28 de marzo de 2016

CUENTOS, de Kjell Askildsen

“A escribir se aprende hablando con los que te leen” Gándara

Después de leer los cuentos de Kjell Askildsen no suena disparatado postular que el escritor ha obrado como una suerte de nexo entre las imaginerías desoladas de Carver y el pesimismo a ultranza del realismo sucio. Uno se va del libro con ánimo taciturno pero convencido de que ha recibido algo valioso.
Askildsen es uno de los maestros de la narrativa breve actual y, posiblemente, el más afamado autor noruego. Se sabe un hombre de pocas palabras. O mejor: de la descripción justa. Suena repetitivo apelar a la "short story" como característica, pero lo de Askildsen es eso antes que muchos. Es un artista del narrar y ha creado un estilo indeleble. Da voz a unos personajes que, a primera vista, no tienen mucho que ofrecer. Sujetos supuestamente insignificantes; un poco perdedores. Es literatura de la vida cotidiana, de lo que se conoce, de lo más próximo. 
Hay una violencia solapada que funciona como estrategia narrativa. Está en la conducta de sus protagonistas, en los detalles del espacio. Está en la cadencia de una prosa de frases cortas, precisas, que juega con la velocidad de los planos. Es la soledad, el drama íntimo, la incomunicación donde todo se potencia como baluartes de un sufrimiento y una densidad argumental. Y el lenguaje, en consecuencia, está conformado para transitar esa trama, recorrer sus resquicios y asomarse lo más posible a una verdad que se disfraza e invierte sus roles. Un axioma que no siempre salva. 
Son cuentos que no permiten desertar a la mitad. Recuerdan a los cuadros de Edward Hopper.
Ajedrez” está incluido en la antología de Cuentos, publicado por Lengua de Trapo.

*

El mundo ya no es lo que era. Ahora, por ejemplo, se vive más tiempo. Yo tengo ochenta y muchos, y es poco. Estoy demasiado sano, aunque no tenga razones para estar tan sano. Pero la vida no quiere desprenderse de mí. El que no tiene nada por qué vivir, tampoco tiene nada por qué morir. Tal vez sea ése el motivo. 

Un día hace mucho, antes de que mis piernas empezaran a flaquear seriamente, fui a visitar a mi hermano. No lo había visto desde hacía más de tres años, pero seguía viviendo donde fui a visitarlo la última vez. «Sigues vivo», dijo, aunque él era mayor que yo. Me había llevado un bocadillo y él me ofreció un vaso de agua. «La vida es dura -dijo-, no hay quien la aguante». Yo estaba comiendo y no contesté. No había ido allí a discutir. Acabé el bocadillo y me bebí el agua. Mi hermano miraba fijamente hacia algún punto situado por encima de mi cabeza. Si me hubiera levantado y él no hubiese desviado la mirada antes, se habría quedado mirándome directamente, pero sin duda la habría desviado. Mi hermano no se encontraba a gusto conmigo. O dicho de otro modo, no se encontraba a gusto consigo mismo cuando estaba conmigo. Creo que tenía mala conciencia o, al menos, no buena. Escribió una veintena de novelas muy largas, y yo sólo unas cuantas, y además breves. Está considerado como un escritor bastante bueno, aunque un poco grosero. Escribe mucho sobre el amor, sobre todo el amor físico, me pregunto dónde lo habrá aprendido.

Mi hermano seguía con la mirada clavada en algún punto situado por encima de mi cabeza, supongo que se sentía en su derecho por las veinte novelas que tenía en el fofo trasero. Me estaban entrando ganas de largarme sin decirle el motivo de mi visita, pero pensé que después de la caminata que me había dado sería de tontos, así que le pregunté si le apetecía jugar una partida de ajedrez. «Eso lleva mucho tiempo -dijo-, y yo ya no tengo mucho tiempo que perder. Podrías haber venido antes». Debí levantarme y largarme en ese momento, se lo hubiera merecido, pero soy demasiado cortés y considerado, esa es mi gran debilidad, o una de ellas. «No lleva más de una hora», dije. «La partida sí -contestó-, pero a eso habría que añadir la excitación posterior o el cabreo si la perdiera. Mi corazón, sabes, ya no es lo que era. Y el tuyo tampoco, supongo». No contesté, no tenía ganas de discutir con él sobre mi corazón, así que dije: «De modo que tienes miedo a morir. Vaya, vaya». «Tonterías. Lo que pasa es que mi obra aún no está concluida». Así de pretencioso estuvo, me entraron ganas de vomitar. Yo había dejado el bastón en el suelo, y me agaché a recogerlo, quería que dejara de presumir. «Cuando morimos, al menos dejamos de contradecirnos», dije, aunque no esperaba que entendiera el sentido de mis palabras. Pero él era demasiado soberbio para preguntar. «No ha sido mi intención herirte», dijo. «¿Herirme?», contesté levantando la voz. Era razonable que me irritara. «Me importa un bledo lo poco que he escrito y lo poco que no he escrito». Me puse de pie y le solté un discurso: «Cada hora que pasa, el mundo se libra de miles de tontos. Piénsalo. ¿Te has parado alguna vez a pensar en la cantidad de estupidez almacenada que desaparece en el transcurso de un día? Imagínate todos los cerebros que dejan de funcionar, pues es ahí donde se almacena la estupidez. Y sin embargo, todavía queda mucha estupidez, porque algunos la han perpetuado en libros, y así se mantiene viva. Mientras la gente siga leyendo novelas, ciertas novelas que tanto abundan, la estupidez seguirá existiendo». Y añadí, un poco vagamente, lo confieso: «Por eso he venido a jugar una partida de ajedrez». Permaneció callado un buen rato, hasta que hice ademán de marcharme, entonces dijo: «Demasiadas palabras para tan poca cosa. Pero les sacaré partido, las pondré en boca de algún ignorante». 

Exactamente así era mi hermano. Por cierto, se murió ese mismo día, y no es improbable que me llevara sus últimas palabras, pues me marché sin contestarle, y eso no debió de gustarle nada. Quería tener la última palabra y la tuvo, aunque supongo que hubiera querido decir algo más. Cuando recuerdo lo que se irritó, me viene a la memoria que los chinos tienen un símbolo en su grafía que representa la muerte por agotamiento en el acto sexual. 

Al fin y al cabo éramos hermanos.



Por Kjell Askildsen



P.D.: Me parece adecuado "Long as I can see the light" de Creedence Clearwater Revival



26 comentarios:

  1. Me lo apunto, el cuento me ha gustado. Es justo como lo has descrito, un poco triste el modo en el que esos dos hermanos se lanzan dardos infamantes, a pesar de estar en el ocaso de su vida. Y la recomendación musical, estupenda. Adoro a la Creedence y tuve la suerte de ver a J. Fogerty hace un par de veranos, hablando de todo un poco.
    Saludos!

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    1. En Askildsen no hay juicios, describe y punto. Ëso fue uno de los aspectos que más me gustó.
      Y yo también adoro de Creedence Clearwater Revival :))
      Graciassssss y abrazos!!

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  2. Me ha gustado mucho el cuento. Otro autor que me descubres, este me lo apunto.
    Y la canción me encanta, como muchas de la Creedence. Temazo ;)
    Besos!!

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    1. Me alegra de poder aportarte algo nuevo a nivel literario. En cuanto al tema musical, lo sabía jejeje.
      Biquiños!!

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  3. No lo conocía, pero es tanto lo que desconozco, Marybel. Tiene un estilo muy despojado y maneja sutilmente la ironía. Nada de sentimentalismos en este relato. Con unos pocos trazos pinta de maravillas el carácter huraño y ególatra del hermano. Me ha gustado ;)!

    Un beso grande!

    Fer

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    1. Yo también considero que no sé nada, o que cada vez, soy más consciente de ello. Y aunque la Literatura, pienso, no se rige por relaciones transitivas me gusta descubrir que puede sorprenderme gratamente. Me alegro que te haya gustado.
      Un abrazo grandote!!

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  4. No conozco a este autor, pero me gusta bastante la narrativa nórdica, lo mismo que su cine, y esto que acabo de leer de él en tu post me lo confirma, así que a ver si encuentro algo suyo aunque sea en eBook, que no es mi formato preferido (soy de las que prefieren siempre el papel de toda la vida), si bien ahora resulta más al alcance para los que leemos mucho y antes nos gastábamos pequeñas fortunas en ello. Comparto gustosa tu reseña, querida Marybel. Biquiños y muy feliz semanita, que ya veo que te has animado con post nuevo y eso significa que ya estás yendo hacia arriba :-))

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    1. Sí, supongo que algún día sucumbiré al eBook pero de momento sigo resistiéndome. Me gusta tener en mis manos su presencia física jejeje.
      Gracias por compartir y por tus ánimos :))
      Un fortísimo abrazo!!

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  5. Me pondré frívolo y diré que su estilo se corresponde con el clima de la Península Escandinava: Ingmar Bergman, Knut Hamsun, Edward Munch. Y sí, cierta crueldad poco fraterna. Breve y bueno el cuento. Excelente la reseña.

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    1. Muchas gracias José Luis. Breve si bueno, dos veces bueno :))
      En esta Europa envejecida la literatura de Askildsen actúa como un espejo de una sociedad resquebrajada. Sus relatos me han recordado en más de una ocasión a "El malestar en la cultura" de Freud
      Un abrazo

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  6. Qué agradable descubrir a través de una reseña, al que despierte las ganas. No he leído a este autor pero por tus comentarios y el fragmento que has citado, quiero leerlo. Me gusta esa forma escueta de mostrar la realidad, es como una fotografía sin retoque o sin "fotoshop" (creo que así se escribe) Gracias, Marybel, como siempre, un placer leerte.

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    1. Así es, sus relatos filtran el espíritu de Europa con unos protagonistas que se regodean en sus miserias. Es nuestra Europa, nos guste o no.
      Un placer tenerte como lectora.
      Un abrazo.

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  7. Me interesó mucho este autor, veré si aquí se consigue.
    Tiene un estilo seco, despojado, sarcástico y con pocas pinceladas retrató a los dos hermanos.
    Muy buena tu reseña, Marybel.
    Un abrazo.

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    1. Mantiene sólo lo esencial. Díficil pero lo consigue.
      Muchísimas gracias Mirella, estoy segura que te encantará leerle.
      Un placer tus visitas.
      Un abrazo enorme!!

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  8. Un relato muy amargo que en mi cabeza lo han protagonizado los hermanos Panero, aquellos hermanos poetas de "El desencanto" de Jaime Chavarri o de "Después de tantos años" de Ricardo Franco. Sí, mi memoria no es fotográfica, sino cinematográfica, ja, ja (y miento, porque no fueron sólo esas dos, otras dos películas aparecieron por ahí: "Una historia verdadera" de David Lynch y "Nebraska" de Alexander Payne).
    Saludos

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    1. Jaja también pensé en "Nebraska" y en John Fante, Raymond Carver o Richard Ford :)).
      Los libros, a igual que el cine, recuerdan a otros que has leído o visto.
      Un abrazo y gracias por tu participación.

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  9. Muy buen cuento y con un estilo como describes. Trataré de buscar mas de ese autor.
    Veo un tratamiento limpio y sin muchas pretensiones.

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    1. Te aseguro que para mí, fue todo un descubrimiento. Muchas gracias Orlando por tu visita.
      Un abrazo.

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  10. Como suelo decirte casi siempre, Marybel, no conocía al autor que nos traes hoy ni de oidas. Tanta es mi ignorancia :( Sin embargo el relato me ha gustado mucho por lo que dicen los protagonistas y también por lo que callan y cómo lo callan. Creo que no dicen más para que seamos nosotros quienes, con nuestros pensamientos al seguir la historia, podamos decir también...

    Un poco lúgubre y taciturno, un poco triste, un poco amargo, ¡¡pero muy bueno!! Igual que tu reseña.

    Gracias por ampliar mis horizontes literarios :))

    Un beso y feliz noche de miércoles!!

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    1. Sí, estamos capacitados para completar la historia de esos personajes que podría ser cualquiera de nosotros. Somos parte de esa sociedad.
      Un abrazo y feliz noche de jueves :))

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  11. Hola Marybel, me gustó mucho la introducción por su precisión y porque lo que nos cuentas en ella está en la selección del cuento.

    Me gustó el sentido del humor. Lo parco y lo elocuente de los diálogos que pintan muy bien a los personajes.

    Me interesó mucho, seguro por acá consigo algo de él.
    Un beso desde mi casi jueves hasta tu jueves, querida amiga.

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    1. Askildsen hablo de lo que sabe. Nos muestra una Europa que no aparece en el gran mapa; pueblos, dramas íntimos, conflictos personales.
      Gracias por estar siempre por aquí.
      Un fortísimo abrazo desde este casi fin de jueves hasta tu jueves :))

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  12. No lo conocía yo tampoco Marybel, gracias por tus entradas, traes cosas super distintas.
    Besitos

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    1. En cuestión de gustos nada está escrito, pero muchísimas gracias. Espero resulte de tu agrado.
      Besos!!

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  13. Muchas gracias, Marybel, por darnos a conocer a autores como Kjell Askildsen, me gusta su forma de narrar me identifico con ella, no lo conocía, pero yo soy un lector básicamente de relatos, he disfrutado mucho con Poe, London, Solojov, o con el gran Antón Chéjov...
    Un abrazo amiga.

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    1. Gracias a ti por tu participación y me alegra contribuir a ampliar tu mapa literario. El estilo de relatar de Askildsen, pienso, se caracteriza por su claridad y realismo psicológico.
      Un abrazo :))

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