda cumplió 20 años. El colonialismo como dices, deformó la historia de Ruanda, insertando el racismo entre las diferentes etnias y creando una forma de "país" producto de intereses, poder que terminó en uno de los actos más horrendos de la humanidad. Me ha conmovido e interesado la visión de Roméo Alain Dallaire, vívida expresión de su presencia en los hechos tan aterradores. Saludos y gracias por la recomendación. Abrazos, Scarlet

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este libro lo leí ya hace unos años y a raíz de esa lectura busqué información sobre los hechos. Cómo apuntan otros comentaristas relacionaba los hechos con "Hotel Rwanda" y con alguna imagen emitida sin mucho entusiasmo por el telediario pero que se me fijó en la retina. Busqué información y fue cuando supe de Alain Dallaire. Dios mío, el video, las descripciones!!! Brutal!!! La escena de la masacre en la iglesia Ntarama, sin palabras.
      Muchas gracias Scarlet. Buscaré tu entrada.
      Un fortísimo abrazo.

      Eliminar
  13. A pesar de lo duro del argumento del libro, no puede ser de otro modo si narra un holocausto, me resulta muy atractivo. Es un episodio terrible de la historia, algo tan deplorable que cuesta creer que sea cierto. Por eso debemos leer sobre el tema, para no olvidarlo nunca y aprender las lecciones oportunas.

    Un reseña estupenda, Marybel. Haré todo lo posible por leerlo, muchas gracias!!

    Un beso y feliz tarde de miércoles :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si, cómo bien apuntas, la maldad tiene su lado seductor. Cautiva. El malo siempre proyecta dominio, fuerza, seguridad. Fíjate en lo que acabo de escribir: dominio, fuerza y seguridad. No es eso, en parte, lo que busca el ser humano?.
      Coincido en que es necesario recordar este y otros genocidios para conciencializar pero tras el negro siglo XX, ¿Crees que hemos aprendido la lección?
      Besos.

      Eliminar
  14. Hola, Maribel, he leído con mucho interés tu reseña porque el tema de Africa me atrae y porque has planteado en esencia el libro. Creo que el papel del artista es ser testigo de su realidad y mostrarla. Eso lo logra Lukas, aunque en ocasiones nos sentimos culpables por no haber manifestado nuestro rechazo cuando ocurrió. Pero bueno, por fortuna el cine o la literatura así sea del primer mundo,está denunciando. África tiene una voz y hay que buscarla. Cariños y de nuevo, gracias.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sabíamos lo que iba a pasar, me refiero a nuestros gobiernos y cuando empezó el infierno nadie hizo nada. Nos fuimos de allí. Los abandonamos a su suerte. Un millón de muertos en tres meses!!! La palabra verguenza se me queda corta. La impotencia me puede sólo con pensarlo.
      Muchas gracias MaríaE por tu participación.
      Un fuerte abrazo.

      Eliminar