16 de agosto de 2020

DIÁLOGOS sobre Zigmunt Bauman

"Es estéril y peligroso creer que uno domina el mundo entero gracias a internet cuando no se tiene la cultura suficiente que permite filtrar la información buena de la mala" de Zigmunt Bauman

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-Cariño, nos enfrentamos a una situación difícil y superflua.

-¿Te refieres a nosotros dos?

-No, a los nuevos problemas que debe enfrentarse la humanidad. La denominan modernidad líquida.

-¡Ah!, precisamente estaba leyendo algo sobre ello. Atiende:
“Los miedos nos impulsan a emprender medidas defensivas, y las medidas defensivas dan un aura de inmediatez, tangibilidad y credibilidad a las amenazas reales o putativas de las que los miedos presumiblemente emanan. Es nuestra respuesta a la ansiedad la que convierte las premoniciones sombrías en una realidad cotidiana para nosotros, dotando de carne y hueso a lo que, de otro modo, no sería más que un fantasma”.

El miedo, añade Bauman, arraiga en nuestras motivaciones y objetivos, se instala en nuestras acciones y satura nuestras rutinas diarias. Zigmunt Bauman desgrana aquí todo un inventario de los temores de lo que ha llamado la modernidad líquida, bucea en las fuentes comunes a todos ellos y examina de qué modo podemos desactivarlos o hacerlos inocuos. Miedo, pues, es la palabra con la que nos referimos a la incertidumbre que caracteriza nuestra era moderna, nuestra ignorancia sobre las amenazas en ciernes y (...)


P.D. "Les passants" de la cantautora francesa Zaz.




16 comentarios:

  1. Estamos viviendo la mejor época de la historia en la que el hambre, las guerras y las enfermedades están cntrolados a diferencia de otros tiempos anteriores en que había hambrunas, guerras terroríficas y pandemias sin ningún tipo de control -ahora estamos mucho mejor preparados para la que tenemos que en otras épocas anteriores-; sin embargo, el miedo y la incertidumbre nos domina, tal vez miedo a perder y a que todo se desmorone, a que todo esto no sea sino un espejismo. En otros tiempos había miedos reales, pero ahora es un miedo, tal vez líquido, como dice Bauman. No sé cómo se puede desactivar, no creo que sea posible porque responde al mismo miedo que sentían los hombres ante las fieras en las cavernas, pero ahora no hay fieras físicas sino psíquicas, en cierto sentido más inquietantes porque no tienen contenido real sino imaginario, y eso hace surgir la angustia. Antes la idea de Dios ayudaba a liberar parte de esa angustia, ahora no hay Dios, solo estamos nosotros y lo incongnoscible, lo amenazador sin nombre. Saludos.

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    1. No sé si fue primero la gallina o el huevo; no sé sí la expectativa de la gente joven creó el mundo líquido o el mundo líquido creó esta expectativa. El caso es que cada día nos asaltan nuevas alertas globales, y los peligros que tanto tememos trascienden nuestra capacidad de raciocinio. Huxley en "Un mundo feliz" mostraba como los niños eran vacunados contra el miedo a la muerte. También recuerdo "El señor de las moscas" de cómo el miedo les llevó a organizarse... El miedo es el peor de nuestros demonios. De ahí afloran la inseguridad y la incertidumbre y algo que todos apreciar estos días: mayor seguridad a cambio de limitación de libertad.
      Gracias Joselu.
      Un abrazo.

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  2. Nada nuevo, toda la vida ha sido así, para otras generaciones e incluso para la nuestra, ¿o ya hemos olvidado los negros tiempos? Yo creo que precisamente la idea de Dios es la angustia misma, por mucho que se ritualice.

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    1. En efecto, la modernidad, (con o sin Dios) contra lo que pudiera pensarse, no trajo consigo la felicidad social. Ha generado en una profunda insatisfacción. En una sociedad que pretende el predominio de lo efímero y la ausencia de compromisos y convicciones, se nos presenta asediada por miedos durables.
      Un abrazo.
      Un abrazo.

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    2. Ningún tipo de sociedad ha traído la felicidad, ni creo que los próximos modelos la traigan. Vivimos la sociedad de consumo con un culto exagerado a los objetos, hasta convirtiendo nuestro propio cuerpo en objeto más alienante que nunca, no hay más que observar.

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    3. Así, es. Consumo, luego existo. Las cosas se han convertido en una especie de aspirinas morales. Regalamos y compramos cosas para compensar nuestras ausencias o lo que es más trágico para afianzar una identidad.

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  3. Grandes preguntas, que carecen de respuestas, Marybel, y muy en consonancia con estos últimos tiempos, donde la congoja y la incertidumbre, brillan de forma más palpable. Nos metes los dedos en la boca, para que vomitemos fragmentos de realidad. Pero la incertidumbre siempre ha estado ahí, abrupta e incontrolable. Como decía el economista John Maynard Keynes, primero en su tratado de probabilidad, en cuanto desaparece ese espejismo de seguridad que se crea cuando repetimos en sociedad los mismos actos, organizados, asoman en nuestros comportamientos los animal spirits. Comportamientos irracionales, que nadie se puede explicar. Es la excusa para el brillante economista, para que un poder centralizado incremente su control.

    No es novedosa la realidad o las sociedades líquidas, puesto que se le añaden nuevos adjetivos para llegar a conclusiones parecidas. Zweig, Ortega ya señalaron ese cambio a comienzos del siglo XX, y en el caso del gran pensador español, cómo la masa prefiere aferrarse a un estado providencia, cuyos cimientos se remueven en cuanto debe afrontar una realidad, que no consiste en actos repetitivos. Es una certidumbre que no es real.

    Por otra parte, no sé cómo tomarme el aforismo de Bauman, con el que inicias esta brillante entrada. Filtrar la información buena o mala, si apela a una mayor educación y concienciación de cada uno, lo entendería. Pero creo que ese espíritu está muerto. Muerto por muchos dogmas, y no sé hasta qué punto, sería conveniente establecer una censura o acotación por partes de terceros, que siempre tienen intereses. El escepticismo para todo y contra todo, no buscando teorías descabelladas, sino haciendo una lectura de la diversidad de distintas fuentes.

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    1. Bien. Es obvio que la sociedad cambió. Las instituciones, valores e identidades que confiabámos definitivas e inalterables se han licuado. Todo apunta a que navegamos a la deriva. La modernidad ha cambiado de estado. Ha superado el estado de fusión. Ahora es líquida. Todo es frágil, efímero, movedizo y esquivo. Al haberse derretido esos márgenes de referencia que fraguaban la conciencia, ahora atañe a cada individuo fijar los límites de su responsabilidad hacia el otro y trazar la bisectriz entre lo posible y lo imposible en lo que las intervenciones morales se refiere. El yo es una empresa en solitario. A la vista están los resultados.
      Lamentablemente poblar el mundo con personas críticas y que se interesen por los demás no figura en el mapa de la utopía consumista.
      Un abrazo.

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  4. Totalmente de acuerdo. A veces no comprendemos que Internet es como un cuchillo, se puede usar bien o para hacer daño. Me ha interesado muchísimo el libro.
    Un abrazo.

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  5. He terminado recientemente de leer El infinito en un junco de Irene Vallejo. Entre otras muchas cosas, nos cuenta como en época de Sócrates los textos escritos aún no eran demasiado habituales y despertaban recelos. El ilustre filósofo era uno de los que desconfiaban de la palabra escrita. En el diálogo platónico Fedro, Sócrates le cuenta a Fedro un mito egipcio para ilustrarle al respecto. Recojo las siguientes palabras:
    «Es olvido lo que producirán las letras en quienes las aprendan, al descuidar la memoria, ya que, fiándose de los libros, llegarán al recuerdo desde fuera. Será, por tanto, la apariencia de la sabiduría, no su verdad, lo que la escritura dará a los hombres; y, cuando haya hecho de ellos entendidos en todo sin verdadera instrucción, su compañía será difícil de soportar, porque se creerán sabios en lugar de serlo».
    Me ha venido a la mente al leer la cita con la que abres la entrada. Puede que los tiempos sean nuevos pero el miedo es algo muy antiguo.
    Un abrazo

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    1. Un buen libro "El infinito en un junco". Podría decirse que el libro es un auténtico superviviente.
      Así es, el miedo forma parte de nosotros, además nos inculcan el miedo como forma de control social.
      Muchas gracias Lorena.
      Un abrazo.

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  6. No será que somos nosotros, los que hacemos el diagnóstico, los que según pasan los años, siendo más "viejos" nos alejamos de los nuevos, no comprendiendo la nueva perspectiva, las nuevas inquietudes, valoraciones, etc., y seguimos prendidos en ese bus que ya ni sabemos a dónde conduce, nos rehusamos a dejarle. Yo veo más veracidad en los jóvenes que los de mi generación, para qué mentir si la fidelidad ya no es un valor, para qué ahorrar si los intereses van cambiando, la asignación de esencialidad es efímera, la cosa va cambiando, nuevas formas de comunicación, etc., etc., lo permanente es el cambio y con internet no hay como no enterarse. Primera epidemia con internet, así nos va, como para no tener miedo, no había llegado a mi país y ya sabíamos que la tasa de mortalidad era de por lo menos el 0.5% en los "primer mundistas", que se trataba de elegir entre la salud o el trabajo, que del estudio nadie habla, todos van a aprobar un semestre vacío de contenido, lo contrario sería mostrar que no había capacidad de adaptación de los que se supone son los ilustrados. Le veo así, no quiere decir que me encante pero me parece es así.

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  7. quien no sabe de qué trata no siente temor. Felices los animales que no saben de su finitud.

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  8. Me gusta mucho Bauman, es una lectura de esas que hay que hacerla con lápiz y libreta de notas. Nos aclara tantas cosas de nuestro presente que da miedo.
    Y Zaz es una gran elección.

    Un abrazo.

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  9. El pensamiento de Bauman a pesar de no ser el único en su estilo, considero nos da la pauta de que debemos tomar con cautela el "progreso" de pronto y se nos va de las manos o debemos aprender a convivir con él pero con equilibrio.

    Saludos , un abrazo.

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