18 de julio de 2020

LA AGONÍA DE FRANCIA, de Manuel Chaves Nogales

“El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara. Mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas. A veces les salen alacranes o escolopendras, gruesos gusanos blancos o crisálidas a punto de hacerse mariposas”, José Saramago

Portada "La agonía de Francia" Ed. Asteroide-2011
"Yo era eso que los sociólogos llaman un ‘pequeño burgués liberal’, ciudadano de una república democrática y parlamentaria. Trabajador intelectual al servicio de la industria regida por una burguesía capitalista heredera inmediata de la aristocracia terrateniente, que en mi país había monopolizado tradicionalmente los medios de producción y de cambio -como dicen los marxistas-, ganaba mi pan y mi libertad con una relativa holgura confeccionando periódicos y escribiendo artículos, reportajes, biografías, cuentos y novelas, con los que me hacía la ilusión de avivar el espíritu de mis compatriotas y suscitar en ellos el interés por los grandes temas de nuestro tiempo". Así se presentó el escritor a sus lectores de América en el prólogo de "A sangre y fuego". De origen sevillano, el cronista Manuel Chaves Nogales (1897-1944) vivió la tragedia de ser español y amar la libertad en una época en que el sufrimiento se había convertido en destino universal.­


Pese haber escrito otros muchos libros y demostrar su excelencia como periodista y ensayista, su muerte prematura en el exilio, llevó a que su obra fuese sepultada en la postguerra española -víctima del odio de fascistas y comunistas- por el más tupido silencio. "La agonía de Francia" fue publicada en Montevideo en 1941 y no se recuperaría hasta casi setenta años después. Hoy, se ha convertido en un clásico de consulta imprescindible.

Quiso el destino que su vida estuviese ligada a los grandes acontecimientos de la primera mitad del siglo XX. Conflictos, como la Guerra Civil española influyeron de forma decisiva en la trayectoria del escritor, que también conoció el verdadero rostro del nazismo.
Comprometido con la época que le tocó vivir, poseía una inmensa lucidez y el inusual don de comprender la perspectiva histórica desde su más profunda esencia. Un visionario. Chaves Nogales -republicano y antifascista- procuró soportar sin doblegarse, las adversidades que le tocó vivir, y, como el gran intelectual que fue, supo enriquecer su obra con las enseñanzas que iba extrayendo de esos grandes sucesos históricos. Y quiso advertir de los peligros de la Alemania nacionalsocialista, pero todo fueron oídos sordos. 
En "La agonía de Francia", situado en algún punto intermedio entre el relato y el ensayo, analiza un episodio no menor de la Segunda Guerra. El mundo observó estupefacto, el hundimiento de París como si de una catástrofe geológica se tratase. El desenlace de la tragedia fue fulminante. No obstante, conocedor de los hechos de primera mano, denunció un hecho: la contienda se había perdido mucho antes de la ofensiva alemana. El tejido social estaba corrompido por una crisis moral abrumadora; «Nunca una catástrofe nacional se ha producido en medio de una mayor inconsciencia colectiva». El armisticio fue aceptado como un hecho amargo, pero ineludible. 
El libro reafirma que el rigor histórico no está reñido con la buena prosa. Lo mismo que Albert Camus exigía a los buenos reportajes, combina «datos, color y relaciones» en dosis exactas.
"—Qui êtes-vous?
Nos echaron a la cara los haces de luz de sus linternas y nos examinaron recelosamente. Salíamos del despacho del ministro del Interior, señor Mandel, y bajamos por una escalera de servicio de la Prefectura de Burdeos donde se había instalado el ministerio después de la evacuación de Tours. Hasta aquel instante Mandel había sido el jefe supremo de las fuerzas de orden público; a partir de entonces era un perseguido, un presunto criminal.
Mandel seguía en su despacho despidiéndose del personal y adoptando sus últimas disposiciones para la transmisión de poderes como ministro dimisionario del gabinete Reynaud. Pero, escaleras abajo, la guardia había cambiado ya, unos oficiales habían sustituido a otros y el ministro, sin salir de su despacho, se había con-vertido en prisionero. Los oficiales que nos habían dado el alto, a quien acechaban era a Mandel mismo. Era su rostro el que querían adivinar a través de posibles disfraces, temiendo que se les escapase en la confusión de los primeros momentos. Nos miramos estupefactos.
Aquello no era una crisis sino un golpe de Estado.
Pétain, dueño ya del poder, no había constituido todavía su gobierno. Aún era inconcebible la capitulación. El almirante Darlan seguía proclamando que la flota francesa no se entregaría nunca. Tocaba a su fin aquel domingo mansamente trágico en el transcurso del cual había sucumbido Francia.
En unas horas plácidas, banales, de un domingo radiante, Francia, la Francia que creíamos inmortal, se había hundido, quizás para siempre, entre la indiferencia absoluta de una gran ciudad alegre y confiada, el discurrir perezoso de una muchedumbre endomingada que llenaba los jardincillos del Hôtel de Ville presenciando con inconsciente curiosidad provinciana el ir y venir de los automóviles oficiales y el ajetreo miserable de cientos de miles de refugiados ajenos a todo lo que no fuese la satisfacción inmediata de sus necesidades físicas, que buscaban afanosamente dónde comer y dormir aquella noche. "
El ensayo invita a imaginar ucronías. Sin duda, la historia de Europa occidental hubiera sido diferente y la humanidad se hubiera ahorrado el Holocausto nazi y los millones de rusos muertos si Francia, no hubiese pecado de exceso de confianza y de derrotismo acongojante, que hizo huir en tropel a su población de la amenaza de guerra, o sea, de la muerte, dejando la ciudad prácticamente deshabitada. «Todo el mundo quería hacer la guerra sentado en una cómoda butaca», escribiría sin indulgencia. En fin, entramos en el fascinante terreno de las conjeturas.


PD: Comparto el precioso tema de REM, "Everybody Hurts" de su álbum "Automatic for the people" de 1992


25 comentarios:

  1. He leído tres libros de Chaves Nogales, no este que hoy nos traes, y su calidad literaria, así como su perspectiva liberal y abierta son de lo mejor de ese tiempo de literatura militante y sesgada. En cómo afronta la guerra civil hay toda una lección de ecuanimidad, a pesar de su militancia democrática, a la hora de plasmar la barbarie en los dos bandos. Como dices, no me extraña que suscitara el odio de unos y de otros, de comunistas y fascistas: o sea, acertaba en su descripción y diagnóstico.

    En cuanto a La agonía de Francia, tengo ganas de leerlo así como sus crónicas sobre lo que está pasando en Cataluña. Representa una lección de lucidez más allá de las circunstancias angustiosas en que escribió.

    Francia había sufrido mucho en la primera Guerra, las principales batallas habían tenido lugar en suelo francés y no alemán. Creía estar bien defendida por la línea Maginot y no esperaba la "guerra relámpago" a base de anfetaminas que penetró en Francia por Bélgica sin darle ninguna opción. No sé si se pudiera haber evitado el frente ruso si París no hubiera caído, pero es clarividente que, tras los millones de muertos, de la primera Guerra, se achaque comodidad a Francia. Era normal que no quisieran una nueva guerra. Se vieron desbordados y cayeron: era la nosecuántas confrontación entre Alemania y Francia.

    Saludos.

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    1. Así es Joselu. Seguro que los anales de la historia militar registran pocas dudas tan aflictivas como la que manifestó Churchill al general Maurice Gamelin cuando supo de lo acontecido. “¿Y bien, dónde están ubicadas las reservas estratégicas de Francia?” -le espetó.
      “Me temo que en ningún lado" -respondió su anfitrión y uno de los responsables del episodio más humillante de Francia.
      Los franceses confiaban en su Administración. Su ejercito era el ganador principal de la 1º Guerra Mundial y asi seguía en las mentes de todo el mundo en 1940. Además los números acompañaban. Me refiero al número de efectivos, carros de combate, aviación… Era el país que más gastaba en defensa. Y cometió el fatal error de subestimar a los germanos porque sus cifras eran más satisfactorias. Una acumulación de desaciertos que fermentaron el caldo de cultivo para la invasión nazi. Y también para el comunismo extremo.
      Sin duda, un autor imprescindible.

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  2. Magnífica la cita de Saramago con la que abres la entrada y magnífico el prólogo de Chaves Nogales a su A sangre y fuego. Leí ese libro el año pasado, por lo que puedo afirmar que coincido contigo en lo que dices acerca de la lucidez histórica de su autor. A toro pasado es muy fácil (desgraciadamente para algunos no tanto) analizar causas y consecuencias, lo admirable es saber hacerlo en la vorágine de los acontecimientos. Veo que en este libro que nos traes sigue mostrando su lucidez.
    Un abrazo

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    1. Siento que se halla muerto tan pronto y no halla podido escribir más. En mi humilde opinión, Chaves ha cumplido tres condiciones básicas que caben esperar de un libro como éste: comprende y escudriña los sentimientos de los participantes, salda hipótesis previas y amplía las perspectivas de lo que sabíamos sobre el tema. Reitero que es un autor imprescindible para aprender y no repetir el pasado.
      Hay un documental muy recomendable sobre su Chaves, titulado: "El hombre que estaba allí" de Daniel Suberviola y Luis Felipe Torrente.
      Un abrazo.

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  3. Yo también tengo pendiente a Chávez Nogales. “La agonía de Francia” más que una obra histórica parece un relato periodístico. En 1941 la guerra acababa de empezar. Es cierto que Francia no opuso demasiada resistencia pero es que la huella de la Gran Guerra estaba muy presente. De hecho, los primeros soldados del ejército francés que hicieron frente al ataque alemán no fueron franceses, sino españoles exiliados a los que no quedó otra que seguir luchando alistados en la Legión Extranjera.
    No creo que sea justo responsabilizar a Francia del Holocausto y de los muertos rusos. Sin duda el culpable fue Hitler y el partido nazi.
    Un abrazo.

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    1. Chaves opinaba que Francia estaba intelectualmente dominada por los alemanes mucho antes de que las divisiones acorazadas de Hitler ocupasen su territorio. Poco importa, la guerra era inevitable y la responsabilidad de Francia fue su falta de determinación y fuerza. Somos dueños de nuestros actos. A partir de ahí, las consecuencias...y conjeturas. No culpo a Francia de los millones de víctimas sólo presupongo que el curso de la Historia hubiera sido otra.
      Un abrazo.

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  4. A mi me parece un autor imprescindible, que supo intuir entre tinieblas, cuando uno se halla en la vorágine de los hechos, pese a esa lentitud de los mismos, que denunciase Ayala, lejos del prisma de epopeya que los autores les suelen conferir, Chaves Nogales hizo un diagnóstico certero que la historiografia posterior ha asumido como propio. La Gran Guerra por supuesto que influyó en una respuesta meliflua de los franceses al enorme embate de los nazis, y no la excluye Cnaves Nogales, pero pone el dedo en la llaga cuando afirma que el cisma de su sociedad, al borde de la guerra civil, sus frecuentes crisis gubernamentales, consecuencia de ese divorcio, pesaron en esa respuesta. Conviene percatarse, que el partido comunista como resaltan algunos historiadores, hizo una labor de zapa como aliados de los nazis en esos primeros compases bélicos.

    En cuanto a Chaves Nogales, es uno de mis idolos. Lo he leído y releído. Siempre a contracorriente, periodista de alpargata, al que le gustaba pisar calle, he disfrutado todas y cada de sus repúblicaciones. A sangre y fuego es una obra maestra del relato periodistico. Su semblanza de aquellos días no puede ser más ecuánime. Tendría que ser una lectura obligada. Sus crónicas del levantamiento de Asturias es de lo poco que me falta por leer. El viaje en avión por Rusia, por el que fue motejado como bolchevique, otra maravilla.

    Me encanta tu elección, Marybel y cómo condensas el espíritu de la obra. El eco de esos nombres, como Reynaud, o Mandel, me invita a releerla otra vez. Estoy embargado por ese periodo de la historia, en la que la velocidad de los acontecimientos, sí que toma velocidad de crucero. Por mucho que contrariemos al gran Ayala. Por cierto, Joselu, el otro liberal de esta sala se adelanta y con su prosa increible, retrata lo que pensamos los liberales de este autor. Otro que me parece muy coherente, y de mis favoritos, Sabato. Increible mañana de domingo, con tu fabulosa reseña, Marybel y el jazz de Fitzgerald de fondo. La volveré a leer.

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    1. Siento la misma pasión por ese período histórico y no escatimo mi tiempo ni esfuerzo para dedicarme a este tema.

      La idea francesa de la guerra era defensiva. Ese fue otro de los grande errores de nuestros vecinos, por eso durante todos esos meses de “Drôle de guerre” se mantuvieron a la espera.
      De Gaulle ya se había quejado del coste desorbitante de la inútil Línea Maginot. Apostaba por invertir esa fortuna en armas, vehículos blindados y aviones. Pero a Maginot lo apoyaban Joffre y Pètain: ambos de mentalidades rancias y aferrados al obsoleto concepto de guerra de trincheras. Como decía Chesterton: “sólo los lunáticos son incapaces de cambiar su punto de vista”.
      Lo mismo que Kapuscinski, Chaves escribía con una alta dosis de subjetividad, dejando su impronta personal en sus textos. Tenía la facultad de observar y de apreciar las cosas de una forma distinta y original. Lo dicho, totalmente imprescindible.
      Muy buena elección la de Fitzgerald:"Summertime", "I remember you"...

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  5. Hola Marybel no he leído nada de este autor, lo desconocía y por lo que has comentado es de esos autores lúcidos que vale la pena conocer.
    La historia con frecuencia nos recuerda que no aprendemos, ni escuchamos aunque es cierto que es más fácil analizar a posteriori que en los momentos que se viven. Ese periodo oscuro de Francia se sumó al de muchos tantos países que quisieron hacer oídos sordos a las evidencias.
    Y quiso advertir de los peligros de la Alemania nacionalsocialista, pero todo fueron oídos sordos. me ha hecho pensar en estos momentos de crispación, donde se agitan los odios y los encontronazos, donde posturas que una creía olvidadas vuelven a resurgir, por desgracia, con demasiada fuerza.
    Gracias por la propuesta y feliz verano.
    Besos

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    1. Hola Conxita! Pues sí, es una buena sugerencia para el verano.
      Chaves optó por un periodismo menos arcaico, menos sedentario tan popular en las redacciones de la Europa de entreguerras. Buscaba adrenalina: experimentar, ver, sumergirse en el entorno. Y con admirable perspicacia, sus antenas supieron captar tanto los pormenores sociopolíticos relevantes -que a primera instancia parecían nimios- como las corrientes tectónicas que posteriormente modelaron una época.
      Feliz verano.
      Un abrazo!

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  6. No lo conocía, pero creo que es un autor que podría interesarme.
    Un abrazo.

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  7. Me gusta simplemente por que aborda un tema histórico fundamental para Europa y para el mundo, la sorpresa es uno de los principios de la guerra, es ese justamente el que se aplicó al tomar la iniciativa de enfilar acorazados por una avenida de aproximación que se pensaba imposible, pero así es el espíritu de los hombres, lograron lo impensable en las Ardenas.

    Saludos , un abrazo.

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    1. Un momento decisivo de Europa.
      Sin duda, no se requiere ser buena persona para ser buen escritor pero si además de escribir bien, sientes que te apetecería tomar un café con él, el libro se saborea más. Gracias señor Chaves por su legado.
      Un abrazo.

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  8. Hola, Marybel.
    Pues no conocía a este autor, y se me ha encogido algo aún no encogido, en medio de estos días. Desconocido para mí, espero que prosiga su reconocimiento.
    Leer estos textos, estas crónicas con mayúsculas, saber, acongoja según las circunstancias. ¿Es casi todo ya "la Francia inmortal"? Sin doblegarse, continuar.
    Preciosa cita de Saramago.
    Y a escuchar el maravilloso tema de REM. Un abrazo.

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    1. Hola Esther.
      Chaves era un periodista excepcional y tenía gran capacidad de análisis político.
      No te defraudará.
      Un abrazo.

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  9. me gusta lo que dices y cómo lo dices
    Soy nueva por acá
    Te dejo un saludo inmenso
    de aquí a la eternidad

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    1. Bienvenida Recomenzar. Deseo sea de tu agrado.
      Un abrazo.

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  10. No lo conocía y parece uno de esos lúcidos periodistas que tras la guerra civil tuvieron que buscarse la vida por otros territorios. Donde luego hubo los mismos problemas.
    Saludos.

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    1. Así es, las España dividida de entonces le partió el corazón y tuvo que marcharse. De prosa intachable, mezcla entre Pío Baroja y Larra, la lectura de su trabajo es muy amena. Totalmente recomendable a los amantes del género.
      Gracias por tu visita.
      Un saludo Alfred.

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  11. Volviendo a la visita, me gustó mucho tu blog. Volveré con más tiempo mientras sigo

    atentamente

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  12. Benvido Luiz. O blog está para facer pensar e debatir.
    Grazas pola túa visita.

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  13. Cuánto me alegro de que hables de este libro. He leído otros de Chaves Nogales, pero este no lo conocía. Creo que me haré con él en cuanto la economía me lo permita. El "A sangre y fuego" es desgarrador, apto para enseñanza de Secundaria. "El maestro juan Martínez..." también me gustó, y es descarnado y sin prejuicios en sus opiniones sobre la revolución sangrienta de los bolcheviques. Y hay más, como el de Cataluña, que son artículos de época. Me queda por leer el de Juan Belmonte, acaso como nunca me han interesado los Toros no le he prestado atención y puede que sea una joya; me enteraré.

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    1. Añadiría a la colección de gemas del periodismo las radiografías de Chaves. El valor histórico de cada libro o artículo es excepcional. Y en conjunto conforman una agudísima reflexión sobre los mecanismos de poder.Bajo mi punto de vista, es un autor que hay que conocer.

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