17 de febrero de 2016

ALAS ROTAS, de Frida Kahlo

«Extrañarte no te hará volver...ni adorarte hará que me ames» Frida Kahlo
tapa diario
Con los libros de origen mexicano ocurre algo similar que con los libros de origen brasileiro. Al margen de su cualidad narrativa, hay un intenso atractivo en saborear el léxico, las expresiones, las imágenes, el nervio de la identidad cultural, cierta tendencia al dramatismo. Este diario no escapa a la regla. Suficiente para el deleite de quien quiera conocer a Frida Kahlo y ni qué decir para sus incondicionales, que son legión. 
"A Frida Kahlo la vi una sola vez. Pero antes, la escuché. Yo asistía a un concierto en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México (...) Cuando Frida Kahlo entró a su palco en el teatro, todas las distracciones musicales, arquitectónicas y pictóricas quedaron abolidas. El rumor, estruendo y ritmo de las joyas portadas por Frida ahogaron los de la orquesta, pero algo más que el mero sonido nos obligó a todos a mirar hacia arriba y descubrir a la aparición que se anunciaba a sí misma con el latido increíble de ritmos metálicos, para en seguida exhibir a la mujer, que tanto el rumor de las joyas como un magnetismo silencioso, anunciaba" explica en el prólogo Carlos Fuentes.
La mexicana fue una artista que demostró al mundo entero el difícil logaritmo de que el arte puede brotar de cualquier lugar y de que el magnetismo de la imagen no sólo descansa en las experiencias vividas y palpadas sino que transitan por los diferentes estados anímicos que se ocultan tras su velo. Por sus páginas -repletas de acuarelas, expresivos esbozos, numerosos autorretratos y algunos cuadros- descubrimos a la mujer engañada, a la amante, a la discapacitada, la enamorada que se tatúa en la frente el rostro del amado inexplicable o a la disidente política. Cuando en 1944 Frida Kahlo inició su diario, era una mujer convencida de su valía artística pero no estaba en su mejor momento. Su padre acababa de fallecer y se había divorciado de Diego Rivera, el marido de ida y vuelta de una Frida de amores de ida y vuelta. Extraña pareja. La complejidad, la dificultad de esta relación, los factores que podían, en principio, apartarlos o enfrentarlos eran menos potentes que aquellos que podían unirlos. 
"Diego. Verdad es, muy grande, que yo no quisiera, ni hablar, ni dormir, ni oir, ni querer. Sentirme encerrada, sin miedo a la sangre, sin tiempo ni magia, dentro de tu mismo miedo, y dentro de tu gran angustia, y en el mismo ruido de tu corazón. Toda ésta locura si te las pidiera yo sé que sería, para tu silencio, sólo turbación. Te pido violencia, en la sinrazón, y tú, me das gracia, tu luz y calor. Pintarte quisiera, pero no hay colores por haberlos tantos, en mi confusión, la forma concreta de mi gran amor."
Con brío y subversión o si es preciso con furor. Su pintura no es sólo la muestra de un estilo que juega con el monólogo interior, y entrega imágenes, luces, sino también su actitud de evidenciar una vida condicionada por el sufrimiento: poliomelitis, fracturas, abortos, amputaciones. Un acto, dominado por cierta exigencia de expresar aquello que no se tolera más. La coordenada exacta donde lo interior conmina a convertirse en una exterioridad. Quizá para que no duela tanto, o pese de otra forma. 

"Agosto de 1953. Seguridad de que me van a amputar la pierna derecha. Detalles sé pocos pero las opiniones son muy serias. Dr. Luis Méndes y el Dr. Juan Farril. Estoy preocupada, mucho, pero a la vez siento que será una liberación. Ojalá, y pueda caminando dar todo el esfuerzo que me queda para Diego. Todo para Diego.(...)" 
"Me amputaron la pierna hace seis meses, se me han hecho siglos de tortuna y en momentos casi perdí la "razón". Sigo sintiendo ganas de suicidarme. Diego es el que me detiene por mi vanidad de creer que le puedo hacer falta. Él me lo ha dicho y yo lo creo. Pero nunca en la vida he sufrido más. Esperaré un tiempo."
Nos volvemos confidentes de su vida. Hay algo de fuerte y de desvalido en la lectura. Por momentos te hace sentir cierta claustrofobia. En otras, la narración se vuelve muy sensorial -imágenes, al principio aisladas, que empiezan a repetirse obsesivamente y a interconectarse- colores, olores, sabores se entremezclan con deseos y sueños. Frida busca mostrarse como ese volcán intimidante, siempre a punto de hacer erupción. Pero no lo consigue: cuanto más fuerte quiere mostrarse, más vulnerable aparece. La angustia la acorrala. En esos arrebatos, cuando la duda puede más que la certeza, cuando parece confusa, sin excusas ni redención, de las hendiduras de su fragilidad brotan los refugios salvajes de su mente que la convierten en una de las pintoras más singulares de su época. ¿Cómo será pintar para salvarse? “No sabía que yo era surrealista hasta que André Breton llegó a México y me lo dijo. Yo misma todavía no sé lo que soy… Lo único que sé es que pinto porque necesito hacerlo, y siempre pinto todo lo que pasa por mi cabeza, sin más consideraciones”. 
Surrealista o no, el contacto con esta corriente fortalece su fantasía. Sus cuadros se convierten en su elemento vital, un estado de gracia. Son su lucha contra sus circunstancias y en el proceso crea un yo universal que regala a los que no tienen ese don para salvarse a sí mismos. Su identidad cala en un estilo que rebasa el lienzo y cuaja en un rico universo estético y simbólico. Crea algunas de las obras más indelebles del siglo XX. 
Frida dibuja, escribe, tacha, vuelve a escribir. Lo hace con cierta ironía hasta las partes más siniestras. Los juegos de palabras, o mejor: los juegos de polisemia, aparecen en cada salto de renglón. Posee un raro talento para acuñar epigramas que tanto la identifican. Hubiera sido la mejor tuitera del mundo.
"Para qué quiero pies, si tengo alas para volar"  
"Yo soy la desintegración"  
"¿Por qué le llamo mi Diego? Nunca fue ni será mío. Es de él mismo."  
"Nadie es más que un funcionamiento o parte de una función total. La vida pasa, y da caminos, que no sé recorren vanamente. Pero nadie puede detenerse "libremente" a jugar en el sendero, porque retrasa o trastorna el viaje atómico y general. De allí viene el descontento, de allí la desesperanza y la tristeza. Todos quisiéramos ser la suma y no el elemento número. Los cambios y la lucha nos desconciertan, nos aterran por constantes y por ciertos, buscamos la calma y la paz porque nos anticipamos a la muerte que morimos cada segundo." 
Las últimas líneas en el diario personal de Frida Kahlo decían: "Espero alegre la salida y espero no volver jamás". Una pierna amputada, dolores inefables en la columna rota y problemas respiratorios hicieron el resto.



Todas las citas fueron tomadas de "Alas Rotas" de Frida Kahlo, Editorial: RM Verlag.





PD: "En el último tango" (de Jose Alfredo Jimenez) cantado por la esplándida Chavela Vargas.Chavela. Vargas enamoró a Frida Kahlo con su magnetismo erótico y vivieron juntas durante un año.




26 comentarios:

  1. Interesante recorrido para conocer a Frida Kahlo y descubrir esa dualidad, debilidad y fuerza como las dos caras de una misma moneda. Saludos, Marybel.

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    1. Siempre me fascinó como persona y como personaje.
      Muchas gracias María José. Un saludo

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  2. Menuda delicatessen. Desde luego, hará las delicias de los fanáticos de Frida y de los amantes del arte en particular, porque seguro que contiene infinidad de dibujos. Ese "Último trago" de Chavela Vargas es uno de mis favoritos, le va a Frida como anillo al dedo.
    Saludos!!

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    1. Ciertamente el libro lo vale y da igual si entiendes de arte o no. Sumergirte en el mundo de la Kahlo es fascinante, porque fue una mujer anticipada a su tiempo.
      Un abrazo Gerardo.

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  3. Un post verdaderamente interesante, Marybel. Narras con pasión y conocimiento pasajes y episodios de la vida de Fryda que no conocía y que me han hecho querer saber más, mucho más. Leer su diario debe ser un disfrute, pero no lo ha sido menos leerte a tí. Gracias!!

    Un fuerte abrazo y feliz día :)

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    1. Jajajaja admito que soy vehemente en lo que me gusta. No puedo ni sé evitarlo. Muchas gracias por tus observaciones.
      Un fortísimo abrazo.

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  4. Me encanta Frida, tanto el "personaje" de la cultura que ella hizo de sí misma como la artista. Nunca he logrado entender ciertos aspectos de su vida, como su tormentosa relación con Diego de Rivera, pero creo que a personas como Frida no hay que intentarlas entenderlas, sino sentirlas.

    Excelente tu reseña, Marybel.

    Un abrazo!

    Fer

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    1. No podría haberlo definido mejor, a Frida hay que sentirla como ella quiso sentir la vida.
      Gracias de corazón Fer.
      Un abrazo :))

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  5. Hola, Marybel, !Felicitaciones! has hecho un exquisita presentación del libro. Desde que leí "el diario" y visité su casa museo en el D.F. quedé fascinada con esta mujer que amó tan intensamente, a su hombre, a sus ideales, a su arte, a su identidad, a su país. Me gustaron mucho las citas que acompañan tu escrito, me abriste el apetito, así que leeré "Alas Rotas".Estoy de acuerdo con tu reflexión inicial, en el lenguaje de la literatura mexicana hay una tendencia al dramatismo. Recuerda las letras de las canciones de Chavela Vargas. Cariños

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    1. Personalmente para mí ha sido una gozada. Lo que más me gusta de ella es que fue una mujer autodidacta que jamás tiró la toalla ante nada ni nadie. Todo un ejemplo.
      Agradecida mariaÉ por tu comentario y lectura.
      Un abrazo.

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  6. Su vida fue signada por el dolor desde muy joven. Una artista tremendamente creativa y valiente.
    Una reseña fabulosa, Marybel.
    Besos.

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    1. Una gran mujer. Un abrazo lleno de agradecimiento.

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  7. Siempre que leo algo sobre Frida me atrapa y me engancha. Toda ella es muy intensa.
    Muy interesante el post. Tengo que echarle un vistazo a este diario.
    Saludos!!

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    1. No soy experta en arte, pero a igual que tú, me fascina. Plasmó todo cuanto sentía y percibía en el entorno de manera tan original y contundente que cada vez que leo alguna de sus reflexiones siento que me habla a mí. Hubiera sido un auténtico placer haberla conocido.
      Un abrazo!

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  8. Una reseña que le hace mucha justicia al personaje. Me gustó mucho, Marynel. Acá en la Casa museo Dolores Olmedo, hay algo de su obra. De ella y más de Diego, pero algo se puede mirar. Sus pinturas y sus dibujos son tan autobiográficos y simbólicos.

    Te agradezco el tema y este lo compro para la colección.
    Un beso.

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    1. Frida es inconmensurable. Según sus propias palabras, pintaba lo que le venía en gana; yo hago lo mismo con la escritura jejeje. Muchas gracias por tus amables palabras.
      Un abrazo Gonza!!

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  9. Pues justo ese diario de los últimos años de Frida, prologado por gran escritor mexicano Carlos Fuentes, fue uno de los libros que más me gustaron de cuantos leí sobre ella, quizá porque nadie como ella conocía y podía hablar con propiedad de su realidad y de su mundo interior, también sobre su enorme sufrimiento físico y psíquico. El libro me lo prestó una amiga que también adora a Fridita tanto como yo, y aunque tengo algunos sobre ella, incluso uno sobre sus obras más importantes, con unas ilustraciones increíbles, me dan ganas de hacerme también con éste y releerlo ahora al cabo de los años, amén de disfrutar de esos dibujos maravillosos que sólo ella podía crear.
    Gracias por la reseña, querida Marybel, me ha traído muy buenos recuerdos. Besos y un gran abrazo, preciosa. Comparto, claro.

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    1. Haber puesto los pies en su casa y estar entre sus cosas ha debido ser todo un placer. Es admirable esa forma que tuvo de canalizar su yo interior en el lienzo. No es fácil, pero además de esa creatividad, lo que me atrae son sus reflexiones. Hay enseñanza, hay sinceridad y lo más importante, hay un ser yo misma.
      Muchas, muchas gracias Mayte por tu paso.
      Un fortísmo abrazo.

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  10. Gracias por tu articulo Marybel. Reseñas muy bien la intensidad del los textos del Diario de Frida.
    Sólo quisiera aclarar que la canción El último trago, no es de Chavela Vargas, sino del mexicano Jose Alfredo Jimenez.
    Saludos!

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    1. Muchas gracias Laura, añadido el dato a la reseña.
      Un abrazo

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  11. Intenso como la mujer, así es tu post.
    A mi también me gustan mucho sus reflexiones, que me parecen excelentes, de alguien que sabe vivir.
    Un saludo

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    1. Una mujer extraordinaria sin duda.
      Un abrazo y gracias.

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  12. Gracias por compartirlo. Lo leerá. Frida única y tremendamente intensa.

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    1. Gracias a ti por tu presencia y lectura. Una gran mujer, sin duda.
      Un abrazo

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